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Operaciones de mantenimiento de la paz: declaración del CICR ante la ONU, 2012

08-11-2012 Declaración

Asamblea General de las Naciones Unidas, 67° período de sesiones, Cuarta Comisión, Tema 54, declaración del CICR, Nueva York, 8 de noviembre de 2012.

Examen amplio de toda la cuestión de las operaciones de mantenimiento de la paz

 

Los mandatos para las misiones de mantenimiento de la paz se han vuelto más complejos en los últimos años: más complejos y, si cabe, más ambiciosos. El mantenimiento de la paz se ha extendido más allá de la tradicional vigilancia de los acuerdos de paz para abarcar ahora aspectos como la primacía del derecho, la asistencia humanitaria y la protección de la población civil. Y ello ha generado nuevos desafíos. Además, el personal de mantenimiento de la paz opera en entornos que son cada vez más difíciles y violentos.

La situación sobre el terreno nos recuerda que la protección de los individuos y de las comunidades en situaciones de conflicto armado y otras emergencias complejas debe constituir una prioridad clave y un desafío para todas las partes interesadas. Quisiéramos aprovechar esta oportunidad para reafirmar que la responsabilidad primordial de proteger a la población civil recae sobre los Estados y las partes en un conflicto armado.

Las fuerzas de mantenimiento de la paz no están presentes en todos los conflictos, pero su cometido como personal de protección es cada vez más importante. La protección que pueden brindar a la población civil es vital. Por ejemplo, cuando los civiles se encuentran expuestos a amenazas físicas directas en un conflicto armado, las fuerzas de mantenimiento de la paz pueden contribuir de una manera muy valiosa a salvaguardar su seguridad física.

La naturaleza multifacética de las operaciones de mantenimiento de la paz de hoy en día es tal que puede suceder que el personal de las Naciones Unidas cuyo mandato incluye componentes políticos, militares o de derechos humanos, y las agencias de las Naciones Unidas con mandatos de protección o humanitarios se vean a veces operando bajo la égida de una única misión de las Naciones Unidas. Por más que puedan generar sinergias positivas y facilitar la toma de decisiones para la mejora de la protección de los civiles, estas misiones integradas comportan también el riesgo inherente de que sus funciones y responsabilidades terminen por confundirse, especialmente el trabajo humanitario, la investigación judicial y la prestación de seguridad por medio de una presencia armada.

Las autoridades locales, los actores armados y las comunidades afectadas deben ser capaces de distinguir el papel que cumplen los componentes de las misiones integradas de las Naciones Unidas del de las distintas organizaciones y grupos que trabajan en el área de la protección. Esta distinción debe tenerse en cuenta cuando se diseñen estrategias para la protección de la población civil sobre el terreno, ya que puede tener un impacto negativo no sólo sobre los componentes de una misión en concreto, sino también en todo el sector humanitario. Queremos destacar que esta condición es esencial para los actores humanitarios independientes como el CICR.

A este respecto, el CICR sigue con interés el marco conceptual recientemente creado por el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y los países que contribuyen con personal militar y policial, y cuyo objetivo es clarificar el papel y las responsabilidades de los diferentes componentes de una misión, en relación con la protección de la población civil. Se pide ahora a las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas con mandatos de protección de civiles que cuando creen estrategias de protección consulten a las organizaciones humanitarias y de derechos humanos involucradas en el trabajo de protección.

El CICR agradece este avance positivo y espera intensificar su diálogo sobre asuntos relacionados con la protección con las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas sobre el terreno.

Este año, tanto en las sedes como sobre el terreno, el CICR y el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz han mantenido discusiones estructuradas sobre el diseño y la prestación de formación uniforme antes y durante el despliegue de las fuerzas de mantenimiento de la paz en áreas como el derecho internacional humanitario, el uso de la fuerza y la protección de la población civil.  El CICR y el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz coinciden en la necesidad de invertir en formación a distintos niveles, que abarquen desde las tropas hasta los dirigentes de las misiones.  

El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y el Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones han desarrollado materiales de formación para las tropas y otras fuerzas destinadas a misiones con mandatos de protección de la población civil. Estos materiales incluyen distintos escenarios hipotéticos en los que se presentan posibles desafíos de protección. Es muy importante que las fuerzas de mantenimiento de la paz desplegadas sobre el terreno reciban la formación y el material adecuados. De ello depende el éxito de sus misiones.
El Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz ha desarrollado estos programas de formación en un período de tiempo relativamente corto, con un esfuerzo digno de elogios. Se consultó al CICR sobre ciertos temas relacionados con el derecho internacional humanitario y con el papel que los actores humanitarios deben desempeñar para mejorar la protección de la población civil.

La protección de la población civil durante los conflictos armados es un aspecto central del derecho internacional humanitario; la idea impregna muchas de sus disposiciones.  En concreto, el principio de que debe preservarse a las personas civiles de los efectos de las hostilidades aparece y se desarrolla en varias disposiciones del derecho internacional humanitario.

El derecho internacional humanitario es particularmente importante para el personal de mantenimiento de la paz. En situaciones de conflicto armado, el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas forma parte de la población civil según el derecho internacional humanitario, por lo que goza de la protección que este derecho otorga. Más aún, cuando las fuerzas de las Naciones Unidas se ven arrastradas a un conflicto armado, las disposiciones del derecho internacional humanitario son las que regulan sus operaciones militares. El respeto estricto del derecho internacional humanitario por las partes en un conflicto armado, incluidas las fuerzas de las Naciones Unidas, contribuirá en gran medida a la protección de las personas civiles.

Para concluir, deseamos poner de relieve que, en tanto que países que aportan fuerzas militares y policiales, y en tanto que miembros de las Naciones Unidas, los Estados deben asegurarse de que las fuerzas de mantenimiento de la paz disponen de recursos suficientes y adecuados; entre ellos, recursos humanos debidamente formados y con las competencias necesarias para desempeñar bien sus mandatos y cumplir con sus tareas, unos y otras cada día más complejos.

El CICR reafirma su compromiso de mantener y ahondar en su ya de por sí constructivo diálogo sobre el respeto debido al derecho internacional humanitario y la protección de las personas civiles, tanto con el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, en Nueva York y en las misiones, como con aquellos Estados miembros que tienen una implicación activa en las operaciones de mantenimiento de la paz y en la elaboración de políticas.

El CICR se compromete también a continuar colaborando con los países que aportan fuerzas policiales y militares para facilitar programas de formación previos al despliegue.