Página archivada:puede contener información desactualizada
  • Enviar
  • Imprimir

No hay una fórmula única para solucionar el problema mundial del agua

12-03-2012 Comunicado de prensa 12/51

Ginebra (CICR) – El sufrimiento de decenas de millones de personas en todo el mundo que se enfrentan a una diaria lucha desesperada en busca de agua potable y que viven en condiciones insalubres se ve seriamente agravado por los conflictos armados y otras situaciones de violencia.

En tanto que en la ciudad portuaria de Francia, Marsella, varios expertos se reúnen en el Sexto Foro Mundial del Agua para tratar de encontrar soluciones al problema mundial del agua, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) está reclamando la atención sobre los problemas que, en relación con el agua, afronta la población civil atrapada por la guerra.

"Para los que tenemos la suerte de poder abrir el grifo y darnos una ducha de agua caliente todos los días, resulta casi imposible imaginar el sufrimiento de haber sido desplazado por los enfrentamientos y vivir bajo un árbol en zonas azotadas por la sequía como el Sahel, o verse atrapado en una ciudad donde hay enfrentamientos, como Homs, sin poder circular para buscar agua o comida", dijo el jefe de la Unidad de Agua y Hábitat del CICR, Jean Philippe Cross. "Ya es bastante malo estar sediento y hambriento; pero, estar sediento, hambriento y vivir con la amenaza de la violencia y el derramamiento de sangre es otra cosa".

Se estima que, en todo el mundo, más de 780 millones de personas –de las que el 40 % vive en el África subsahariana  no tienen acceso a agua potable y unos 2.500 millones no disponen de letrinas. En el Sexto Foro Mundial del Agua, el CICR dirigirá los debates sobre la importancia que reviste la cooperación y la comunicación a escala local, para encontrar soluciones prácticas, especialmente en zonas afectadas por conflictos, donde intensos o prolongados enfrentamientos, luchas políticas y embargos pueden privar a las comunidades de un acceso digno al agua y a los servicios de saneamiento, durante semanas, años o incluso décadas.

"Estamos siendo testigos de preocupantes tendencias "de causa-efecto" que aumentan la vulnerabilidad y la violencia", dijo el asesor regional del CICR sobre agua y hábitat para Oriente Medio, Michael Talhami. "Factores como la gran desigualdad en la distribución de recursos; los problemas generalizados en relación con el medio ambiente y la sostenibilidad de los recursos naturales; la falta de cooperación entre las autoridades; el rápido crecimiento de la población y el cambio climático fomentan la competitividad por los escasos recursos, obstaculizan el crecimiento económico, intensifican la migración forzada y la aparición de tensiones".

El CICR, que realiza proyectos de agua, saneamiento y construcción en favor de más de 20 millones de personas, en 48 países de todo el mundo afectados por conflictos, tiene la firme convicción de que la cooperación, el diálogo y la innovación a escala local son la clave para afrontar algunos de estos complejos retos humanitarios.

Un nuevo proyecto piloto del CICR, que se desarrolla en Etiopía en cooperación con las autoridades regionales encargadas del agua, ofrece un ejemplo de cómo, mediante la aplicación de una tecnología sencilla, se puede ayudar a la población rural a mejorar el acceso al agua. Mediante el proyecto, 32 Juntas locales de la gestión del agua estarán conectadas a una base de datos central.  A partir de información obtenida mediante los teléfonos celulares de los usuarios, se ubicará y trazará la situación de 7.000 bombas de agua y estaciones de agua particulares, ofreciendo una actualización en tiempo real sobre el lugar donde es necesario efectuar reparaciones o mejoras. Se espera que el proyecto pueda ampliarse en la región y llevarse a cabo en otros lugares.

Otro ejemplo de la aplicación del ingenio a escala local puede encontrarse en Rafah, en la franja de Gaza, donde las restricciones impuestas a la importación de materiales de construcción, la escasez crónica de agua y el deterioro del sistema de tratamiento de aguas residuales obligaron a idear planes para la creación de sistemas de tratamiento del agua sencillos y respetuosos con el medio ambiente. Utilizando materiales reciclados y una tecnología innovadora, se construyó una planta que abastece a 180.000 personas con la capacidad de transformar las aguas residuales en un recurso lo suficientemente limpio como para irrigar árboles frutales. Además, este tipo de proyectos protegen las aguas subterráneas de la franja de Gaza e impiden que el Mediterráneo se convierta en un vertedero de nocivas aguas residuales.

"Cuando las comunidades reconozcan el agua como una cuestión de interés y preocupación comunes y decidan trabajar en cooperación en lugar de luchar por ella, podrán encontrar soluciones compartidas y sostenibles que favorezcan la resiliencia y propicien la innovación", dijo el señor Cross. "El agua puede ser un problema extraordinariamente divisorio, pero también puede ser una tremenda fuente de colaboración, creatividad y fortalecimiento de capacidad.

Para más información:
Anna Nelson, CICR, Ginebra, tel.: +41 79 217 32 64