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Nuestro mundo, perspectivas del terreno.

10-02-2010 Informe

Este trabajo fue encargado por el CICR en el contexto de su campaña "Nuestro mundo.Tu acción." Iniciada en 2009, dicha campaña es una llamada de atención a la opinión pública sobre el sufrimiento y la vulnerabilidad de las personas en el mundo entero. Se propone mostrar la importancia de la acción humanitaria y convencer a las personas de que tienen capacidad para cambiar este estado de cosas y aliviar el sufrimiento.

     

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Resumen ejecutivo: Afganistán, Colombia, Filipinas, Georgia, Haití, Líbano, Liberia y República Democrática del Congo 
 

Este estudio se realizó en ocho países que estaban atravesando o habían atravesado un conflicto armado u otras situaciones de violencia armada, a saber: Afganistán, Colombia, Filipinas, Georgia, Haití, Líbano, Liberia y República Democrática del Congo En siete de los ocho países, las preguntas fo rmuladas se refirieron al " conflicto armado " . En Haití, en cambio, las preguntas se refirieron a la " violencia armada " . . El objetivo era lograr una mejor comprensión de las necesidades y las expectativas de las personas, recabar pareceres y opiniones, y dar la voz a quienes han sido adversamente afectados por conflictos armados o por otras situaciones de violencia armada.

El estudio fue encomendado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en el marco de la campaña Nuestro mundo. Tu acción. Lanzada en 2009, la campaña tuvo como finalidad sensibilizar a la opinión pública sobre la vulnerabilidad y el sufrimiento humanos en todo el mundo. La intención era subrayar la importancia de la acción humanitaria y persuadir a la opinión pública de que todos podemos aportar algo para reducir ese sufrimiento.

El año 2009 fue muy importante para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, pues se conmemoraron tres aniversarios (el 150º aniversario de la batalla de Solferino, el 90º aniversario de la fundación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y el 60º aniversario de los Convenios de Ginebra).

En 1999, el CICR realizó un estudio similar titulado Testimonios sobre la guerra, a partir del cual se puede establecer comparaciones y observar las tendencias de opinión una década después.

El estudio constó de dos partes: una encuesta de opinión y una investigación en profundidad.

 
Encuesta de opinión 
 

     

  Los efectos de los conflictos armados  

  En los conflictos armados, el sufrimiento es generalizado  

Casi la mitad (44%) de los encuestados en los ochos países ha vivido un conflicto armado; sin embargo, esa cifra no refleja cabalmente los efectos de esos hechos en sus vidas. Las consecuencias de los conflictos armados repercuten también en quienes no han sido afectados inmediatamente.

En total, cerca de dos tercios de los encuestados (66%) han sido afectados de alguna manera —sea personalmente o a causa de esas consecuencias más amplias—, y ese guarismo incluye a prácticamente toda la población en Haití (98%), Afganistán (96%), Líbano (96%) y Liberia (96%).

Desplazamientos, separaciones de los familiares, dificultades económicas caracterizan la vida cotidiana de muchos de los encuestados

De todas las personas que han vivido un conflicto armado, el 56% ha tenido que desplazarse. En algunos contextos, ese porcentaje es mayor, como en Afganistán, donde el 76% ha tenido que huir de su hogar. En la República Democrática del Congo, el 58%, en Líbano, el 61% y, en Liberia, casi nueve de cada diez (90%) de los encuestados responden que han tenido que huir de su hogar. Las cifras de los ocho países juntos equivalen a varios millones de personas desplazadas.

Casi la mitad (47%) de los encuestados que han vivido un conflicto armado dice haber perdido el contacto con un pariente cercano. Ese porcentaje es del 86% en Liberia, el 61% en Afganistán, el 51% en Líbano, el 47% en la República Democrática del Congo y más de uno de cada tres (37%) en Haití.

Muchas personas (28%), en los ocho países, declaran que familiares cercanos han resultado muertos a raíz de los enfrentamientos, incluido el 69% en Liberia, un cuarto de los encuestados en Líbano (26%) y en la República Democrática del Congo (25%), y el 45% en Afganistán.

Las personas también están expuestas a diversos peligros contra su salud, libertad, autoestima y estado mental.

En promedio, en los ocho países:

  • el 18% ha resultado herido a causa de los enfrentamientos;

  • el 19% ha conocido a alguien que ha sido víctima de violencia sexual, incluido el 44% en Haití y el 28% en la República Democrática del Congo;

  • el 17% ha sido objeto de tortura, incluido el 43% en Afganistán;

  • el 10% ha sido encarcelado y el 10%, secuestrado o tomado como rehén;

  • el 32% ha sido " humillado " , incluido el 51% en Haití;

  • el 23% ha sido " herido psicológicamente " .

Además del desplazamiento al que se han visto obligados, muchos han sufrido graves daños contra sus bienes, o sus casas han sido saqueadas.

La falta de acceso a los servicios básicos y a la atención médica es otro problema generalizado, sobre todo en Afganistán y en Haití, donde la mayoría de los encuestados ha sufrido la falta de ambos.

Por último, la población también sufre un enorme impacto económico. Muchos han perdido su medio de vida a causa del conflicto armado o de la violencia armada, incluida más de la mitad en Afganistán (60%) y Líbano (51%) y dos quintas partes en Haití (40%).

  Sin embargo, el carácter de las personas a veces se fortalece en esas circunstancias  

A pesar de las circunstancias con frecuencia terribles que han vivido, las personas son, en promedio, más optimistas que pesimistas sobre el futuro (45% contra 27%).

También valoran más su día a día (50%) y dicen sentirse en general menos vengativas (32%) y menos agresivas (36%) que antes del conflicto armado.

Pero, inevitablemente, hay emociones negativas que derivan de los conflictos armados. En particular, la gente se vuelve más ansiosa (49%) y más triste (56%). En Haití, esas cifras son del 73% y del 81% respectivamente.

La confianza también disminuye: el 46% dijo tener ahora menos confianza, sobre todo en Georgia (67%), Líbano (54%) y Colombia (53%).

  Los traumáticos hechos vividos son la causa de diversos temores  

Ante tantas amenazas, ¿qué es lo que la gente más teme en situaciones de conflicto armado?

Tres temores surgen con mayor frecuencia:

perder un ser querido, mencionado por un promedio de un 38% de los encuestados;

sufrir dificultades económicas (31%);

tener que desplazarse/refugiarse (24%).

Otros de los temores mencionados son los daños físicos (15%), la violencia sexual (13%) y vivir en la incertidumbre (25%).

Además, en algunos países se mencionaron temores específicos:

  • perder la casa/las pertenencias en Liberia (35%);

  • tener un acceso limitado a los servicios esenciales en la República Democrática del Congo (22%);

  • verse privado de educación formal en Afganistán (21%);

  • ser privado de libertad en Afganistán (15%).

Se realizó una comparación entre los temores expresados y las experiencias reales de las personas. A veces, se presentaron coincidencias.

  • Por ejemplo, haber tenido que desplazarse y afrontar dificultades económicas son un temor y una realidad en los ocho países. También hay ejemplos específicos, como en la República Democrática del Congo, donde la experiencia y el temor de la violen cia sexual son muy elevados (28% y 36% respectivamente).

  • En otros casos, el temor y la experiencia no coinciden. Por ejemplo, en los ocho países, el temor a ser privado del acceso a los servicios básicos/la atención médica es mucho menos recurrente que la realidad basada en la respuesta de los encuestados.

Naturalmente, las personas temen más la muerte que la separación de un familiar, pero en la realidad lo que con más frecuencia sucede es esto último.

  La gente recurre a su familia/comunidad y a las organizaciones formales para pedir ayuda  

En general, a quienes más se recurre en primera instancia para pedir ayuda es a los que están " más cerca de casa " , es decir los familiares.

Otra ayuda proviene del CICR, para el 15% de los afectados por conflictos armados, y de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja/Media Luna Roja (19%). Por lo tanto, el 24% en total de los encuestados acude al CICR y/o las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja/Media Luna Roja para pedir ayuda.

Otras fuentes de ayuda son el Gobierno (15%), instituciones religiosas (21%), la ONU (18%), organizaciones no gubernamentales (ONG) (18%) e incluso las fuerzas militares (12%).

Una vez más, los guarismos difieren en cada país.

En Afganistán y en la República Democrática del Congo, uno de cada tres encuestados (34%) ha recibido ayuda del CICR y/o de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja/Media Luna Roja.

El CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja/Media Luna Roja también están bien vistos por lo que respecta a comprender las necesidades de la población. Por ejemplo, entre los beneficiarios de la asistencia de la Cruz Roja en la República Democrática del Congo, el 83% siente que ambas organizaciones (el CICR y la Cruz Roja de la República Democrática del Congo) comprenden " totalmente " sus necesidades. También son vistos favorablemente el CICR y las Sociedades Nacionales en Líbano (80%), Liberia (72%) y Haití (58%). En realidad, en Haití, casi todos los encuestados dijeron que el CICR y la Cruz Roja de Haití comprenden sus necesidades del mismo modo que sus familiares.

  Ante todo, la población atrapada en un conflicto armado necesita provisiones básicas y protección  

En cuanto a las necesidades básicas, los encuestados mencionaron, principalmente:

  • alimentos (el 66% en los ochos países y el 90% en Liberia);

  • seguridad/protección (48% en general y 66% en Haití);

  • tratamiento médico/atención médica (43% en general y 48% en Afganistán);

  • refugio (40% en general y 58% en Liberia).

También mencionaron otras necesidades. Las personas encuestadas dijeron que es necesario que los miembros de las familias permanezcan juntos (18%) y que se debe preservar el respeto y la dignidad (14%). El 12% de los encuestados mencionó el apoyo psicológico como una necesidad.

En algunos países, surgen otros factores. La ayuda económica se menciona como una necesidad particular en Colombia (35%), y los encuestados en Georgia hicieron referencia específica a la resolución del conflicto (23%).

  Sin embargo, para recibir ayuda, las personas encuentran numerosos obstáculos  

Para las personas necesitadas no siempre es sencillo recibir ayuda. El 59% de los encuestados en los ocho países señala la corrupción como un obstáculo para recibir ayuda. En el caso de Filipinas, la cifra es del 85%; 82% en Colombia; 81% en Liberia; 75% en Haití, y algo más de la m itad en Afganistán y en la República Democrática del Congo. 

Otras razones son la discriminación y la posición social (37%), y el mercado negro (33%).

Otros factores mencionados son la imposibilidad de llegar al lugar donde se presta ayuda (39%) o el desconocimiento de que se está prestando ayuda. Esta última circunstancia se menciona en el 50% de los casos en Haití; en Colombia (41%); en la República Democrática del Congo y Filipinas (37% en ambos países).

Algunas personas también temen que haya repercusiones si aceptan ayuda, como ser rechazadas por la comunidad (13%) o que se perciba que están aliadas con " el adversario” (20%). 

Sin embargo, rara vez se rechaza la ayuda porque no se la necesite o desee; es la respuesta que dieron menos del 10% de los entrevistados de la mayoría de los países.

  Las personas y las organizaciones pueden ayudar a reducir el sufrimiento  

Los propios familiares son clave para reducir el sufrimiento durante los conflictos armados. Los líderes religiosos, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el CICR, las organizaciones humanitarias internacionales, la ONU y las autoridades gubernamentales son entidades ampliamente mencionadas.

Muchas personas recurren a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y al CICR; concretamente en Líbano, donde el 46% de los encuestados citó en primer lugar a la Cruz Roja Libanesa, y en Colombia, donde el 22% mencionó tanto a la Cruz Roja Colombiana como al CICR.

En cambio, algo poco usual, el 42% de los entrevistados en Haití señaló al ejército como primera fuente de asistencia.

Hay una segunda categoría de entidades, como los periodistas y los medios de comunicación, que para muchas personas cumplen una funci ón. Esto es particularmente evidente en Filipinas (42%), Haití (32%) y Afganistán (22%).

     

  Amplio apoyo a la acción directa de la "comunidad internacional"  

Los entrevistados tienen en claro qué participación directa debería tener la comunidad internacional. En concreto, les gustaría que:

  • proporcionara fuerzas para el mantenimiento de la paz, en el 42% de los casos, en los ocho países en conjunto;

  • brindara ayuda de emergencia (42%);

  • facilitara el diálogo/negociaciones para la paz (34%);

  • interviniera militarmente para poner fin al conflicto (29%).

Las personas encuestadas también desean que se juzgue a los acusados de crímenes de guerra (25%); se aporte ayuda financiera a las organizaciones humanitarias (25%); y haya una mayor sensibilización acerca del sufrimiento de la población civil (17%). En todos los países se respaldan esas acciones. En Liberia, la mayoría de las personas se inclina por la ayuda de las fuerzas de mantenimiento de la paz (65%), y en Filipinas y Afganistán, la mitad menciona la ayuda de emergencia (el 52% en ambos casos).

En cuanto a la intervención militar, obtiene el mayor respaldo en Liberia con el 37%; República Democrática del Congo (36%); y Afganistán (34%).

Sin embargo, en general, los entrevistados no desean sanciones económicas; tan sólo las apoya el 10%. Es probable que ello se deba al temor de la población por las repercusiones económicas que pudieran tener en su propia familia o en la economía de su país. Tampoco desean que la comunidad internacional reconstruya la infraestructura nacional.

¿Qué pueden hacer las personas que viven fuera de las zonas de conflicto, por ejemplo en el extranj ero, para ayudar de la mejor manera? 

Las personas encuestadas en los ocho países destacan:

  • donar bienes o dinero (45%): en Líbano, Liberia y Georgia concretamente, prefieren las donaciones de dinero;

  • apoyar a las organizaciones que ayudan a las personas afectadas por los conflictos armados y la violencia (48%);

  • convertirse en voluntario: en el 33% de los casos, en promedio, y para el 47% en Filipinas y el 43% en Liberia.

Cerca del 39% de los encuestados está de acuerdo con la idea de ejercer presión sobre los gobernantes; esa cifra llega a casi el 50% en Colombia, Afganistán y la República Democrática del Congo.

  El comportamiento durante los conflictos armados  

La mayoría dice que debería haber " límites " al comportamiento en la guerra

Cerca del 75% de los encuestados en los ocho países considera que debería haber límites en cuanto al comportamiento de los combatientes en el enfrentamiento con el enemigo; tan sólo el 10% comenta que no deberían existir esos límites. El resto son indecisos.

Todos los entrevistados en Colombia y el 99% en Filipinas afirman que algunos comportamientos concretos " no se deberían permitir " . Los porcentajes son algo inferiores en la República Democrática del Congo (79%), Afganistán (78%), Liberia (73%), Haití (56%) y Líbano (54%). 

A una pregunta abierta, los encuestados contestaron de forma espontánea que los actos más inaceptables son: " la matanza de civiles, niños e inocentes " ; " determinados tipos de violencia u opresión, como el secuestro, la tortura y el robo " ; " ataques contra edificios y áreas específicas, incluido los saqueos y los ataques contra civiles " ; y " la violencia sexual " , citada por el 43% de los entrevistados en la República Democrática del Congo.

  Las personas creen que los civiles no deberían ser atacados en los conflictos armados  

     

En general, el 97% de los encuestados considera que debería hacerse una clara distinción entre combatientes y civiles cuando se llevan a cabo ataques en los conflictos armados. La mayoría dice que se debería dejar a la población civil al margen de los ataques. Esta opinión predomina en Colombia (88%), Filipinas (80%) y República Democrática del Congo (75%). 

Se hizo la misma pregunta en Colombia y Georgia en 1999. Hoy, son más las personas que desean que siempre se deje a la población civil al margen de los ataques. Las cifras pasaron del 72% al 88% en Colombia, y del 69% al 73% en Georgia. 

En Afganistán y Líbano se ha invertido la tendencia desde 1999. En 2009 son más los que responden que se debería preservar a la población civil " lo más que se pueda " en lugar de " " siempre dejarla al margen de los ataques " . En Afganistán, quienes comparten este punto de vista han pasado del 32% al 47%, y en Líbano del 29% al 63%. 

Cuando se les propone varias situaciones que pudieran afectar a la población civil durante un conflicto armado, les entrevistados sistemáticamente se muestran a favor de que se preserve a la población civil. Por ejemplo:

Tomar civiles como rehenes para obtener algo a cambio: el 88% de los encuestados opina que es inaceptable; en Colombia y Filipinas, esa es la opinión del 100% de los encuestados.

Atacar a combatientes enemigos en ciudades o zonas habitadas, sabiendo que muchos civiles podrían resultar muertos: el 88% de los encuestados opina que " no está bien " . Esta práctica es rechazada por el 99% de los entre vistados en Colombia y por el 100% en Filipinas. En Georgia, donde el 39% de las personas encuestadas dijo en 1999 que les parecía " aceptable " , el porcentaje es hoy del 12%. 

Dejar a los civiles sin alimentos, medicamentos o agua para debilitar al enemigo: en conjunto, el 91% de los encuestados desaprueba ese comportamiento, y la cifra alcanza el 97% en Liberia y en Colombia. En Líbano, el rechazo a esas prácticas ha pasado del 69% (en 1999) al 94% (en 2009). En Afganistán, la aceptación de esas acciones ha aumentado levemente desde 1999: del 11% al 17%.

Colocar minas antipersonal aunque los civiles puedan pisarlas: esta es la práctica, de las que afectan a la población civil, que mayor rechazo suscita. Casi todos los entrevistados (93%) contestan que " no está bien " ; el porcentaje es alto en todos los países. En Líbano, esa tendencia se ha acentuado desde 1999, ya que los que estaban a favor han pasado del 27% a un mero 5%.

Atacar monumentos religiosos e históricos: casi todos los entrevistados (99%) están en contra (96%), y las cifras se repiten en los ocho países.

En conjunto, en los ocho países, los entrevistados se manifiestan a favor de que se deje a la población civil al margen del conflicto. Sin embargo, cuando las personas civiles apoyan voluntariamente al enemigo, hay una minoría significativa que consideraría aceptable que se les atacara:

Aunque el 54% contesta que " no está bien " atacar a civiles que voluntariamente transportan municiones para el enemigo, el 41% de los ocho países en conjunto dice que " está bien " . La aceptación es mayor en Liberia (75%), Líbano (62%, 37% en 1999), Haití (55%) y Afganistán (45%, 31% en 1999). Tan sólo en Filipinas y Colombia hay una abrumadora mayoría contraria a esta idea; el 92% de los encuestados en Filipinas y el 85% en Colombia dice que " no está bien " .

Si bien el 63% contesta que " no está bien " atacar a civiles que voluntariamente dieran alimento y refugio al enemigo, el 31% de los ocho países dice que " está bien " . Las cifras más altas de respaldo a estas prácticas se registran en Liberia (49%), Líbano (46%; 22% en 1999), Haití (47%) y Afganistán (43%; 21% en 1999). Destacan Filipinas y Colombia por su oposición a esta idea de atacar a las personas civiles que de forma voluntaria dieran alimento y cobijo al enemigo (95% y 96% respectivamente).

Los encuestados desaprueban los ataques contra el personal de salud y las ambulancias

La mayor parte de los encuestados opina que los ataques contra el personal de salud (89%, y las ambulancias (87%) nunca son aceptables.

Prácticamente todos los entrevistados comparten este punto de vista (98% o más) en Filipinas, Líbano y Colombia. Sin embargo, en Afganistán, el 27% contesta que en ocasiones hay razones para atacar al personal médico y sanitario, y el 32%, que puede haber razones para atacar ambulancias.

Para limitar el riesgo de ataques, los encuestados estiman que el personal de salud y las ambulancias deben:

permanecer neutrales/no tomar partido;

identificar claramente su cometido. 

Si no se cumplen estos requisitos, algunas personas, particularmente en Afganistán, República Democrática del Congo, Haití y Liberia, consideran aceptables los ataques.

El apoyo a la atención médica en los conflictos armados es casi universal

La pregunta de a quién deberían asistir el personal médico y las ambulancias en general no plantea dudas a los entrevistados. Hay un consenso general en los ocho países acerca de la protección debida al personal médico y sanitario, incluso cuando atienden a heridos o enfermos que son combatientes enemigos, y en particular cuando los beneficiarios de los cuidados son personas civiles.

Casi la totalidad de los encuestad os (96%) acepta el principio según el cual todos los heridos y enfermos deberían tener derecho a recibir asistencia médica durante los conflictos armados. Se respalda dicho principio en todos los países (del 96% en Líbano al 71% en Afganistán). De igual modo, la mayoría de los entrevistados (89%) desea que se atienda a los heridos de todas las partes durante los conflictos armados. El grado de apoyo a dicho principio oscila entre el 96% en Colombia y el 84% en Afganistán.

  Los Convenios de Ginebra  

     

En conjunto, algo menos de la mitad de los encuestados (42%) ha oído hablar de los Convenios de Ginebra. De ellos, más de la mitad (56%) contesta que los Convenios de Ginebra contribuyen a " reducir el sufrimiento de los civiles en tiempo de guerra " .

El conocimiento de los Convenios de Ginebra varía de forma notable: del 69% en Líbano al 19% de los entrevistados en Filipinas.

La mayor parte de los participantes en la encuesta, en Liberia (65%), había oído hablar de los Convenios de Ginebra. Los liberianos son también quienes tienen una opinión más positiva al respecto: el 85% afirma que los Convenios de Ginebra contribuyen " en gran medida " o " en cierta medida " a reducir el sufrimiento. 

En Afganistán y en Georgia, los Convenios de Ginebra son vistos favorablemente (70% y 67%, respectivamente).

Con una excepción (Líbano), las personas en países que han padecido directamente conflictos armados tienden a tener una opinión más positiva acerca de los Convenios de Ginebra.

 
Investigación en profundidad 
 

  Los efectos de los conflictos armados  

     

Todos los encuestados han sido directamente afectados por un conflicto armado o han sido testigos de sus repercusiones, al haber actuado como socorristas. Aún están tratando de superar sus experiencias. Sienten que los efectos en los civiles son totalmente injustos y desaprueban que los portadores de armas no respeten los principios humanitarios básicos ni el derecho humanitario. En los ocho países los encuestados expresaron estas opiniones

Muchos consideran que es necesario lograr la paz y se sienten alejados de las razones del conflicto. Su deseo es recuperar la calidad de vida que tenían antes del conflicto, pero para muchos ello es muy difícil, sobre todo cuando se sigue librando el conflicto armado.

En todos los contextos, los encuestados se refieren a la importancia de la educación, la necesidad de que se la mantenga durante el conflicto armado, las dificultades de obtenerla y su importancia para el futuro de la población y del país.

  Experiencias personales de los conflictos armados  

     

El desplazamiento forzado es el efecto más común de los conflictos armados, según este estudio. Las personas que han sufrido otros efectos de los conflictos armados, como heridas causadas por minas antipersonal, violencia sexual o separación de los familiares, con frecuencia también han tenido que desplazarse. El desplazamiento tiene un efecto negativo considerable en los medios de sustento y en la salud física y mental. Esos efectos negativos pueden mitigarse con mayor facilidad si el período de desplazamiento es corto.

Los miembros de familias separadas son un grupo muy diverso e incluyen parientes de personas desaparecidas, familiares reunidos y parientes de personas detenidas. El programa de Restablecimiento del Contacto entre Familiares del CICR está siendo de gran ayuda para la vida de las personas y es muy valorado. Sin embargo, sigue habiendo un alto número de casos de personas desaparecidas a los que, trágicamente, aún no se ha dado respuesta, por lo que las personas sienten que no se les ha ayudado.

Las víctimas de las minas antipersonal sienten que el uso de esas armas en los conflictos armados es moralmente incorrecto, ya que causan lesiones a los campesinos y a los niños, en muchos casos cuando ya ha terminado el conflicto. Sus prioridades personales son: atención médica adecuada, en particular prótesis, y apoyo para encontrar y mantener un trabajo.

Para las víctimas de la violencia y, especialmente de la violencia sexual, es difícil hablar de su experiencia. Afirman que desean recibir atención médica, apoyo psicológico para superar el trauma y protección contra el riesgo de nuevos ataques.

La mayoría de los socorristas encuestados no han sido víctimas directas de los conflictos armados, pero algunos han perdido varios colegas. Mencionan el temor de trabajar en zonas de alto riesgo, pero también la satisfacción de ayudar al otro. En general, tienen mayor conocimiento del derecho internacional humanitario, sobre todo de los Convenios de Ginebra, que otros grupos civiles.

  Asistencia humanitaria  

El papel de la asistencia humanitaria es vital, sobre todo por lo que respecta a la ayuda a las personas desplazadas. Según los encuestados, el CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja son las más reputadas de todas las organizaciones humanitarias, aunque también mencionaron muchas otras. Algunos entrevistados desean que su gobierno nacional tenga más iniciativas respecto de la ayuda a las víctimas de los conflictos armados.

  Actos humanitarios  

Los actos de solidaridad entre civiles afectados por conflictos amados son sumamente importantes, y se dieron varios ejemplos de actos humanitarios a lo largo de todo el estudio. Ofrecer refugio y comida, y apoyar a los que necesitan ayuda contribuye a preservar la vida y los lazos de la comunidad. El papel de la familia ampliada en la provisión de ayuda es muy valorado y ha sido esencial para la supervivencia de muchos.

Para los civiles, es muy difícil responder a algunas necesidades, como las prótesis para las víctimas de las minas antipersonal o la búsqueda de personas desaparecidas, porque carecen del dinero, los recursos o las capacidades para hacerlo. En esas circunstancias, los civiles valoran la labor de las organizaciones humanitarias.

  Comportamiento durante los conflictos armados  

     

  Normas de los conflictos  

Los encuestados creen que, durante los conflictos armados, hay ciertos límites que no deberían pasarse y consideran que las repercusiones de las hostilidades en los civiles deberían reducirse lo máximo posible.

En la mayoría de los países que fueron objeto de este estudio, los encuestados creen que el comportamiento de los portadores de armas durante los conflictos armados es cada vez peor. Mencionaron la brutalidad, los ataques indiscriminados en zonas civiles, los saqueos, el uso de escudos humanos, el reclutamiento forzado, el uso de niños soldados y la violencia sexual como pruebas del deterioro de las normas humanitarias.

  Derecho a recibir atención médica  

Se observ a un consenso casi universal entre los encuestados acerca del derecho de toda persona herida, así sea un portador de armas o un civil, a recibir atención médica.

Los emblemas de la cruz roja y de la media luna roja por lo general son conocidos y se los considera importantes; los encuestados los asocian con la atención médica.

Los socorristas mencionan casos aislados de portadores de armas que han impedido la prestación de atención médica mediante el asedio al personal de salud o incluso atacándolo directamente. Expresan consternación e indignación al respecto, pero agregan que, en general, los portadores de armas respetan al personal de salud y le permiten cumplir su tarea.

  Los Convenios de Ginebra  

El conocimiento de los Convenios de Ginebra y del derecho internacional humanitario es bastante escaso, salvo entre los socorristas, que tienden a conocerlos mejor. Los encuestados sienten que las normas de los Convenios de Ginebra coinciden con sus creencias morales acerca de lo que es aceptable y lo que no lo es en los conflictos armados.

En muchos de los países donde se realizó el estudio, los encuestados dicen que los portadores de armas infringen el derecho nacional al cometer robos, actos de vandalismo, violencia sexual y otros delitos. Los entrevistados dicen que el problema no es la ausencia de leyes, nacionales o internacionales, sino que no se las respeta.

Los encuestados creen que debería condenarse en mayor medida el sufrimiento de los civiles en situaciones de conflicto armado, pero les parece difícil ver los aportes que en tal sentido podrían hacer los Convenios de Ginebra o cualquier otra norma. Ello se debe, sobre todo, a que los encuestados creen que muchos portadores de armas han perdido sus valores morales y el sentido de la proporción.

  Conclusiones: acciones prioritarias  

Los civiles afectados por conflictos armados en todo el mundo aprecian mucho la oportunidad de relatar su historia. Desean que todos sepan de su sufrimiento, así como personalizar las imágenes negativas que se pueda tener en otros lugares acerca de ellos y de su país. Esperan un futuro mejor.

Los encuestados valoran la labor de las organizaciones humanitarias, y se benefician de ella, porque preservan la vida y la dignidad de las personas en comunidades afectadas por situaciones traumáticas. Desean que las organizaciones humanitarias hagan más para poner término a los conflictos y evitarlos, pero reconocen que ese objetivo esta fuera del alcance de los que cualquier organización por sí sola pueda hacer.

Desearían que se hicieran más esfuerzos internacionales para reducir los efectos de los conflictos armados en los civiles. Para los encuestados, entre esos esfuerzos se cuentan la resolución y la negociación.

Los encuestados reconocen la importancia de los Convenios de Ginebra, pero creen que los portadores de armas han perdido la voluntad de regirse por esos instrumentos.