Afganistán: "¿Es posible negar la alegría?"
29-12-2011 Galería de fotos
En el centro ortopédico del CICR en Kabul, jugar al baloncesto en silla de ruedas es una diversión que atrae tanto a los pacientes como al personal. Inspirados por un curso de entrenamiento que recibieron en mayo, los jugadores vienen practicando este deporte todas las semanas.
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En mayo, Jess Markt, jugador y entrenador de baloncesto en silla de ruedas, realizó una sesión de entrenamiento de una semana para los pacientes del centro ortopédico del CICR en Kabul. Los pacientes venían jugando al baloncesto desde hacía un tiempo, pero lo que hacían se parecía al "buzkashi", un juego local violento y sin limitaciones similar al polo, más que al baloncesto, según Alberto Cairo, jefe del programa de ortopedia del CICR. El primer día del entrenamiento, Jess explicó las reglas básicas del juego, en presencia de Alberto (a la derecha, con gafas) y de otros miembros del personal del centro ortopédico.
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Tras explicar la teoría, Jess condujo a los jugadores alrededor de la cancha para realizar el precalentamiento. Los jugadores usaban sillas de ruedas de bajo costo y especialmente adaptadas para el juego construidas por Motivation, una ONG británica, que permitían a los jugadores maniobrar y girar fácilmente. Un jugador, hablando por todos sus compañeros, expresó su satisfacción diciendo que las sillas eran "livianas, veloces y muy cómodas".
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Sayed Habibi Naimi vino del centro de ortopedia del CICR en Herat para participar en el entrenamiento que tuvo lugar en mayo. Durante la semana, habló con el entrenador, Jess Markt, sobre los aspectos más sutiles de la reglas. "Antes de venir aquí, no sabíamos absolutamente nada", admite. "Ahora, todo está claro y, cuando vuelva a Herat, compartiré lo que aprendí con los otros jugadores de baloncesto".
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Para los discapacitados, jugar al baloncesto en silla de ruedas es tanto un ejercicio como una terapia. Reúne a los jugadores en un esfuerzo compartido y genera sentimientos de logro y de orgullo. Desde el entrenamiento realizado en mayo, los pacientes del centro ortopédico de Kabul practican juntos todas las semanas.
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Fue Najmuddin, director del centro ortopédico del CICR en Kabul, ex paciente con dos amputaciones, quien primero sugirió jugar al baloncesto en silla de ruedas. Ahora, este deporte es una de las numerosas actividades que se desarrollan allí y en otros centros ortopédicos del CICR en Afganistán, que ayudan a las personas con discapacidades a vivir una vida plena y activa. Otros proyectos están dedicados, por ejemplo, a la formación profesional, a la asignación de microcréditos y a la educación a domicilio para los niños. Casi todos los técnicos y fisioterapeutas que trabajan en los centros ortopédicos del CICR son ex pacientes. Todos han recibido una formación profesional internacionalmente reconocida. -

No sólo los jugadores disfrutan de las sesiones de baloncesto en silla de ruedas. El evento semanal suele atraer a otros pacientes, que miran el partido desde los costados de la cancha. Alberto, jefe del programa de ortopedia, nunca falta a una práctica. "Estoy allí todas las semanas", dice, "agitando los brazos como un verdadero italiano y alentando a ambos equipos".
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Para Alberto, las sesiones de baloncesto son más que un mero juego. "A quienes dicen que, en un lugar como Afganistán, el baloncesto para personas discapacitadas no es una prioridad, les respondo: vengan a un partido de baloncesto. Verán a verdaderos atletas, con rostros decididos y alegres. ¿Es posible negar la alegría?"

