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La guerra de Etiopía

25-11-2002

   

Guerra de Etiopía 1935-1936. Ruta de Dessié. El señor Medynski y el doctor Loeb

al lado de un camión que traslada a personal de la Cruz Roja Etíope.

Ref. HIST-02754-03ª

 
 

Tras un incidente en la frontera, acaecido el 5 de diciembre de 1934, las relaciones entre Italia y Etiopía, que ya estaban tensas, se degradan rápidamente. Los esfuerzos de conciliación, iniciados los meses siguientes, por la Sociedad de las Naciones en particular, no dan resultados. En la noche del 2 al 3 de octubre de 1935, las fuerzas italianas de Eritrea invaden el territorio etíope. A principios de mayo de 1936, tras una lucha desigual, en la que el ejército italiano empleó armas químicas, Etiopía es conquistada y anexada al Reino de Italia.

  La acción del CICR  

     

  Gestiones para el establecimiento de una Cruz Roja Etíope y para la adhesión de Etiopía a los Convenios internacionales  

Consciente del posible estallido de un conflicto, el CICR se preocupó, en un primer momento, por la situación en la que se encontraba Etiopía, que no era Parte en los Convenios de Ginebra ni contaba con una Cruz Roja nacional. A fin de remediar tal situación, el CICR se dirigió directamente al emperador Hialé Selassie para sugerirle que Etiopía se adhiriera a los Convenios de Ginebra e impulsara la creación de una Sociedad Nacional de la Cruz Roja. La iniciativa dio resultado, pues en julio de 1935, Etiopía efectivamente se adhirió al Convenio de Ginebra de 1929 para la protección de los heridos y enfermos de los ejércitos en campaña y creó su propia Cruz Roja. Además, el país se hizo Parte en el Protocolo de Ginebra de 1925 sobre la prohibición del empleo en la guerra de gases asfixiantes, tóxicos o similares (en el que Italia ya era Parte), pero no en el Convenio de 1929 sobre el trato debido a los prisioneros de guerra, a pesar de las gestiones del CICR.

   

Guerra de Etiopía 1935-1936. Se realiza una cirugía

en un hospital de campaña en Eritrea.

Ref. HIST-03503-08ª

 
 

  Acciones conjuntas con las Sociedades Nacionales  

No bien estallan las hostilidades, el CICR ofrece sus servicios, así como la ayuda de las Sociedades Nacionales, a las Sociedades de la Cruz Roja de ambos beligerantes. La Cruz Roja Etíope solicita, inmediatamente, aviones sanitarios, ambulancias móviles con personal, medicamentos, material para cuidados sanitarios y dinero para el mantenimiento de los hospitales; la Cruz Roja Italiana, por su parte, responde que ya dispone de los socorros necesarios. Dada la desproporción de los medios con que cuenta cada una de las partes y de la respuesta negativa de la Sociedad Nacional italiana, la asistencia internacional de la Cruz Roja sólo se brindará a través de la Cruz Roja Etíope.

El CICR se ocupa, más específicamente, de tres tareas: asistencia a las formaciones sanitarias, organización de la recién creada Cruz Roja Etíope, seguimiento del cumplimiento de las normas establecidas en los Convenios internacionales. Dada la debilidad de la Sociedad Nacional local, a quien correspondía, sobre todo, esta responsabilidad, el Comité Internacional cumple también la función de centralizador de los socorros enviados por las Sociedades Nacionales de países neutrales, y se ocupa, en particular, de coordinar la acción de las ambulancias extranjeras y de protegerlas. Dos delegados del CICR son enviados a Etiopía: Sydney H. Brown y el Dr. Marcel Junod.

   

Guerra de Etiopía 1935-1936. Hospital. Sala de terapia y convalecencia

de los prisioneros de guerra etíopes heridos.

Ref. HIST-02491-07ª

 
 

  Transmisión de las denuncias  

Rápidamente, el CICR recibe numerosas denuncias, de ambas partes, relativas a presuntas violaciones de los Convenios de Ginebra. Las transmite a las Sociedades Nacionales de los beligerantes y, si es necesario, a sus Gobiernos.

Las denuncias formuladas por Italia se refieren al empleo abusivo del emblema de la cruz roja, al presunto empleo de armas prohibidas (balas explosivas o balas dum dum), a los malos tratos que se da a los prisioneros de guerra que se encuentran en poder de Etiopía. A pesar de las numerosas gestiones y con excepción de la visita a cinco militares italianos, el CICR no logra obtener, de ninguna de las partes, la autorización para visitar a los prisioneros ni información sobre ellos.

Las denuncias del Gobierno etíope, por su parte, se refie ren principalmente a los bombardeos realizados por la aviación italiana contra ambulancias o formaciones sanitarias protegidas por el emblema de la cruz roja; además, se denuncia el empleo, comprobado además por los delegados del CICR, de gas de combate por parte de las fuerzas italianas, en violación del Protocolo de Ginebra de 1925. El CICR se dirigió, entonces, a la Cruz Roja Italiana, pero ésta respondió, por intermedio de su presidente, que el Protocolo de 1925 no contenía ninguna disposición que prohibiera el empleo de dicha arma química a modo de represalia contra los malos tratos de los que eran víctimas los prisioneros de guerra en poder de Etiopía. El CICR recordó claramente a la Sociedad Nacional Italiana que, desde el punto de vista humanitario, esa arma química estaba prohibida.

La Sociedad de las Naciones, que también había recibido numerosas denuncias por parte de Etiopía, solicitó al CICR, en abril de 1936, que le transmitiera las informaciones con las que contaba acerca de infracciones de los Convenios internacionales cometidas durante la guerra. Dada su posición neutral e imparcial, el CICR estimó que no podía dar respuesta favorable a esta solicitud. No obstante, respondió a la Sociedad de las Naciones que los dos Gobiernos implicados en el conflicto habían expresado el deseo de encomendar al Comité Internacional la realización de una encuesta internacional sobre los alegatos de violaciones del Convenio sobre heridos y enfermos, de conformidad con el artículo 30 de dicho tratado. De todos modos, las gestiones que el CICR inició al respecto ante los beligerantes no dieron resultado, pues no se llegó a un común acuerdo sobre los medios que habrían de emplearse para llevar adelante la encuesta.