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¿Cuál es la posición del CICR con respecto a la tortura y los malos tratos?

15-02-2005 PMF

El CICR rechaza el uso de la tortura y de otras formas de malos tratos en toda circunstancia. Considera que el respeto de la vida y la dignidad humanas excluye cualquier justificación de los malos tratos.

El CICR esgrime los siguientes argumentos para fundamentar su posición:

  • La tortura y los malos tratos violan los principios más elementales de humanidad y de respeto a la vida y la dignidad humanas, que deben preservarse en todo momento.

  • La tortura y los malos tratos están prohibidos en todo lugar y momento. Éste es uno de los principios más ampliamente reconocidos del derecho internacional y de las legislaciones nacionales.

  • El sufrimiento causado por la tortura y por otras formas de malos tratos puede tener efectos sumamente perturbadores y prolongados en las víctimas. Los daños físicos y psicológicos padecidos suelen hacer necesaria una rehabilitación de largo plazo.

  • Normalmente, la imagen internacional de un Estado que aplica malos tratos se deteriora, lo que afecta su credibilidad y su capacidad de entablar relaciones con otros Estados.

  • La tortura y otras formas de malos tratos hacen que la población esté menos dispuesta a cooperar con las autoridades. En realidad, el uso de malos tratos suele debilitar a quienes lo aplican, puesto que genera resentimiento entre las personas que se desea contener.

  • Todo uso de la tortura y de otras formas de malos tratos conduce a un desgaste de la prohibición de esas prácticas, lo que puede provocar el incremento de su uso.

  • Los especialistas están en desacuerdo sobre la eficacia de la tortura y de otras formas de malos tratos, y dudan acerca de la calidad de la información que se obtiene con esos métodos.

Por estas razones, el CICR se esfuerza por impedir y poner f in a la tortura y a todas las otras formas de malos tratos.

En particular, el CICR tiene el cometido de visitar a los detenidos para verificar las condiciones de detención y el trato que reciben. Basándose en esas visitas, el CICR establece un diálogo confidencial con las autoridades para que garanticen el trato humano de los detenidos.

Si es necesario, el CICR presiona a las autoridades para que investiguen las denuncias de tortura o de malos tratos y, si corresponde, castiguen a los responsables y adopten medidas para evitar que se repitan esos abusos. 

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