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Informe de actividad 2012: llegar hasta millones de personas necesitadas

27-06-2013 Comunicado de prensa 13/115

Ginebra (CICR) – En 2012, desde el Sahel hasta Afganistán, desde Siria hasta Colombia, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) una vez más ha proporcionado ayuda humanitaria a millones de personas que sufren necesidades críticas. Muchas de las situaciones de emergencia y crisis prolongadas a las que respondió el CICR siguieron afectando la vida de las poblaciones en 2013.

"Para el CICR, es un imperativo humanitario brindar protección y asistencia a las personas más vulnerables del mundo, sea en Yemen, Somalia, Afganistán o en los otros complejos, diversos y peligrosos contextos en los que trabajamos", dijo Peter Maurer, presidente del CICR, durante una conferencia de prensa celebrada en Ginebra en la que presentó el Informe de actividad de la Institución. "El enfoque neutral, imparcial e independiente que aplicamos a la labor humanitaria es fundamental para garantizar que nuestras actividades sean ampliamente aceptadas, lo cual a su vez nos permite acceder y ayudar a las personas más necesitadas".

En 2012, esta modalidad de trabajo permitió al CICR llegar a lugares previamente inaccesibles, por ejemplo en Siria, donde prestó asistencia a las víctimas de los enfrentamientos tanto en zonas controladas por el gobierno como por la oposición. La intensificación del conflicto armado en el país causó sufrimientos sin precedentes y generó necesidades a las cuales las organizaciones humanitarias en muchos casos no pudieron responder debido a las hostilidades. Como es lógico, en 2013 la región sigue concentrando un importante nivel de actividades humanitarias. En otros lugares, la imprevista crisis que tuvo lugar en Malí afectó los servicios básicos y obligó a numerosas personas a huir de sus hogares. Las poblaciones, en particular las que residen en el norte del país, siguen sufriendo a causa de la escasez generalizada de alimentos, en medio de continuos enfrentamientos. En Myanmar, la violencia entre comunidades que estalló en 2012 ha causado el desplazamiento de miles de personas. En Sudán del Sur, donde el CICR fortaleció sus actividades en 2012, la violencia que impera en el norte del país ha reducido el acceso de la población a la atención de salud, que ya era limitado. El CICR sigue teniendo presencia sobre el terreno en estos y otros países, donde proporciona diferentes tipos de asistencia en respuesta a las crecientes necesidades.

"Las crisis humanitarias, como la que tiene lugar en Siria, suelen dar lugar a la búsqueda de soluciones políticas pero, en general, esas soluciones rara vez se concretan; por el contrario, los conflictos tienden a prolongarse en el tiempo, sometiendo a las poblaciones a nuevas penurias año tras año", dijo el Sr. Maurer. "Mientras tanto, es cada vez más difícil conseguir donativos para las actividades humanitarias que realizamos en respuesta a las tragedias olvidadas del mundo, como las que afectan a la República Democrática del Congo, la República Centroafricana y Somalia. La crisis económica mundial ha tenido unas repercusiones atendibles, pero no podemos desconocer nuestra responsabilidad común hacia las poblaciones que sufren los efectos de esas emergencias crónicas".

En muchas partes del mundo, la creciente inseguridad planteó importantes retos para el CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Según el Sr. Maurer, "2012 fue el año más difícil para el CICR en lo que respecta a la seguridad, desde 2003 y 2005. Un delegado del CICR fue secuestrado y asesinado en Pakistán; otro colaborador resultó muerto en Yemen; y la Institución afrontó graves incidentes de seguridad en Afganistán, la República Democrática del Congo, Libia, Somalia y otros países".  

"La situación no fue mejor para las Sociedades Nacionales. En Siria, por ejemplo, varios miembros de la Media Luna Roja Árabe Siria perdieron la vida el año pasado", señaló el Sr. Maurer. "Estos y otros incidentes indujeron al CICR y a sus asociados a revisar sus medidas de seguridad. En algunos casos, hubo que introducir cambios en las actividades principales".

El CICR mantuvo las operaciones principales en numerosos conflictos armados que reciben relativamente poca atención de los medios de comunicación, como los que tienen lugar en Yemen y Sudán del Sur. Además, prosiguió los esfuerzos por encarar ciertas cuestiones importantes, como las agresiones sexuales, que no siempre se denuncian. "La violencia sexual constituyó una pesadilla recurrente para muchas personas -principalmente mujeres, pero también hombres- en las zonas afectadas por conflictos u otras situaciones de violencia. Esas agresiones casi siempre tienen lugar junto con otros hechos traumáticos, como el saqueo, la destrucción de bienes o el asesinato", manifestó el Sr. Maurer. Para las víctimas de la violencia sexual, era difícil obtener un tratamiento que abordase tanto las consecuencias físicas como el trauma psicológico.

El CICR se ha esforzado por llamar la atención acerca de la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad para la prestación de servicios de atención de salud imparciales y eficientes en conflictos armados y otras situaciones de emergencia. En muchos países, la inseguridad y la proliferación de puestos de control dejaban a algunas zonas aisladas de la atención médica y causaban demoras, lo que reducía las posibilidades de supervivencia de los pacientes que debían acudir a un centro médico con urgencia para recibir atención vital. "Incluso se han denunciado casos de hospitales atacados, ocupados o saqueados", dijo el Sr. Maurer. Mediante la promoción de un proyecto especial relacionado con los peligros que afrontan los servicios de salud en conflictos armados y otras situaciones de emergencia, el CICR y sus asociados en el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto con la comunidad de salud, han intensificado los esfuerzos por encontrar nuevas formas de fortalecer la protección de los agentes de salud, las instalaciones médicas y los pacientes.

Los gastos del CICR en 2012 ascendieron a más de 1.000 millones de francos suizos (equivalentes a poco más de 1.100 millones de dólares EE.UU. u 875 millones de euros). La operación más importante en términos de gastos fue Afganistán, con más de 86 millones de francos suizos (unos 92,4 millones de dólares o 71,6 millones de euros), y el presupuesto para las actividades en Siria alcanzó los 38,6 millones de francos (más de 41 millones de dólares, o 31,5 millones de euros). Las operaciones desplegadas por el CICR en Irak, la República Democrática del Congo, Somalia, Israel y los territorios ocupados, Sudán, Sudán del Sur y Colombia (todos afectados por situaciones de violencia prolongadas) y la respuesta de la Institución a las crisis derivadas de la "primavera árabe" y del deterioro de la situación en el Sahel también figuraron entre las operaciones de mayor envergadura y complejidad realizadas por la Institución en 2012.

 

Hechos y cifras destacados

En 2012, el CICR realizó programas de asistencia en 80 países. La mayor parte de las actividades fueron desplegadas en Afganistán, Côte d’Ivoire, Filipinas, Irak, Libia, Malí, Níger, Pakistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen. 

Durante el año, el CICR realizó actividades que contribuyeron a la seguridad económica de los hogares en 63 países, a menudo en colaboración con las Sociedades Nacionales anfitrionas. Más de 6,3 millones de desplazados internos, personas que regresaban a su lugar de origen, residentes y detenidos recibieron ayuda alimentaria y casi 2,8 millones recibieron artículos domésticos esenciales y productos de higiene. Las actividades realizadas por el CICR en los ámbitos del abastecimiento de agua, el saneamiento y la construcción beneficiaron a unos 22 millones de personas en 53 países, de las cuales más de los dos tercios eran mujeres o niños.

El CICR proporcionó servicios médicos y otros servicios de salud a más de 7,1 millones de personas -cifra sin precedente– en 292 hospitales y 391 centros de salud de otro tipo en todo el mundo, y llevó adelante programas sanitarios comunitarios en 23 países, en muchos casos con la participación de las Sociedades Nacionales.

En 2012, el CICR también visitó a más de 540.000 detenidos, con inclusión de personas detenidas bajo la jurisdicción de cortes y tribunales internacionales, en 1.744 lugares de detención en 97 contextos. Siguió de cerca y por separado los casos de unos 26.600 detenidos. Visitó por primera vez a más de 13.500 detenidos y registró sus datos. Las finalidades de las visitas son velar por el respeto de la dignidad de los detenidos; prevenir la tortura o cualquier otro tipo de malos tratos o abusos; velar por que las condiciones de detención sean dignas; y ofrecer a los detenidos la oportunidad de intercambiar mensajes con sus familiares, según lo dispuesto en el derecho internacional humanitario.

El CICR ayudó también a restablecer el contacto entre personas separadas por la violencia armada o los desastres. Recogió y distribuyó aproximadamente 140.000 mensajes de Cruz Roja y facilitó aproximadamente 210.000 llamadas telefónicas entre familiares. El CICR también hizo 16.800 llamadas telefónicas a familiares para informarles del paradero de un pariente detenido que había sido visitado por sus delegados.

Dio con el paradero de más de 6.500 personas respecto de las cuales había recibido solicitudes de búsqueda de los respectivos familiares, y reunió a unas 2.200 personas con sus familias. Organizó la repatriación o el traslado de más de 1.220 personas, entre las que figuraban detenidos que habían sido liberados.

En 2012, la operación más grande del CICR en términos de gastos fue Afganistán, seguida de las de Irak y la República Democrática del Congo.

En promedio, el personal del CICR en 2012 estaba integrado por 12.500 personas.

Para más información:
Ewan Watson, CICR, Ginebra, tel.: +41 79 244 64 70
Dorothea Krimitsas, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 25 90 ó +41 79 251 93 18
Sébastien Carliez, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 28 81 ó +41 79 536 92 37


Fotos

Norte de Malí, región de Gao. El CICR distribuye alimentos para personas desplazadas que huyeron de los combates.  

Norte de Malí, región de Gao. El CICR distribuye alimentos para personas desplazadas que huyeron de los combates.
© CICR / M. Douma / v-p-ml-e-00018

Yemen, Aden, hospital Al Naqib. Operación de un paciente herido de bala.  

Yemen, Aden, hospital Al Naqib. Operación de un paciente herido de bala.
© CICR/Getty Images / E. Ou / v-p-ye-e-00934

Myanmar, estado de Rakhine. Con el apoyo del CICR, la Cruz Roja de Myanmar, brinda atención de primeros auxilios a enfermos y heridos, tanto de la comunidad musulmana como la comunidad de Rakhine. 

Myanmar, estado de Rakhine. Con el apoyo del CICR, la Cruz Roja de Myanmar, brinda atención de primeros auxilios a enfermos y heridos, tanto de la comunidad musulmana como la comunidad de Rakhine.
© CICR / A. Zaw Myo / v-p-mm-e-00135

Siria, Alepo rural, oficina de la Media Luna Roja Árabe Siria. Una mujer desplazada de Al-Raqqa.  

Siria, Alepo rural, oficina de la Media Luna Roja Árabe Siria. Una mujer desplazada de Al-Raqqa.
© CICR / N. Ayadat / v-p-sy-e-00255

Somalia. Unos 2.000 niños vulnerables en la localidad de Hudur, región de Bakool, recibieron alimentación suplementaria de emergencia por parte del CICR. 

Somalia. Unos 2.000 niños vulnerables en la localidad de Hudur, región de Bakool, recibieron alimentación suplementaria de emergencia por parte del CICR.
© CICR / Hawa / v-p-so-e-00653

Colombia, departamento de Nariño. Visita de un agrónomo del CICR a personas que recibieron semillas de maíz en el marco de un proyecto agrícola.  

Colombia, departamento de Nariño. Visita de un agrónomo del CICR a personas que recibieron semillas de maíz en el marco de un proyecto agrícola.
© CICR / B. Heger / v-p-co-e-02291