Srebrenica: ten years on, the nightmare continues
06-07-2005 Galería de fotos
In Bosnia & Herzegovina, thousands of families remain in anguish, not knowing what became of their loved ones after the fall of Srebrenica in July 1995. The ICRC and other organizations continue their efforts to discover the truth.
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A mediados de julio de 1995, en el cuarto año de una guerra que había visto numerosas atrocidades y causado gran sufrimiento a todas las comunidades en Bosnia y Herzegovina, miles de mujeres y niños musulmanes fueron expulsados de Srebrenica, en territorio controlado por los serbios, al poblado de Tuzla. Durante días, colaboradores del CICR ayudaron a las personas más vulnerables a cruzar la tierra de nadie que separaba las líneas de frente para llegar a un aeródromo donde, traumatizadas, daban información sobre maridos, hermanos, padres, hijos desaparecidos...
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Por el Acuerdo de Dayton, se estipuló que los ex beligerantes debían colaborar con el CICR para elucidar la suerte que habían corrido las personas desaparecidas durante el conflicto, tanto bosnios como croatas y serbios. Como intermediario neutral, el CICR creó un grupo de trabajo donde reunió a todas las partes; su responsabilidad fue averiguar lo que había sucedido a miles de personas desaparecidas y dar a conocer esa información, para que los familiares, que tienen derecho a saber, pudieran salir de la agonía.
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El CICR también se puso en contacto con asociaciones de familiares y realizó llamamientos públicos para que las personas se acercaran a dar información. Publicó una lista con los nombres de todas las personas que habían desaparecido, el llamado "Libro de los desaparecidos", reimpreso seis veces. El libro circuló en todo el mundo y está disponible en el sitio Web de la Institución. El CICR y la Cruz Roja nacional ofrecen asistencia psicosocial a los familiares.
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El CICR ha creado una base de datos ante mortem, que recopiló en entrevistas con más de 12.000 familiares de desaparecidos. Se hicieron unas 200 preguntas a cada familiar a fin de esclarecer las circunstancias de la desaparición, recabar datos sobre las pertenencias personales del desaparecido y verificar los registros médicos y odontológicos. Los datos se utilizaron después para confirmar los resultados de los exámenes post mortem y de los análisis de ADN de los restos mortales. Hasta ahora, los datos ante mortem recabados han permitido a los especialistas forenses identificar más de 900 restos humanos.
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La Comisión Internacional de Personas Desaparecidas (ICMP, por la sigla en inglés) se creó en 1996 tras la cumbre del G-7 en Francia. Entre sus tareas, la ICMP se ocupa de apoyar los esfuerzos de las autoridades para localizar y excavar sitios de enterramiento. Ha aportado conocimientos en materia forense a fin de reunir, casi literalmente, los restos humanos exhumados y de tratar de establecer su identidad. Uno de los factores que complica la tarea es que, por lo general, en las fosas se hallan mezclados los restos de varias personas.
(Vea el sitio web de la Comisión Internacional de Personas Desparecidas)
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Cuando se hallan restos humanos, huesos o muestras de dientes, se envían a la división de Coordinación de Identificación de la ICMP en Tuzla. Se fotografía la muestra, se la incluye en un catálogo y se le asigna un código de barras para garantizar la precisión y la confidencialidad. Luego, se la remite a un laboratorio regional de análisis de ADN, donde se efectúa un perfil de ADN. Posteriormente, la prueba se almacena en una base de datos centralizada en Tuzla, hasta tanto se realice la comparación de ADN.
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Para hacer una comparación, se toman cientos de muestras de sangre de familiares por mes. El proceso es voluntario, y se asigna un código a cada muestra, que sólo puede leerse en las computadoras de la ICMP. Este programa pionero en identificación de ADN se está ejecutando a una escala nunca antes alcanzada; la primera comparación de ADN fue efectuada por la ICMP en noviembre de 2001 y, desde entonces, se han hallado más de 7.700.
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Miles de bolsas con cadáveres y partes de cadáveres en el centro de identificación Podrinje de la ICMP, en Tuzla, son el testigo silencioso de las dificultades que conllevan las identificaciones, así como de la angustia que pesa sobre los familiares.
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Ramo Muhic tenía sólo 18 años cuando debió huir, junto a su padre y su tío, a las colinas cerca de Srebrenica para poder escapar de la muerte. Se separaron, creyendo que de ese modo aumentarían sus posibilidades de sobrevivir. Al final, sólo él logró escapar. Tiene algunos restos de su padre, pero quiere postergar el entierro hasta conseguir más, el cráneo completo, por lo menos. Como otras miles de personas, en todas las comunidades de Bosnia, Ramo tal vez deba afrontar una larga espera.

