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Las mujeres y la guerra: la respuesta del CICR

07-03-2005

Preocupado por la naturaleza y magnitud de las violaciones cometidas contra las mujeres en los conflictos, el CICR realizó un estudio para evaluar las necesidades de las mujeres y niñas , y promover el respeto hacia ellas, con particular énfasis en la violencia sexual.

  Antecedentes  

La labor del CICR es proteger la vida y la dignidad de las víctimas de los conflictos armados y de los conflictos internos, prestar asistencia a las personas que sufren las consecuencias de la guerra y actuar como guardián y promotor del derecho internacional humanitario (DIH). La Institución siempre ha prestado asistencia a las mujeres. Sin embargo, a raíz de las violaciones cometidas contra las mujeres en los conflictos que se libraron en los Balcanes y en el genocidio de Ruanda, durante los cuales se empleó sistemáticamente la violencia sexual contra las mujeres como un método de guerra, no cupo duda de que había que considerar con gravedad las necesidades específicas de las mujeres en situaciones de conflicto.

En 1999, durante la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el CICR emprendió una acción mediante la promesa de fomentar el respeto debido a las mujeres y a las niñas, sobre todo por lo que respecta a la violencia sexual, y de evaluar y reconocer debidamente las necesidades de las mujeres y de las niñas. 

  Procedimiento del CICR  

Para concretar esta promesa, el CICR comenzó un estudio minucioso, a fin de entender las necesidades de las mujeres afectadas por conflictos armados y cómo pueden diferir de las de los hombres. En el estudio también se evaluó en qué medida el derecho internacional satisface esas necesidades y se examinaron las actividades del CICR en ese ámbito. El estudio versó principalmente en temas como la seguridad física, la violencia sexual, el desplazamien to, el acceso a la atención de salud, así como la higiene, los alimentos, el agua y los refugios, y el problema de los familiares desaparecidos y las consecuencias que han de conllevar los supervivientes. 

Las conclusiones y recomendaciones del estudio figuran en la publicación Las mujeres ante la guerra, que es la base de la estrategia de la Institución para saber cómo integrar en todas sus actividades y programas las necesidades y perspectivas de las mujeres en situaciones de conflicto. Basándose en el estudio, el CICR elaboró un manual (disponible en inglés), Addressing the Needs of Women Affected by Conflict: A Guidance Document, en el cual se procura a los que prestan asistencia en este ámbito directrices prácticas sobre cómo trabajar más eficazmente con las mujeres y realizar programas en beneficio de ellas

Especialmente, el CICR tiende a velar por que se evalúen y atiendan debidamente las necesidades de las mujeres y de las niñas afectadas por conflictos armados, por que se incluya a las mujeres en el proceso de decidir qué actividades han de realizarse en su favor, por que se fomente, de manera generalizada, la protección específica que el DIH otorga a las mujeres.

  Actividades del CICR  

La labor del CICR en favor de las mujeres denota la estructura de su organización.

 
Prevención y protección 
 
  • formación en derecho internacional humanitario. En todo el mundo, el CICR realiza sesiones de formación entre fuerzas armadas y grupos armados de oposición. En dichas sesiones, se incluye el mensaje acerca de las necesidades de las mujeres y de la prohibición de la violencia sexual. Se pone de relieve que la violencia sexual es una grave violación del DIH y que es un hecho tipificado como crimen en lo penal;

  • detención. De conformidad con su cometido, el CICR visita a las personas privadas de libertad en relación con conflictos armados. Los delegados evalúan si las condiciones de detención para las mujeres se avienen con el DIH. Por ejemplo, velan por que haya condiciones de detención apropiadas para las mujeres, y por que se atiendan las necesidades específicas de las mujeres con hijos, por que se mantenga a las mujeres en locales de detención separados de los detenidos, por que las mujeres estén vigiladas por personal femenino y por que se permitan las visitas familiares esenciales para su bienestar psicológico;

  • desaparecidos. Sólo en Bosnia, siguen dadas por desaparecidas más de 16,500 personas, de las cuales un 92% son hombres. Por consiguiente, las mujeres afrontan solas la carga económica y emocional a la que da lugar el problema de familiares desaparecidos; asimismo, pierden el estatus social. Las mujeres cuyos esposos están desaparecidos no gozan de los derechos o beneficios que puede haber para las viudas. El CICR hace esfuerzos para prestar apoyo a las familias que conllevan este problema y las ayuda a esclarecer la suerte corrida por los familiares desaparecidos. La Institución apoya la realización de talleres psicosociales para familias de desaparecidos y les procura asistencia material o asistencia para trámites administrativos;

  • violencia sexual. A fin de satisfacer las necesidades relativas a la protección, a la asistencia médica y al aspecto psicosocial, es crucial emprender una acción integral para hacer frente a las necesidades de las mujeres que han sufrido violencia sexual. Es una de las más frecuentes y traumáticas violaciones que las mujeres pueden sufrir en la guerra, y uno de los asuntos más complejos que tienen que afrontar las organizaciones humanitarias. El CICR efectúa análisis minuciosos de comunidades, a fin de trazar estrategias para presta r asistencia médica y psicológica a las víctimas de la violencia sexual, incluidas las víctimas a las que es difícil ayudar, a causa del tabú y del oprobio que se asocia a la violencia sexual. Por ejemplo, la Media Luna Roja Argelina organiza habitualmente talleres para mujeres y niñas desprovistas de medios, a fin de capacitarlas para ejercer una variedad de oficios. Actualmente, un psicólogo participa en estos talleres y forma grupos de debate para propiciar foros de diálogo sin trabas, abiertos y seguros. Muchas de estas mujeres habían sufrido la violencia y en este entorno seguro podían reanudar los vínculos sociales necesarios para su curación, sin el temor de la estigmatización.

 
Asistencia 
 
  •   seguridad económica . El CICR procura prestar apoyo mediante la elaboración de programas apropiados, para ayudar a las mujeres a volver a vivir en condiciones de autonomía y dignamente. El CICR suele trabajar con asociaciones de mujeres, cuyo interés es participar en programas generadores de recursos económicos. Por ejemplo, en Sierra Leona, el CICR ayudó a más de 100.000 mujeres desamparadas, a raíz de un conflicto armado, a reactivar su tradicional actividad económica y a mejorar sus ingresos generando capacidades, en el marco de un programa de cooperativa de producción de vegetales;

  •   rehabilitación . Dependiendo de restricciones de índole cultural relativas a la libertad de movimiento de las mujeres, o causa de la escasez de recursos, las mujeres que han sufrido lesiones a raíz de la explosión de minas terrestres no pueden recibir la asistencia debida. La finalidad del CICR es que mujeres y hombres puedan beneficiarse por igual de los programas de rehabilitación física. A menudo, el CICR facilita o corre con los gastos de traslado hacia los centros de rehabilitación; también proporciona formación vocacional en función de sus capacidades físicas. 

 
 

El CICR hace esfuerzos para dar a conocer el sufrimiento de las mujeres afectadas por los conflictos armados, para mejorar el cumplimiento de las obligaciones dimanantes del DIH y velar por que en los programas y actividades humanitarios se tengan en cuenta las necesidades y puntos de vista de las mujeres. Incumbe a cada uno la responsabilidad de mejorar la suerte de las mujeres en tiempo de guerra, y las mujeres mismas deben participar más estrechamente en todas las medidas que se toman en beneficio de ellas. En tanto que en el derecho internacional se tienen en cuenta adecuadamente las necesidades de las mujeres en los conflictos armados, el reto consiste en velar por la aplicación y el respeto de las normas de ese derecho. Si las mujeres sufren en situaciones de conflicto armado, no es por falta de leyes que las protejan, sino porque esas leyes no se aplican y no se respetan.