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Derecho internacional vigente y posición relativa al empleo de armas nucleares, biológicas o químicas

04-03-2003

  1. DERECHO INTERNACIONAL VIGENTE  

  Empleo de armas nucleares  

En la actualidad, no existe en el derecho internacional –consuetudinario o convencional– ninguna prohibición total y universal del empleo de armas nucleares.

No obstante, el 8 de julio de 1996, la Corte Internacional de Justicia, principal órgano judicial de las Naciones Unidas, emitió una Opinión consultiva sobre la licitud de la amenaza o del empleo de armas nucleares . Los 14 jueces de la Corte examinaron el derecho convencional vigente, las normas consuetudinarias y la práctica de los Estados con respecto a las armas nucleares y, fundándose en su análisis, concluyeron unánimemente que los principios y las normas del derecho internacional humanitario son aplicables al empleo de armas nucleares . Añadieron que el empleo de armas nucleares sería, por lo general, incompatible con los principios y las normas del derecho internacional humanitario (véase también anexo I).

  Empleo de armas biológicas y químicas  

De conformidad con el derecho internacional humanitario consuetudinario, que vincula a todos los Estados y a todas las partes en un conflicto armado, el empleo de armas biológicas y químicas está prohibido .

Esta norma se sustenta en el ancestral tabú que recae sobre el empleo, en la guerra, de " la peste y el veneno " y que se ha transmitido por generaciones en diversas culturas. Se codificó más recientemente en el Protocolo de Ginebra de 1925 y luego en la Convención sobre Armas Biológicas de 1972 y en la Convención sobre Armas Químicas de 1993. La mayoría de los Estados son partes en estos tres tratados. Las prohibiciones en ellos contenidas no sólo cubren el empleo, sino también el desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas biológicas y químicas. En el anexo II figuran un resumen de los tratados y una lista de Estados Partes.

Cabe destacar que en situaciones de conflicto armado esta prohibición absoluta se aplica a todos los agentes biológicos y químicos, se califiquen éstos de “letales” o “no letales”. Por ejemplo, incluso el empleo de agentes antidisturbios autorizados para la represión interna de disturbios está prohibido en situaciones de conflicto armado.

  2. RESOLUCIONES APROBADAS POR LAS CONFERENCIAS INTERNACIONALES DE LA CRUZ ROJA Y DE LA MEDIA LUNA ROJA  

En respuesta al desarrollo de armas nucleares, biológicas y químicas, el Movimiento ha expresado insistentemente su preocupación por el empleo de dichas armas en varias resoluciones (véase anexo III), aprobadas por diversas Conferencias Internacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

En las resoluciones se hizo un llamamiento para que se tomen medidas preventivas por lo que respecta a la amenaza que implica para la población civil y toda la humanidad el empleo de armas nucleares, biológicas y químicas. Se instó a los Gobiernos a que acuerden, en el marco de desarme g eneral, un plan de control internacional de la energía atómica que pueda garantizar la prohibición de las armas nucleares. Se exhortó también a los Gobiernos a concertar, lo antes posible, un acuerdo por el que se prohíban la producción y el almacenamiento de armas químicas y biológicas para completar la prohibición de su empleo prevista en el Protocolo de Ginebra de 1925.

Las últimas Conferencias Internacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no se han centrado en la cuestión de las armas nucleares, biológicas y químicas, en parte debido al hecho de que era necesario examinar con urgencia los problemas humanitarios planteados por las armas convencionales, tales como las minas terrestres antipersonal, las armas láser cegadoras, la disponibilidad de armas portátiles y los residuos explosivos de guerra.

  3. POSICIÓN DEL CICR SOBRE LAS ARMAS NUCLEARES, BIOLÓGICAS Y QUÍMICAS  

  Armas nucleares  

Hace un año, el CICR examinó su declaración de principios sobre las armas nucleares, particularmente para tener en cuenta la Opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 1996. Aunque fundando su opinión jurídica en el derecho internacional vigente y en la Opinión consultiva de la CIJ, el CICR, como organización humanitaria, adopta también una posición basada en consideraciones éticas y humanitarias generales. He aquí su posición:

  • Los principios y las normas del derecho internacional humanitario y, en particular los principios de distinción y de proporcionalidad y la prohibición de causar males superfluos o sufrimientos innecesarios, son aplicables al empleo de armas nucleares. Difícil es par a el CICR concebir cómo el empleo de armas nucleares podría ser compatible con los principios y las normas del derecho internacional humanitario.

  • En vista de las características únicas de las armas nucleares, el CICR insta a los Estados a que velen por que estas armas no sean utilizadas, independientemente del hecho de que su empleo se considere o no lícito.

Las armas nucleares se caracterizan en particular por su poder destructivo, los indecibles sufrimientos que causa su empleo, el hecho de que resulta sumamente difícil aportar ayuda a las víctimas, el hecho de que sea imposible controlar sus efectos en el espacio y el tiempo, el riesgo de escalada y proliferación que supone necesariamente todo empleo de armas nucleares, así como los peligros que tales armas entrañan para el medio ambiente, las generaciones futuras y la supervivencia de la humanidad.

  • El CICR insta además a los Estados a que tomen todas las necesarias medidas para limitar el riesgo de proliferación de las armas nucleares y combatir concretamente cualquier comercio de sustancias o componentes susceptibles de promover tal proliferación.

  • Por último, el CICR exhorta a los Estados a proseguir las negociaciones con miras a lograr una prohibición completa del empleo de armas nucleares, así como la eliminación de esas armas, tal como se han comprometido a hacerlo.

  Armas biológicas y químicas  

Ya en febrero de 1918, profundamente preocupado por el creciente empleo de armas químicas en la Primera Guerra Mundial, el CICR hizo un vibrante llamamiento Bulletin International des Sociétés de la Croix-Rouge , Nº 194, abril de 1918, pp. 185-187 (sólo en francés), o en el si tio web del CICR., en el que afirma que si se acepta el veneno como medio de combate, “sólo podemos augurar una lucha en la cual la barbarie alcanzará proporciones sin precedentes " , y declara “protestamos con todas las fuerzas de nuestra alma contra este medio de combate, que sólo podemos calificar de criminal " . Este llamamiento sigue siendo de actualidad.

Habida cuenta del potencial de estas armas para causar horrendas formas de sufrimiento, así como de las dificultades para proteger a la población civil, el CICR sigue considerando que el uso de armas biológicas y químicas es un acto aborrecible. Su empleo sería una transgresión de los tratados internacionales existentes y de muchas de las normas del derecho internacional humanitario.

El 25 de septiembre, el CICR hizo un llamamiento relativo a biotecnología, armas y humanidad con objeto de promover la consideración de los riesgos, las normas y las responsabilidades relativos a los adelantos biotecnológicos que podrían inducir a que se empleen con fines hostiles para causar envenenamiento o la propagación deliberada de enfermedades. El CICR apeló a todas las autoridades políticas y militares para que reafirmen su compromiso con las normas del derecho internacional humanitario, por las que se prohíbe el empleo con fines hostiles de los agentes biológicos, y trabajen juntos en el establecimiento de controles eficaces de la biotecnología potencialmente peligrosa. Se instó a todos los Estados a que velen por la fiel aplicación de los tratados pertinentes relativos al empleo de armas biológicas y químicas, y a que aprueben leyes nacionales estrictas a fin de que se conozcan y respeten las normas jurídicas por las que se prohíbe la guerra biológica y química.

El CICR hizo también un llamamiento a las comunidades científica y médica, a la industria y a la sociedad civil en general para que garanticen un control eficaz del conocimiento y los agentes biológicos potencialme nte peligrosos.

Por último, en el llamamiento se insta a los Estados a que aprueben en 2003, a un alto nivel político, una declaración internacional sobre " biotecnología, armas y humanidad " , en la que refrenden su adhesión a las normas vigentes y contraigan compromisos específicos con futuras acciones preventivas.

Ginebra, marzo de 2003

CICR – DC/JUR/MINA-DLY