La vida en Cisjordania a la sombra de los asentamientos
16-02-2010 Galería de fotos
Las condiciones de vida son muy duras para los palestinos que viven en Cisjordania bajo ocupación israelí. A causa de las restricciones a la circulación y la violencia de los colonos, con frecuencia les es muy difícil ganarse la vida o acceder a los servicios esenciales.
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Las condiciones de vida son muy duras para los palestinos que viven en Cisjordania bajo ocupación israelí. A causa de las restricciones a la circulación y la violencia de los colonos, con frecuencia les es muy difícil ganarse la vida o acceder a los servicios esenciales.
En toda la parte ocupada de Cisjordania, se han construido asentamientos israelíes ilegales, por lo que la vida de los palestinos que viven cerca de allí se ha vuelto muy difícil. En la región de Hebrón, algunas familias palestinas, como la que retrata esta fotografía, tratan de salir adelante sin contar con ningún tipo de comodidades, mientras que el asentamiento que se ve en el fondo cuenta con todos los servicios esenciales.
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Manal (Um Geith) prepara, al fuego de leña, la comida para sus hijos. Vive en una zona que está bajo el control total, civil y militar, de Israel, cerca de la ciudad de Yenín. Las familias palestinas no tienen electricidad ni agua corriente. Un asentamiento que está a un centenar de metros cuenta con ambos servicios. La casa se está desmoronando, y el techo tiene goteras, pero la familia no puede realizar las reparaciones que tanto necesita. Para ello, se necesita un permiso de las autoridades israelíes, algo que la familia ha desistido de conseguir.
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La antigua ciudad de Hebrón, que supo ser un bullicioso mercado, no es más que la sombra de lo que fue. Desde los departamentos que dan a la calle del mercado, los colonos suelen arrojar todo tipo de objetos a los comerciantes palestinos y a sus clientes. Los comerciantes han tratado de protegerse colocando un tejido metálico, pero no es suficiente cuando lo que se arroja es agua sucia u orina. Muchos compradores ahora desisten de ir al mercado.
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Izzat Othman Nassar (74 años) es propietario de tierras y olivares en el valle de Awarta, cerca de Naplusa. Por unos cuantos años, no ha podido acceder a la mayor parte de esas tierras a causa de la violencia que ejercen los colonos. Es, simplemente, muy peligroso acercarse a las tierras. Un proyecto del CICR ha ayudado a numerosos campesinos de ese valle a recuperar el acceso a algunos de sus terrenos. Los equipos del CICR han estado presentes cuando los campesinos se han aventurado en el valle, lo que los hizo sentir más seguros. Pero para él sigue siendo muy peligroso ir hasta los olivares que están cerca del asentamiento.
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Para los pastores que viven cerca de donde se han instalado los numerosos asentamientos, puede ser prácticamente imposible llevar una vida normal. Este niño de Yanún, cerca de Naplusa, tal vez no pueda seguir los pasos de su padre y llegar a ser pastor. La familia ya ha vendido parte de su rebaño. Y como viven a diario el asedio de los colonos, están considerando vender el resto de los animales y mudarse. Ya no se sienten seguros en esa zona.
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El muro de Cisjordania ha creado diversos problemas que afectan gravemente la vida cotidiana en Cisjordania. En muchos lugares, el muro se desvía de la llamada “Línea Verde”, la línea del armisticio de 1949, y literalmente divide Cisjordania. En esos lugares, está imposibilitada la circulación normal entre barrios y poblados palestinos, y no se puede comerciar ni mantener contactos con familiares y amigos. En algunos casos, es difícil llegar a tiempo al hospital más cercano.
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La aldea de Azzun Atme ha quedado separada del resto de Cisjordania por el muro. Como este puesto de control se cierra por las noches, la mayoría de las mujeres embarazadas se va del poblado varios días o semanas antes de la fecha del parto para asegurarse de llegar a tiempo al hospital para dar a luz.
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Para los palestinos que viven en zonas urbanas más grandes, la vida ha mejorado un poco, ya que algunos puestos de control han sido levantados o los controles por parte de los soldados israelíes se han vuelto más esporádicos. El comercio y la economía han crecido en algunas zonas. Sin embargo, la vida cotidiana de muchísimos otros palestinos sigue siendo muy difícil.

