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A los Estados que participan en la Cumbre de Cartagena por un mundo sin minas antipersonal: llamamiento en favor de la asistencia a las víctimas

28-09-2009

Durante casi dos decenios, el sufrimiento, el valor y el compromiso de los supervivientes de las minas terrestres no han cesado de inspirar y motivar el fructífero esfuerzo nacional e internacional desplegado con objeto de prohibir para siempre esas mortíferas armas. La terrible situación de las víctimas de las municiones en racimo ha impulsado un proceso internacional similar. Expresamos nuestro beneplácito por esos históricos esfuerzos, y nos enorgullecemos de haber sido parte de ellos.

Aquellos que han quedado heridos para el resto de su vida a causa de las minas terrestres, las familias de aquellos que han muerto, las comunidades afectadas y los profesionales que asisten a las víctimas tuvieron razón al esperar que el firme compromiso con la asistencia de las víctimas, contraído en la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal, abriera paso a mejoras sustanciales en la vida de los supervivientes. Ahora bien, para una mayoría aún no se han cumplido esas esperanzas.

Aunque el número global de nuevas víctimas de minas terrestres ha descendido a nivel mundial y se ha reducido radicalmente en los países que son parte en la Convención, muchísimas personas aún mueren en el lugar donde resultan heridas, o bien mientras son trasladadas a gran distancia de la zona del accidente para recibir atención médica de emergencia. El cumplimiento concreto de los objetivos de prestar asistencia a las víctimas, previstos en la Convención, ha sido un ingente reto para todos los Estados. Por consiguiente, la mayoría de los supervivientes aún deben experimentar mejoras sustanciales en sus vidas y en el acceso a la atención médica, la rehabilitación física, el apoyo psicológico, los servicios sociales, la educación y el empleo. A pesar de los muchos logros reales alcanzados en determinados países o comunidades, sigue siendo difícil evaluar los progresos significativos registrados a nivel mundial o en muchos países afectados. Un decenio después de la firma de la Convención, demasiadas personas que han sobrevivido a incidentes provocados por minas terrestres están aún lejos de poder velar por el sustento de sus familias o de poder contribu ir plenamente en la vida y el desarrollo de sus comunidades. La Cumbre de Cartagena sobre un mundo libre de minas, Segunda Conferencia de Examen de la Convención, puede y debe ser el punto decisivo en el que esta realidad comience a cambiar.

El cambio puede ocurrir cuando todos los Estados Partes den prioridad a la asistencia de las víctimas en las zonas afectadas, mediante la introducción de mejoras en los sistemas y servicios de salud, asistencia social, rehabilitación física y apoyo psicológico. El cambio se producirá cuando las oportunidades de educación y de empleo sean mayores y más asequibles para todas las personas necesitadas. El cambio se producirá cuando el respeto por los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad sea una norma universal, consagrada en las legislaciones y las políticas nacionales, y cuando todos los Estados se adhieran a la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. El cambio vendrá cuando haya un mayor sentido de identificación por parte de los países, una asignación adecuada de recursos financieros, un compromiso a largo plazo, el establecimiento y cumplimiento de objetivos nacionales mensurables y con plazos fijos, así como un mayor apoyo internacional a las estructuras pertinentes en las comunidades afectadas. El cambio se producirá cuando las víctimas de minas terrestres y las personas discapacitadas participen en la elaboración y el funcionamiento de programas que conciernen a sus vidas.

Noruega, designado como presidente, y Colombia, como país anfitrión de la Cumbre de Cartagena, han pedido que, en la Conferencia de Examen, se ponga especial énfasis en la asistencia a las víctimas. Esta petición ha reavivado, una vez más, para los supervivientes, las familias de las personas que han resultado muertas y heridas, las comunidades afectadas y quienes las asisten, la esperanza de que se cumplan plenamente las promesas de esta histórica Convención. Hacemos un llamamiento a todos los Estados Partes para que asuman su responsabilidad de cumplir la promesa hecha a las víctimas de las minas terrestres en esa Convención. Instamos a los Estados a que aprueben un conjunto de compromisos orientados a la acción para el período 2010-2014, así como una declaración política que atienda a esas preocupaciones. El valor demostrado por los supervivientes de las minas terrestres que inspiró esta Convención debe impulsar a los Estados que participan en la Cumbre de Cartagena a hacer más, a invertir más y a lograr más para cada una de las víctimas, sus familias y sus comunidades en los próximos cinco años.

  Firmado en su calidad de participantes, a título personal, en: “Deliberaciones acerca de las promesas a las víctimas: reunión de los profesionales que prestan asistencia a las víctimas, los supervivientes y otros expertos”, Oslo, 23-25 de junio de 2009, organizada por el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Cruz Roja Noruega  

Sardar Sidiq ABDULKARIM, Director Ejecutivo, Organización de Kurdistán para la Rehabilitación de las Personas Discapacitadas, Irak

Muowffak ALKHAFAJI, Jefe de la Alianza Iraquí de la Organización de Personas Discapacitadas, Bagdad, Irak

Firoz Ali ALIZADA, Responsable de la Aplicación de Tratados, Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas, Ginebra, Suiza

Ramiz BECIROVIC, Coordinador de Actividades de Sensibilización, Iniciativas para los supervivientes de minas terrestres, Tuzla, Bosnia y Herzegovina

Hervé BERNARD, Jefe de la Unidad de Inclusión, Handicap International

Mike BODDINGTON, Asesor Técnico, Asistencia a las Víctimas, Lao UXO National Regulator y Authority, Vientiane, República Democrática Popular Lao

Svein BRODTKORB, Jefe del Departamento Internacional, Asociación Noruega de Personas Discapacitadas, Oslo, Noruega

Nerina CEVRA, Responsable de Actividades de Sensibilización, Survivor Corps, Washington, Estados Unidos

Huib CORNIELJE, Director, Enablement, Alphen aan den Rijn, Países Bajos

Veri DOGJANI, Coordinador de Asistencia a las Víctimas y Educación sobre el Riesgo, Albanian Mine Action Executive, Tirana, Albania

Kjersti Tokle FJELLHAUG, Asesor en Minas y Armas, Cruz Roja Noruega

Guillermo Antonio GOSEBRUCH, Asesor Técnico en Servicios de Salud, Managua, Nicaragua

Susan HELSETH, Directora Adjunta de Programas, Centro de Coordinación de las Actividades relativas a las Minas para Afganistán, Kabul, Afganistán

Doris HERNÁNDEZ, Jefa de Doctrina, Doctrina y Protección, sede de la Cruz Roja Colombiana, Bogotá, Colombia

Veng LAO, Director del Departamento de Rehabilitación, Ministerio de Asuntos Sociales Affairs, Rehabilitación de Veteranos y Jóvenes, Phnom Penh, Camboya

Reykhan MUMINOVA, Responsable de Asistencia a las Víctimas, Centro de Actividades relativas a las Minas de Tayikistán, Dushanbe, Tayikistán

Wanda MUÑOZ JAIME, Responsable de Asistencia a las Víctimas, Handicap International

Trine RIIS-HANSEN, Asesora, The Atlas Alliance, Oslo, Noruega

Ken RUTHERFORD, Miembro del Consejo y Asesor Principal en Actividades de Sensibilización, Survivor Corps/Miembro del Comité Directivo de la Coalición contra las Municiones en Racimo

Zemarai SAQEB, Coordinador de Programa sobre Discapacidad, Comité Sueco para Afganistán, Kabul, Afganistán

Mingkhouankham SISAVATH, Responsable de Asistencia a las Víctimas, National Regulatory Authority, Vientiane, República Democrática Popular Lao

Davy TITH, Directora Ejecutiva, Opérations Enfants du Cambodge, Battambang, Camboya

Claude TARDIF, Jefe de los Programas de Rehabilitación Física, División de Asistencia, CICR

Theo VERHOEFF, Director del Fondo Especial para los Discapacitados, CICR