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Tras una década de conflicto, se deterioran los servicios de salud para millones de afganos

26-09-2011 Imágenes para TV Ref.. V-F-CR-F-01106-A

Diez años después del comienzo del actual conflicto en Afganistán, los enfrentamientos se han generalizado, particularmente en las zonas rurales. Las tropas internacionales están empezando a retirarse. Al mismo tiempo, la seguridad se sigue deteriorando y se multiplican los actores armados locales.

 


Para más información: Nicola Fell, ICRC, Geneva, tel: + 41 767 359 085, e-mail: nfell@icrc.org

Diez años después del comienzo del actual conflicto en Afganistán, los enfrentamientos se han generalizado, particularmente en las zonas rurales. Las tropas internacionales están empezando a retirarse. Al mismo tiempo, la seguridad se sigue deteriorando y se multiplican los actores armados locales.

En el contexto más amplio de los 30 años de conflicto en Afganistán, la retirada de las tropas internacionales anuncia el comienzo de un nuevo capítulo. Sin embargo, Jacques de Maio, jefe de Actividades Operacionales del CICR para Asia Meridional, advierte: “Esperamos más enfrentamientos, más violencia armada, más bombas, más heridos y más desplazamientos forzados”.

Se debe proteger a los civiles de los efectos del conflicto y facilitar su acceso a servicios de atención de la salud que sean adecuados, dice Jacques de Maio. Hoy, para millones de afganos es sumamente difícil obtener tratamiento médico cuando lo necesitan con urgencia. Muchas clínicas locales han cerrado sus puertas debido a los enfrentamientos, los ataques contra los establecimientos médicos o los actos de intimidación contra los profesionales de la salud.

En muchas partes del país, para llegar hasta un hospital, los enfermos graves soportan prolongadas demoras en los puestos de control o deben hacer largos desvíos por caminos montañosos para evitar las carreteras cerradas. El mero hecho de viajar puede representar un riesgo para la vida, habida cuenta de que los artefactos explosivos improvisados que estallan al costado de los caminos son una de las principales causa de muerte de los civiles afganos.

Pese a las dificultades y peligros que afrontan para llegar al hospital regional Mirwais, en Kandahar,  los pacientes siguen llegando y el departamento de consultas ambulatorias ha llegado al límite de su capacidad. Este hospital de derivación dirigido por el Gobierno, que cuenta con 427 camas y 500 empleados, atiende a cuatro millones de personas en la zona sur de Afganistán. El CICR proporciona insumos médicos y enfermeros, cirujanos, ginecólogos, médicos y un administrador, que prestan apoyo al personal del Ministerio de Salud Pública.

Hasti Khan, de 18 años, estaba en un casamiento cuando se produjo un ataque aéreo contra su aldea, en la provincia de Helmand.  Hasti quedó herido, junto con otras dos personas. Los enfrentamientos siguieron durante la noche y Hasti no pudo buscar ayuda. Él y su hermano Abdul Qadir tuvieron que esperar hasta el amanecer para ir al hospital, pero aun así, el viaje fue muy difícil. No hay ambulancias, y a menudo los taxistas se niegan a viajar por ciertas carreteras o cobran precios exorbitantes a causa del peligro. Explica Abdul Qadir: “Hay minas escondidas por todos lados y los caminos están bloqueados desde muchas direcciones. Es muy difícil. A menos que uno esté en peligro de muerte, no se arriesga a viajar hasta el hospital”.

La carretera más directa al hospital Mirwais estaba cerrada debido a la presencia de artefactos explosivos improvisados. Abdul y Hasti tuvieron que hacer un largo desvío y cambiar de taxi cinco veces. Durante el viaje, Hasti quedó inconsciente.

En la cama de enfrente de la de Hasti, está Kabir Jan, de 18 años. Le han amputado una pierna. Agha Badar, tío de Kabir, explica: "Mi sobrino caminaba en un jardín cuando pisó una mina. Mientras aún estaba consciente, pidió auxilio, pero la gente estaba demasiado asustada de las minas para ayudarlo. Kabir ató su pierna con su chal y revisó el suelo a su alrededor. Sólo entonces, la gente se acercó a ayudarlo".

"Su cara estaba totalmente amarilla", recuerda su tío. "Cuando llegamos aquí, los médicos nos dijeron que su estado era gravísimo".

En la remota zona de Maiwand, donde viven Agha Badar y su sobrino, es imposible obtener tratamiento médico. La carretera principal más cercana se encuentra a dos horas de caminata.

"No hay clínicas, insumos ni médicos cerca de nosotros. Si uno está herido, tiene que ir a Pakistán o venir aquí", dice Agha.

Rosia, de 23 años, es madre de tres hijos.  A causa de una mordedura de serpiente, la mano de Rosia se hinchó enormemente. Pese al dolor que sufría, Rosia no intentó consultar a un médico. En su aldea, hubo intensos enfrentamientos durante los últimos meses y los viajes son muy peligrosos. Rosia tampoco podía pagar el viaje desde su aldea, en Panjwayi, a Kandahar.

Sin embargo, Rosia estaba embarazada de su cuarto hijo y empezó a mostrar síntomas de aborto.  Su estado era tan grave que su hermana, Jamila, la convenció de buscar ayuda médica. Pero, el camino al hospital estaba bloqueado. Dice Jamila: "La policía no dejaba pasar el auto. El camino estaba bloqueado en tres lugares. El bebé de Rosia ya había muerto. Después de una hora, dejaron pasar el auto de mi hermana, pero más tarde, nos hicieron esperar otras tres horas. ¿Qué podíamos hacer?"

La enfermera Alia Kuchi trabaja en la atestada sala de pediatría, donde a menudo hay tres niños por cama. Durante el último año, el nivel de desnutrición, que ya era alto, ha seguido aumentando en la parte sur de Afganistán. Muchos de los niños en la sala, que luchan contra una enfermedad o se recuperan de una lesión,  están más debilitados aún a causa de la desnutrición. Las campañas de vacunación que normalmente se desarrollaban en las clínicas y centros de salud se han interrumpido y las epidemias estacionales, como el sarampión, han registrado marcados aumentos en todas las zonas del país afectadas por el conflicto.

La enfermera Alia dice que muchos pacientes llegan en grave estado a causa de las demoras que sufren mientras intentan llegar al hospital: "La gente no puede salir de su casa porque los caminos están bloqueados. Es muy difícil traer a los pacientes que están en situación de emergencia. Cuando finalmente logran llegar, muchos están a punto de morir. Las madres no nos cuentan cómo llegaron aquí, pero parecen exhaustas. Se nota en sus rostros. Sus hijos están enfermos y al borde de la muerte".

Mientras se retiran las tropas internacionales, Jacques de Maio, del CICR, instó a todos los actores en el conflicto a respetar el derecho internacional humanitario. "Si siguen realizando operaciones militares, es preciso que respeten el derecho de la guerra. Deben tratar correctamente a los prisioneros y proteger a los civiles de los efectos de la guerra". También exhortó a la comunidad internacional a que siga prestando apoyo a la población afgana y a la infraestructura del país.

Hechos y cifras:

  • Afganistán es la operación de mayor envergadura del CICR en término de los recursos comprometidos. La Institución cuenta con casi 1.600 colaboradores nacionales y 142 expatriados en su delegación principal, en Kabul, y tiene 10 oficinas en todo el país. Además, dirige siete centros de rehabilitación física.
  • El CICR proporciona medicamentos y apoyo médico al hospital Sheberghan en el norte y al hospital Mirwais en el sur. Ambos hospitales son dirigidos por el Ministerio de Salud Pública. El CICR también proporciona apoyo técnico y financiero a 46 clínicas de la Media Luna Roja Afgana y a voluntarios en las comunidades que prestan atención médica a las personas en zonas afectadas por el conflicto. Además, el CICR dirige cuatro puestos de primeros auxilios, uno en el oeste y tres en el sur del país.
  • Durante julio y agosto, los hospitales de Mirwais y Sheberghan admitieron a casi 6.400 pacientes y atendieron a casi 31.000 pacientes ambulatorios. Los dos hospitales realizaron más de 1.700 cirugías. 

Además, durante el mismo período, el CICR:  

  • distribuyó paquetes de material médico en las líneas del frente para tratar a las personas heridas durante los enfrentamientos;
  • impartió formación en primeros auxilios a 168 combatientes, médicos, policías y voluntarios de las comunidades;
  • una vez al mes, proporcionó medicamentos e insumos de otro tipo a las 46 clínicas de la Media Luna Roja Afgana, así como a otras tres clínicas de salud en el sur y este del país; 
  • siguió dirigiendo cuatro puestos de primeros auxilios, uno en el oeste y tres en el sur del país.

Hospital Mirwais, Kandahar, Afganistán
0:00 Exterior del hospital Mirwais + alambre de púas.
0:08 Hombre herido en una camilla.
0:22 Cartel del hospital Mirwais.
0:26 Un hombre con un bebé es controlado por un guardia.
0:30 El hombre con el bebé entra en el hospital.
0:37 El departamento de consultas ambulatorias, atestado de mujeres embozadas y niños.
0:42 Una mujer con un bebé enfermo.
0:46 Un hombre con un bebé.
0:51 Vista general del departamento de consultas ambulatorias, atestado de pacientes.
0:56 Un médico examina a un bebé sobre su escritorio.
1:00 Tomas de mujeres que se agolpan en torno al médico.
1:22 Vista general de la sala de hombres.
1:27 Los médicos examinan a un paciente inconsciente.
1:42 Tomas de un muchacho con graves heridas de metralla.
2:05 SONIDO: Abdul Qadir (en pastún):
“Hay minas escondidas por todos lados…"
02:08 La pierna herida y ensangrentada de Hasti Kan.
02:12 SONIDO: Abdul Qadir (en pastún):
…y los caminos están bloqueados desde muchas direcciones. Es muy difícil.
02:17 La pierna herida de of Hasti Khan.
02:22 Primer plano de Abdul.
02:24 SONIDO: Abdul Qadir (en pastún):
A menos que uno esté en peligro de muerte, no se arriesga a viajar hasta el hospital".
02:30 Primer plano de Hasti Khan
02:32 Vista general de la sala de hombres.
02:37 Primer plano de soporte manual.
02:40 SONIDO: Agha Badar (en pastún):
"Mi sobrino caminaba en un jardín cuando pisó una mina.
02:44 Primer plano de Kabir Jan, el sobrino.  
02:46  SONIDO: Agha Badar (en pastún):
"Mientras aún estaba consciente, pidió auxilio, pero la gente estaba demasiado asustada de las minas para ayudarlo. Kabir ató su pierna con su chal y revisó el suelo a su alrededor. Entonces, la gente se acercó a ayudarlo. Lo pusieron en una carretilla y lo llevaron a casa".  
03:24 Agha muestra la pierna amputada de Kabir.
03:49 Primer plano de Kabir
03:55 Agha muestra la bolsa de sangre para transfusión, vacía.
04:01 SONIDO: Agha Badar (en pastún):
"Su cara estaba totalmente amarilla. Cuando llegamos aquí, los médicos nos dijeron que su estado era gravísimo".  / CORTE /  "No hay clínicas, insumos ni médicos cerca de nosotros. Si uno está herido, tiene que ir a Pakistán o venir aquí".
04:28 Tomas de pacientes heridos.
04:40 Paneo de la atestada sala de pediatría, con tres niños por cama.
04:56 Primer plano de un bebé.  
05:07 Jamila y Rosia.
05:11 Primer plano de Jamila.
05:13 La mano hinchada de Rosia.
05:17 SONIDO: Jamila, hermana de la paciente Rosia (en pastún):
"Mi hermana estaba enferma. La policía no dejaba pasar el auto. El camino estaba bloqueado en tres lugares. Su bebé ya había muerto. Después de una hora, dejaron pasar el auto de mi hermana, a las siete, pero tuvimos que esperar tres horas más, hasta las diez. ¿Qué podíamos hacer?"
05:37  Primer plano de la mano hinchada de Rosia, afectada por la mordedura de una serpiente.  
05:41  La enfermera Alia Kuchi atendiendo a pacientes.
05:46 Tomas de bebés enfermos.
06:20 SONIDO: Enfermera Alia Kuchi (en pastún):
"Hay enfrentamientos. Hay bombardeos. La gente no puede salir de su casa porque los caminos están bloqueados. Es muy difícil traer a los pacientes que están en situación de emergencia. Cuando finalmente logran llegar, muchos están a punto de morir".
06:39 Tomas de bebés enfermos.
06:47 La enfermera Alia Kuchi con los pacientes.
06:56 SONIDO: Enfermera Alia Kuchi (en pastún):
// Las madres no nos cuentan cómo llegaron al hospital, pero parecen exhaustas. Sus hijos están enfermos y al borde de la muerte. Sus rostros revelan su agotamiento".
07:16  Bebé que llora.
07:21  Madre embozada con su hijo.
07:27  La madre embozada alimenta a su hijo.
07:32  Madre embozada con su hijo.
07:38 SONIDO: Jacques de Maio, jefe de Actividades Operacionales del CICR para Asia Meridional (en inglés)
"Estamos hablando de un país que está en guerra desde hace 30 años. Ahora, han pasado 10 años desde que se inició la operación "Libertad Duradera" y las tropas internacionales se están retirando. Está empezando un nuevo capítulo, pero la cuestión central aquí es la guerra, el conflicto armado. Esperamos más enfrentamientos, más violencia armada, más bombas, más artefactos explosivos  improvisados, más heridos, más prisioneros, y más desplazamientos forzados.

08:10 "En estas circunstancias, la palabra clave es "responsabilidad", la responsabilidad que los afganos deben asumir por su propio destino // 08.15  y la responsabilidad de todos los actores internacionales que están retirando su presencia militar:  por una parte, si continúan realizando operaciones militares, deben respetar el derecho de la guerra, tratar correctamente a los prisioneros y proteger a los civiles de los efectos del conflicto;  por la otra, también deben mantener su apoyo a la población afgana, su estructura y su infraestructura, particularmente en relación con el acceso a la atención de la salud, que, en la actualidad, para amplios sectores de la población, es sencillamente insuficiente".

FIN 08:54

Para más información:

Jessica Barry, CICR Kabul, tel.: +93 700 282 719
Abdul Hassib Rahimi (en dari y pastún), CICR Kabul, tel.: +93 700 276 465
Christian Cardon, CICR Ginebra, tel.: +41 22 730 24 26 ó +41 79 251 93 02


  • Derechos de autor: CICR accesso irrestricto
  • Año de producción: 28 y 29 xde junio de 2011
  • Lugar de filmación: Afganistán
  • Duración: 8:54 min
  • Disponible en: Sonido: pashtún, inglés
  • Referencia: V-F-CR-F-01106-A

Formato: Mpeg2 / 16:9 anamórfico / SD

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