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Tratado sobre el Comercio de Armas: las armas y las municiones no son sólo bienes comerciales

02-07-2012 Declaración

Declaración de Christine Beerli, vicepresidente del CICR, ante la Conferencia Diplomática de las Naciones Unidas relativa al Tratado sobre el Comercio de Armas, Nueva York, del 2 al 27 de julio de 2012

... en numerosos contextos en los que las armas son fáciles de conseguir, la población civil corre prácticamente el mismo riesgo de morir o resultar herida en un episodio de violencia con armas tanto durante como después de un conflicto"

La labor que llevarán a cabo aquí este mes repercutirá en la vida, la salud y el bienestar de decenas de millones de personas de todo el mundo en las próximas décadas. Un Tratado sobre el Comercio de Armas sólido es crucial para proteger a la población civil, así como al personal sanitario y humanitario que se dedica a ayudar a los más vulnerables. Un Tratado sobre el Comercio de Armas eficaz es un instrumento esencial para que todas las partes en los conflictos armados, sean éstos de carácter internacional o no internacional, respeten el derecho internacional humanitario.

En muchas regiones del mundo, es demasiado fácil conseguir armas y la violencia armada es omnipresente. Esta situación se origina y se mantiene debido a una inadecuada reglamentación del comercio internacional de armas convencionales. En 1999, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) publicó un estudio, realizado a petición de los Estados Partes en los Convenios de Ginebra, que destacaba que, en numerosos contextos en los que las armas son fáciles de conseguir, la población civil corre prácticamente el mismo riesgo de morir o resultar herida en un episodio de violencia con armas tanto durante como después de un conflicto. El año pasado, un estudio del CICR titulado “Asistencia de salud en peligro”, basado en datos recabados en 16 países en los que trabaja la organización, revelaba que los ataques armados contra el personal y las instalaciones de salud, las ambulancias y las personas que precisan de asistencia sanitaria, debería ser un motivo de preocupación universal.

En la mayoría de los países en los que trabaja, el CICR es testigo de las consecuencias que conlleva la falta de control sobre las transferencias de armas convencionales. Decenas de miles de víctimas reciben asistencia médica del CICR. Quienes han quedado discapacitados reciben tratamiento, ya sea en nuestros centros de rehabilitación o en centros con los que colaboramos. Sin embargo, a menudo no se puede prestar asistencia a los heridos y enfermos, sencillamente, porque las operaciones humanitarias se tienen que suspender o retrasar debido a ataques o amenazas armados. El estudio del CICR “Asistencia de salud en peligro”, puso de manifiesto las consecuencias indirectas de los ataques armados contra el personal y la infraestructura de salud. Como consecuencia de un único ataque a un hospital, 2.000 personas necesitadas sufrieron una drástica reducción en la atención quirúrgica durante años. En uno de los países más pobres del planeta, se dejarán de pasar unas 150.000 consultas al año, ya que durante una ceremonia de graduación se dio muerte a dos médicos y 15 estudiantes de medicina. En otro país asolado por la violencia armada, ésta ocasionó la muerte a 628 profesionales de la salud y otros 18.000 facultativos huyeron, con consecuencias nefastas para el sistema de salud.

… el Tratado sobre el Comercio de Armas debe fijar normas claras que regulen la transferencia de armas convencionales, al igual que se ha hecho con otros materiales peligrosos, como los productos químicos peligrosos, los residuos tóxicos y los estupefacientes"

Mientras las armas sigan siendo demasiado fáciles de conseguir, se utilizarán indebidamente, se perderán vidas, se cometerán violaciones graves del derecho humanitario y se pondrá en peligro la asistencia sanitaria y humanitaria.

La negociación de un Tratado sobre el Comercio de Armas es una oportunidad histórica. Por primera vez desde la creación de las Naciones Unidas, los Gobiernos tienen la oportunidad y, por ende, la responsabilidad, de establecer normas internacionales que regulen la transferencia de armas convencionales. Uno de los objetivos más importantes del Tratado sobre el Comercio de Armas debe ser reducir el coste humano de la disponibilidad de las armas. Para ello, se deben fijar normas claras que regulen la transferencia de armas convencionales, tal y como ya han hecho los Estados con otros materiales peligrosos, como los productos químicos peligrosos, los residuos tóxicos y los estupefacientes.

En tres Conferencias Internacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja celebradas desde 2003, los Estados Partes en los Convenios de Ginebra de 1949 reconocieron que su obligación de “hacer respetar” el derecho humanitario conlleva la responsabilidad de velar por que las armas y municiones que transfieren no terminen en poder de quienes probablemente las utilicen en violación del derecho. El Tratado sobre el Comercio de Armas debería exigir a los Estados que sopesen las probabilidades de que las armas que transfieran se utilicen para perpetrar violaciones graves del derecho humanitario. El tratado debería prohibir las transferencias cuando exista un riesgo manifiesto de que esto ocurra, tanto en situaciones de conflicto armado internacional como no internacional. A este respecto, cabe recordar que las violaciones graves del derecho humanitario están bien definidas, e incluyen las “infracciones graves” definidas en los Convenios de Ginebra y su Protocolo adicional I de 1977, y los “crímenes de guerra” enumerados en el artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

Se pueden utilizar armas convencionales de todo tipo para perpetrar violaciones graves del derecho humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos. Por consiguiente, el tratado debería englobar todas esas armas. Asimismo, es importante que el tratado incluya las municiones, ya que constituyen el “combustible” de la violencia relacionada con las armas. Actualmente hay un ingente número de armas en circulación, pero su impacto depende de que reciban un suministro constante de municiones. Para que sea verdaderamente eficaz, el Tratado sobre el Comercio de Armas debe aplicar a la transferencia de municiones los mismos criterios que a la transferencia de armas.
El fin de la Guerra Fría y el aumento exponencial del comercio internacional en las últimas décadas han reportado muchos beneficios, pero también han facilitado el flujo de armas convencionales en todo el mundo, con consecuencias devastadoras para los civiles y sus comunidades. Las armas y municiones nunca podrán ser consideradas una mercancía más. Es hora de que los Gobiernos reafirmen su compromiso con los Convenios de Ginebra, el derecho internacional de los derechos humanos y el estado de derecho en general, y establezcan normas rigurosas y universales que regulen la transferencia internacional de armas convencionales.


Fotos

Christine Beerli, vicepresidente del CICR, habla ante la Conferencia Diplomática de las Naciones Unidas relativa al Tratado sobre el Comercio de Armas.  

Christine Beerli, vicepresidente del CICR, habla ante la Conferencia Diplomática de las Naciones Unidas relativa al Tratado sobre el Comercio de Armas.
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