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Irak: Encuentro con la prensa del Director de Operaciones del CICR

20-03-2003 Conferencia de prensa

Buenas tardes, señoras y señores. Les agradezco su asistencia a este encuentro con la prensa. Evidentemente, el motivo que nos reúne aquí esta tarde es el análisis de los acontecimientos que se desarrollan en Irak y en la región.

Estoy convencido de que todos los que nos dedicamos a labores humanitarias sentimos honda preocupación por lo que está pasando y por las consecuencias que puede tener para la población civil de la región la forma en la que se está conduciendo este conflicto. Ése es uno de los motivos del llamamiento realizado esta mañana por Jakob Kellenberger, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en el que insta a las partes beligerantes en el conflicto iraquí a que respeten las normas y principios básicos del derecho internacional humanitario. La semana pasada distribuimos un memorando en el que recordábamos a las diversas partes beligerantes —Irak, Reino Unido y Estados Unidos— sus obligaciones al respecto.

Esta tarde, lo que realmente queremos hacer es repasar algunas de las características principales de nuestros preparativos operacionales para este conflicto y explicar en qué punto nos encontramos en estos momentos. El CICR tiene un equipo sobre el terreno; desde luego, estábamos decididos a mantener una presencia operacional en Irak cuando estallara el conflicto y durante la escalada del mismo. Quizá debería señalar brevemente nuestros motivos para ello. Una de las decisiones iniciales que tuvimos que adoptar fue la de si estábamos dispuestos a asumir el riesgo de mantener personal sobre el terreno. Tenemos la profunda convicción de que el propósito real, el propósito fundamental de la acción humanitaria en situaciones de conflicto armado es, precisamente, estar allí cuando la crisis alcanza su punto culminante, no antes o después. Creo que el valor real de nuestra participación en este tipo de actividades —prestar apoyo y protección a las personas afectadas por los conflictos armados— está en nuestra presencia en el transcurso de las hostilidades. Nuestro personal en el interior de Irak se compone actualmente de 10 expatriados (seis en Bagdad y cuatro en las regiones del norte) y unas 110 personas de nacionalidad iraquí. Por supuesto, también estamos colaborando estrechamente con nuestros colegas de la Media Luna Roja del Irak.

Para una operación de esta naturaleza necesitamos también, naturalmente, considerables recursos. Por ello hacemos hoy un llamamiento a los donantes en solicitud de 108 millones de francos suizos para el conflicto de Irak. Esta cantidad es adicional a los 22 millones de francos suizos solicitados en diciembre del año pasado para nuestras operaciones ordinarias en Irak durante 2003. Con los 108 millones adicionales tratamos de cubrir los gastos derivados de esta situación concreta durante un período de cuatro meses. Ése es nuestro plan en estos momentos; enseguida les daré algunos detalles.

Mi colega Abbas Gullet, de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, les va a ofrecer información general sobre las implicaciones regionales y las actividades de la Federación en los países vecinos. Creo que es muy importante subrayar que hemos alcanzado un claro acuerdo con la Federación, con arreglo a las normas que regulan las actividades del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, según el cual el CICR asume la función de organismo director en el interior de Irak y coordina las operaciones dirigidas por el Movimiento en este contexto, mientras que la Federación asume la función de organismo director en los países vecinos que no están afectados por el actual conflicto armado.

Como ya he señalado, ahora podemos pasar a examinar algunos detalles referentes a los aspectos que más nos preocupan y describir brevemente lo que nos proponemos hacer. Antes de que se iniciase el conflicto, ya nos habíamos asegurado de estar en condiciones de satisfacer algunas necesidades esenciales que preveíamos que se plantearían en la primera fase de las hostilidades, y de disponer al efecto los recursos humanos y materiales necesarios para garantizar una respuesta rápida y flexible sobre el terreno. A lo largo de los últimos meses hemos estado acumulando suministros de materiales en el interior de Irak; también hemos establecido una serie de bases y centros logísticos en el exterior del país, ya que nos parecía que nos ayudarían a garantizar esa respuesta flexible. Por citar sólo un ejemplo, si en los próximos días o semanas nuestros colegas de Bagdad tienen dificultades para desplazarse a zonas situadas fuera de la capital, disponemos de medios para llevar material adicional desde países vecinos, gracias a los delegados, bases logísticas y suministros ya situados en países como Kuwait, Jordania, Irán y Siria.

Ahora quisiera mencionar algunas cifras clave. Una de las preocupaciones en las primeras etapas de un conflicto de esta naturaleza es, obviamente, la cuestión del número de heridos de guerra y de personas afectadas de un modo u otro por las hostilidades. Hasta el momento, hemos dispuesto suministros médicos suficientes para tratar a un total de 7.000 heridos de guerra en el contexto iraquí, y contamos con material médico adicional suficiente para atender las necesidades médicas básicas de hasta 180.000 personas.

Otro aspecto que nos preocupa es la cuestión de las personas desplazadas en el interior del propio país. En este caso, creo que es importante distinguir entre las personas desplazadas en el interior del país, cuya atención corresponde principalmente al CICR, y las que pueden cruzar las fronteras internacionales en busca de refugio. En el contexto del Movimien to, la atención a estas últimas personas corresponde principalmente a nuestros colegas de la Federación Internacional y, por supuesto, a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

El CICR ha acumulado en el país material suficiente para satisfacer las necesidades de 150.000 personas desplazadas. Debo aclarar que no se trata de que nosotros esperemos que el número de personas desplazadas vaya a alcanzar esa cifra. Obviamente, no tenemos ni idea de cuántas personas podrían estar desplazadas o decidir desplazarse hoy o mañana. Pero ésta es la capacidad de la que debemos disponer para poder dar respuesta en una primera fase. Tenemos medios para incrementar rápidamente esa capacidad hasta llegar a medio millón de personas si fuera necesario.

Por nuestra experiencia en zonas de conflicto en general y en Irak en particular, especialmente en 1991, sabemos que la guerra afecta rápidamente a las redes de suministro de agua y los sistemas de evacuación de aguas residuales. El resultado, especialmente en los centros urbanos, es la interrupción del suministro de agua a la población civil. A lo largo del tiempo nos hemos convertido en expertos en este campo, y hemos reunido ya material suficiente para poder restablecer rápidamente el suministro de agua para una población de hasta tres millones de personas, si fuera necesario.

Otro reto que muy bien podríamos tener que afrontar en breve es todo lo referente a las personas detenidas o capturadas y los prisioneros de guerra. En el llamamiento que hicimos esta mañana, el presidente Kellenberger recordaba a las partes en el conflicto la obligación que tienen, en caso de producirse capturas, de tratar a los prisioneros de guerra según las normas del derecho internacional humanitario, que exigen que se les trate con el debido respeto. En este sentido, nuestra preocupación es cómo organizar nuestra tarea en el caso de que sean capturadas o detenidas grandes canti dades de personas. Si las cifras se corresponden con las que hemos conocido en el pasado y en otras situaciones, contamos con equipos adicionales de delegados que pueden ser enviados rápidamente para registrar los datos de los detenidos y brindarles así una medida de protección, lo que constituye una de nuestras actividades tradicionales.

Éstas son algunas de nuestras prioridades esenciales. Ahora quisiera decirles que hemos estado en contacto, no sólo esta mañana sino en varias ocasiones a lo largo del día, con nuestros colegas de Bagdad. En estos momentos, su entorno de trabajo se presenta relativamente estable. Por lo que respecta a su seguridad, durante la mañana pudieron moverse sin dificultad. Han hablado con algunos de sus contactos tradicionales, incluidos los del Ministerio de Asuntos Exteriores. Durante el día han distribuido suministros médicos a una instalación sanitaria, el hospital Alkindi . Las actividades están en marcha y siguen desarrollando su trabajo. También hemos recibido informes de nuestros colegas en el norte, que han observado ya algunos desplazamientos de grupos familiares. Mis colegas del fondo de la sala, que se ocupan de este asunto minuto a minuto y hora tras hora, podrán facilitarles los detalles. Nuestros colegas del norte ya han adoptado medidas para responder a las necesidades de las personas desplazadas en el interior del país.

Creo que esto completa la descripción inicial de la situación que les podemos ofrecer en este momento. Como ya he indicado, Abbas Gullet les ofrecerá información general sobre las preocupaciones de la Federación y a continuación abriremos el turno de preguntas.