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Panorama de las operaciones del CICR en 2012: mensaje del presidente

08-12-2011 Informe

Los hechos acaecidos en los primeros meses de 2011 confirmaron al menos un objetivo importante para el CICR en 2012 y los años siguientes: la Institución debe estar lista y preparada para responder rápidamente a necesidades humanitarias complejas en situaciones cada vez más diversas e imprevistas. En diversos países de África, Oriente Medio y el Lejano Oriente, varios miles de personas resultaron muertas, otros tantos atravesaron sufrimientos inconmensurables y la infraestructura quedó gravemente dañada a causa de conflictos armados, tensiones o disturbios internos, desastres naturales y tecnológicos, la mayoría de los cuales fueron imprevistos y se produjeron prácticamente al mismo tiempo.

Estos hechos evidenciaron una vez más la importancia fundamental de la neutralidad, la imparcialidad y la independencia de la acción del CICR para poder llegar hasta las personas más vulnerables y mejorar su situación. En febrero, en el plazo de unos pocos días en que se produjeron tensiones violentas en Libia, el CICR pudo desplegar uno de sus equipos en la ciudad de Bengasi, en el este del país, cuya presencia fue crucial para facilitar el diálogo y el acceso. Además, el CICR fue la primera organización humanitaria internacional que estableció una delegación y realizó actividades en Trípoli. Al mismo tiempo, en Côte d’Ivoire, la Institución prestó asistencia vital a las víctimas de la violencia que se produjo con gran rapidez e intensidad después de las elecciones, en Abiyán y en el centro del país, donde fue una de las pocas organizaciones humanitarias presentes en el terreno. Cuando la situación en esos dos países se intensificó y dio lugar a verdaderos conflictos armados en el mes de marzo, Japón se vio afectado por una grave crisis: un tsunami seguido de un desastre nuclear. Si bien esa situación no cabe, estrictamente hablando, dentro del cometido del CICR, la magnitud  del desastre obligó a la Institución a intervenir en apoyo de la Cruz Roja Japonesa en ámbitos en los que el CICR tiene particular experiencia (restablecimiento del contacto entre familiares y seguimiento y asesoramiento en relación con su capacidad de respuesta nuclear, radiológica, biológica y química).  

Todas estas crisis se sumaron a las respuestas que se habían previsto en el Llamamiento de fondos de 2011, en relación con necesidades de ayuda humanitaria particularmente altas en el marco de las principales operaciones en curso en Afganistán, Pakistán, Irak, Somalia y Sudán, entre otras. Prácticamente todas esas situaciones son conflictos armados prolongados. En Somalia, por ejemplo, la población sufre desde hace muchos años diferentes presiones, a causa de conflictos armados y de desastres naturales frecuentes, en particular, y no se vislumbra ninguna perspectiva real de paz y desarrollo. En ese país, el CICR, junto con la Media Luna Roja Somalí, respondió a la situación agravada en 2011, principalmente a través de un apoyo significativamente más amplio a los centros de alimentación terapéutica y a instalaciones de atención médica en zonas controladas por Al Shabaab, el Movimiento de Jóvenes Muyahidines, lo que reforzó una operación de socorro de gran magnitud en cuyo marco se distribuyeron alimentos para un millón de personas.

Para el CICR, Somalia y otras operaciones de magnitud en situaciones de conflicto armado seguirán siendo prioridad en 2012, pero la Institución deberá asegurarse de mantener la flexibilidad necesaria para responder a situaciones imprevistas.

Un factor crucial para lograrlo es la capacidad de despliegue y respuesta rápidos del CICR. Los hechos acaecidos en Côte d’Ivoire, y sobre todo en Libia (donde el CICR no tenía una estructura operacional preexistente en la que basarse), volvieron a confirmar que esa es una las principales fortalezas de la Institución, y debe seguir siendo una prioridad en los años por venir.

La tumultuosa oleada de disturbios violentos en África del Norte y Oriente Medio, desde Túnez y Egipto hasta Yemen y la República Árabe Siria, consolidaron la posición del CICR respecto de las consecuencias humanitarias cada vez más graves de las situaciones de violencia que no son conflictos armados. El CICR está firmemente decidido a fortalecer su ámbito de acción en esas situaciones, incluso por medio de un proyecto piloto en situaciones de violencia urbana en ciudades como Río de Janeiro, sin dejar de aumentar su pertinencia y su eficacia, tal como se ha establecido en la Estrategia del CICR para 2011-2014. Uno de los principales retos en ese aspecto consiste en hallar un equilibrio entre las consideraciones operacionales y las diferentes sensibilidades jurídicas y políticas que rodean a las situaciones caracterizadas por el uso de la fuerza, como la violencia armada organizada y la delincuencia violenta, en las que el derecho internacional humanitario (DIH) no se aplica, pero en las que son pertinentes las iniciativas humanitarias del CICR en su papel de institución e intermediario específicamente neutral e independiente.

Los hechos ocurridos en África del Norte y en Oriente Medio también confirmaron que la violencia contra las instalaciones y el personal de asistencia médica sigue siendo una de las cuestiones más graves, aunque poco atendidas, de la actualidad. El CICR está tan preocupado por las consecuencias tan amplias y profundas de las amenazas a la prestación de atención médica en conflictos armados y en otras situaciones de violencia que ha iniciado un proyecto de varios años y una campaña de comunicación sobre esa cuestión.

Otra prioridad del CICR, para el presente y los años venideros, es el tema de la “recuperación temprana” tras un conflicto armado u otra situación de violencia. La finalidad es promover la resiliencia y la autonomía de las personas y las comunidades afectadas, así como proteger su dignidad de una forma que las distribuciones de alimentos y otras operaciones de urgencia por sí solas no pueden hacerlo. Durante muchos años el CICR ha realizado actividades de “recuperación temprana” que van más allá de la ayuda para satisfacer las necesidades de corto plazo de los afectados, pero ahora ha decidido adoptar un enfoque mucho más sólido, estructurado y coherente, tal como se ha establecido en su Estrategia 2011–2014.

En el ámbito del DIH, el CICR mantendrá el diálogo con los Estados y otros interlocutores importantes sobre las conclusiones de su estudio sobre el fortalecimiento de la protección jurídica de las víctimas de los conflictos armados. Esas conclusiones destacan que el DIH sigue siendo, en general, un marco adecuado para regular la conducta de las partes en conflictos armados, internacionales o no internacionales, pero que sin embargo es preciso reforzar el derecho en cuatro ámbitos específicos: la protección de las personas privadas de libertad; la implementación del DIH y las reparaciones en favor de las víctimas de violaciones de ese derecho; la protección del medio ambiente y la protección de las personas desplazadas en el interior de un país. Estas cuatro cuestiones siguen siendo válidas pero, tras una primera ronda de consultas a los Estados, se acordó que, por el momento, se ha de dar prioridad a abordar las falencias del derecho en el primero de esos ámbitos y a garantizar una mejor implementación del DIH.  

La XXXI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que se celebrará en Ginebra a finales de 2011, ofrecerá una importante oportunidad en ese sentido. El CICR presentará su informe sobre las principales conclusiones del estudio, así como sobre los resultados de las consultas, lo que alimentará el debate entre los participantes. Además, presentará un proyecto de resolución a la Conferencia, en la que propone debates sustanciales, así como nuevas investigaciones y consultas en estrecha cooperación con los Estados. La finalidad es identificar la forma más adecuada de abordar las cuestiones humanitarias en los dos ámbitos señalados.

La cuestión de la “asistencia de salud en peligro”, es decir cómo lograr que se respete y proteja en mayor medida a la asistencia de salud en conflictos armados y en otras situaciones de violencia, y cómo superar los obstáculos que se interponen a la asistencia de salud, será otra prioridad para el Comité Internacional, del mismo modo que el fortalecimiento del derecho relativo a los desastres naturales y de la acción humanitaria a nivel local.

La importancia de las asociaciones del CICR con las Sociedades Nacionales quedará en clara evidencia en la Conferencia Internacional. Es fundamental continuar fortaleciendo y alimentando estas y otras asociaciones, sobre todo a nivel local, a fin de lograr la mejor comprensión posible de las comunidades y las situaciones locales.

En 2012, y en los años siguientes, el CICR continuará esforzándose en pos de influir en el debate humanitario en torno a diversos temas jurídicos y doctrinarios relativos a su misión, incluido el futuro de la acción humanitaria y aspectos de coordinación. Respecto de este último tema, la finalidad sin duda es pasar de los debates generales a una coordinación enfocada hacia el terreno entre los actores que estén presentes y activos, de modo de garantizar la mejor protección y asistencia posible a las personas que las necesiten.

Por último, quisiera expresar nuestro sincero agradecimiento a los donantes por su apoyo continuo en una época tan difícil en el plano financiero para muchos de nosotros. Pese a presiones financieras considerables, que nos obligaron a reducir nuestro presupuesto inicial para el terreno correspondiente a 2011 en 79 millones de francos suizos, hemos podido responder a necesidades humanitarias sin precedentes en situaciones muy diversas. Con la ayuda de los donantes, continuaremos haciéndolo en los años venideros. De ello depende la vida de muchos hombres, mujeres y niños.


Fotos

Jakob Kellenberger 

Jakob Kellenberger
© CICR