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La acción humanitaria en los conflictos armados: la importancia de la localización

03-04-2012 Declaración

Alocución de Robert Mardini, director general adjunto del CICR, en la conferencia sobre sistemas de información geográfica (SIG) para las Naciones Unidas y la comunidad internacional, celebrada los días 3 a 5 de abril de 2012, en Ginebra, Suiza.

Tal vez les sorprenda, pero el Comité Internacional de la Cruz Roja, la organización para la que trabajo, es pionero en lo que respecta a la adopción de nuevas tecnologías.

El CICR está presente en más de 80 países y cuenta con casi 13.000 colaboradores en el mundo. Su amplia red de misiones, delegaciones y voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja le permiten actuar en inmediata proximidad a las personas afectadas por conflictos armados, otras situaciones de emergencia y desastres naturales. Siempre nos esforzamos por brindar una fuerte respuesta humanitaria. Los sistemas de información geográfica pueden mejorar esa respuesta.  

Hasta la segunda mitad del siglo XX, los mapas y los dispositivos de localización se relacionaban estrechamente con las capacidades militares. En los países en guerra, viajar cerca de una frontera o de la línea del frente sin un mapa podía ser peligroso. Los mapas siempre han sido poderosas herramientas de control, de administración y de recopilación de inteligencia. Por esta razón, el uso de mapas precisos y de dispositivos de localización estaba reservado exclusivamente a las fuerzas militares o a los organismos de inteligencia.

Durante los últimos veinte años, la labor humanitaria se ha tornado más compleja y especializada. Esta tendencia ha conducido a la adopción de nuevas herramientas, tanto tecnológicas como de gestión. Los SIG son una de estas herramientas.

Para el CICR, los mapas fiables siempre han constituido una herramienta clave. A finales de la década de 1990, empezamos a usar los SIG para diseñar y construir sistemas de abastecimiento de agua para las comunidades afectadas por conflictos. También utilizamos la tecnología de los SIG para proporcionar mapas en los que se mostraban las actividades del CICR a las partes interesadas sobre el terreno. En esos momentos,  una de las mayores preocupaciones del CICR era evitar que nuestros ingenieros pasaran días enteros frente a las pantallas de sus ordenadores usando el programa Arcview 3.1 , que era poco amigable pero extrañamente  adictivo,  en detrimento del trabajo efectivo sobre el terreno.

A partir de 2006, el CICR extendió la utilización de su capacidad cartográfica a la recopilación de datos detallados en apoyo de otras actividades. Este cambio permitió mejorar el proceso de toma de decisiones. Es importante contar con medios de localización precisos en ambientes hostiles, donde los colaboradores humanitarios suelen tener dificultades para obtener aceptación y acceso. Disponer de esos medios es importante tanto para la seguridad de las personas afectadas por conflictos o desastres naturales como para la seguridad de los propios trabajadores humanitarios.  

¿Cómo utiliza el CICR los SIG para apoyar sus operaciones humanitarias sobre el terreno?

Para el CICR, es fundamental adoptar decisiones rápidas y eficaces en crisis agudas y situaciones de emergencia complejas. Los SIG no sólo nos ayudan a tomar decisiones fundadas sino también a formular conjeturas razonables.  Nos proporcionan con rapidez mapas fiables que contienen datos útiles. Hemos desarrollado nuestro propio sistema, que denominamos Geoportal. Es fácil de usar y está disponible en línea para todo el personal del CICR, tanto en la sede como sobre el terreno.

Los SIG ayudan a identificar cuadros de violencia: dónde y cuándo aparecen,  y cuánto tiempo duran. Por ejemplo, nos permiten documentar los ataques contra instalaciones médicas y personal de salud, pacientes y vehículos sanitarios.

Además, los SIG nos ayudan a reparar y mejorar infraestructuras críticas en comunidades afectadas por la guerra. Pensemos en Goma, en el este de la República Democrática del Congo, una ciudad donde se han refugiado numerosas personas que huían de las hostilidades. Hoy, su población asciende a más de medio millón de personas, que ejercen una enorme presión sobre la infraestructura.

Un nuevo proyecto del CICR en Etiopía ilustra la forma en que la tecnología sencilla puede ayudar a mejorar el acceso al agua para las aldeas rurales. El proyecto conectará a 32 organismos locales de abastecimiento de agua con una base de datos central. La información ingresada por los usuarios mediante teléfonos móviles se utilizará para elaborar mapas y gráficos de la situación de 7.000 bombas y estaciones de agua individuales, manteniendo a los usuarios informados acerca de los lugares donde se requieren reparaciones. Esperamos que este proyecto pueda ampliarse en Etiopía y extenderse a otros lugares.

En lugares de difícil acceso, las técnicas de teledetección permiten al CICR seguir de cerca los efectos de algunos de sus programas. Las imágenes satelitales pueden mostrar por ejemplo, si los proyectos de riego mejoran la producción de alimentos, sin que sea necesario verificarlo in situ. Así pues, la teledetección remota complementa la información suministrada por otras fuentes sobre el terreno.

Los SIG también son una herramienta excelente para promover el flujo de información dentro y fuera de una organización.

Los SIG también potencian la gestión de los recursos humanos, la interacción con los socios operacionales, las relaciones con los beneficiarios y son útiles en muchos otros ámbitos. Aquí, me concentraré en los recursos humanos y los socios operacionales.

Los SIG pueden facilitar la adopción de decisiones y mejorar la gestión y difusión de la información. Por ejemplo, todos los despliegues rápidos que se efectúan en situaciones de emergencia complejas resultan más eficaces si se conoce cuáles son los recursos disponibles y dónde se encuentran.  ¿Cuál es la ubicación y cuáles son los posibles usos de instalaciones como aeropuertos, carreteras, edificios administrativos, hospitales, etc.? Obviamente, esto es útil no sólo para nuestras operaciones ordinarias sino también en situaciones en las que debemos recurrir a la así llamada "gestión a distancia". Nuestra labor en Somalia es un caso típico.

Los SIG han permitido al CICR fortalecer la circulación de la información. Desde octubre de 2011, nuestro SIG Geoportal permite a todos los empleados en la sede y en el terreno acceder a información geográfica básica y a otros datos relacionados con la logística, los recursos humanos y otros ámbitos. De hecho, es el único medio que permite recopilar información procedente tanto de los miembros del personal como de fuentes externas.  Los miembros del personal pueden cargar y compartir sus datos, que luego pueden ser utilizados por el personal decisorio para formular programas y ponerlos en práctica.

Los SIG también han permitido abrir el ámbito humanitario a un nuevo grupo de personas. Al igual que otras organizaciones humanitarias, el CICR se ha beneficiado de la impresionante buena voluntad de comunidades cartográficas colaborativas, como OpenStreetMap. Estas comunidades fueron de gran ayuda para el CICR en lugares como Haití en 2010, en Kirguistán, durante los disturbios que tuvieron lugar en 2010 y, más recientemente, en la ciudad congoleña de Walikale, donde actualmente utilizamos mapas colaborativos para apoyar las tareas de reparación y ampliación de la red de abastecimiento de agua. Este dinamismo ofrece al Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja una importante oportunidad para aprovechar los conocimientos tecnológicos en constante evolución de personas dispuestas a trabajar como voluntarios.

Por último, el CICR se ha beneficiado de los análisis de UNOSAT en recientes operaciones de emergencia, como las inundaciones en Pakistán y el terremoto en Haití. UNOSAT y el CICR están reforzando su cooperación.

El CICR tiene fama de ser una organización reservada, que maneja información y datos confidenciales. Sin embargo, el 90% de nuestro trabajo no es para nada confidencial. Estoy persuadido de que el hecho de compartir información con las principales partes interesadas (organizaciones humanitarias o socios locales) sobre el terreno mejora la respuesta humanitaria global. Nos hemos comprometido a compartir más información con esas partes, a condición de que ello no ponga en peligro la seguridad de los beneficiarios ni nuestro diálogo confidencial con las autoridades gubernamentales y los grupos armados.

Las nuevas tecnologías están cambiando profundamente algunos aspectos de la esfera humanitaria. Cada vez más, los beneficiarios podrán expresar su opinión acerca de cuándo y cómo han de actuar las organizaciones humanitarias. La combinación de los SIG con los medios sociales sin duda abreviará considerablemente la fase de evaluación de las necesidades durante situaciones de emergencia complejas y aclarará sus objetivos.

Hemos observado que muchas personas que necesitan ayuda humanitaria  ya pueden enviar información sobre su situación y sus necesidades utilizando dispositivos de alta tecnología. Lógicamente, esto está cambiando nuestra forma de trabajo.

Sin embargo, al mismo tiempo, las expectativas de las personas afectadas por conflictos y otros desastres también son mayores. Los teléfonos móviles y los teléfonos inteligentes pueden ayudar a recopilar y diseminar información, pero también hacen pensar a la gente que las operaciones de ayuda deberían ser más rápidas y profesionales - y eso es un derecho.

Pero, las limitaciones relacionadas con la logística, la financiación y los desplazamientos que afrontamos sobre el terreno no han cambiado, y debemos esforzarnos por salvar la distancia entre las elevadas expectativas de los beneficiarios (y su comprensible impaciencia) y la crónica lentitud de la respuesta. Las organizaciones humanitarias tienen que empezar a pensar de manera innovadora, por ejemplo, efectuar transferencias de crédito a través de teléfonos móviles, en lugar de transportar bolsas de harina y maíz en aviones y camiones.  

Vivimos en un mundo guiado por los datos, en el cual los donantes y los encargados de formular políticas quieren ver exactamente adónde va su dinero y cómo se utiliza. Se necesitan mecanismos de planificación y de información complejos. Los mapas son muy útiles para presentar datos de manera clara y fácil de comprender. También pueden utilizarse para enviar mensajes fuertes. Los SIG hacen que el acceso a la información sea más económico y amplían su disponibilidad. Si bien esta evolución es, en general, positiva, no siempre puede decirse lo mismo de los medios de producción y de la fiabilidad de la información, y del uso que se hace de ésta. En efecto, el ciberespacio puede constituir otro teatro de un conflicto, y la falsa información es un arma importante en la batalla de la propaganda. En la conferencia de CrisisMappers celebrada en 2011, el CICR y otras organizaciones humanitarias destacaron las diferencias en materia de protección y seguridad que presentan las operaciones de emergencia y las operaciones en entornos "afectados por conflictos". Desde entonces, el CICR impulsa el trabajo de un grupo consultivo de ONG y organismos de la ONU que participan en la labor de protección a fin de que se adopten unas normas profesionales para la labor de protección aplicables a los "cibervoluntarios".  

La comunidad humanitaria debe aprovechar las innovaciones tecnológicas para seguir mejorando su respuesta a las necesidades de las poblaciones afectadas por conflictos y por desastres naturales.  Los mapas ayudan a fortalecer el proceso decisorio fundado y basado en pruebas. Sin embargo, no aportan verdaderamente soluciones a los conflictos y otras situaciones de emergencia complejas. Los colaboradores humanitarios deben encontrar un equilibrio entre la urgencia de actuar en forma rápida y eficaz y la necesidad, cada vez más evidente, de desplegar acciones sostenibles. Así pues, es verdad que la acción puede ser demasiado lenta, pero también es cierto que puede ser demasiado apresurada.

En realidad, la facilidad y la rapidez de la recopilación de datos no deben hacernos olvidar que los mapas siguen siendo una representación abstracta de ciertos hechos. Nada nos dicen acerca de la dinámica étnica entre los grupos locales, los factores sociológicos o la índole de las penurias de la población local. Si los sistemas cartográficos no se utilizan correctamente o se combinan erróneamente con otras formas de evaluación, pueden ocurrir errores trágicos. La "vista desde arriba" puede proporcionar información muy útil sobre las zonas afectadas por inundaciones, la deforestación y los movimientos de la población. Sin embargo, no ofrece indicación alguna acerca de la resiliencia y los mecanismos de adaptación de la población o los tipos de abusos que sufre.

Si bien la tecnología es extremadamente útil, nunca podrá reemplazar la presencia sobre el terreno y la proximidad a las personas que intentamos ayudar. Las ventajas que pueden ofrecer los SIG residen en encontrar un justo equilibrio entre sus capacidades científicas y tecnológicas y la experiencia, la perspicacia y la "credibilidad sobre el terreno" de los propios colaboradores humanitarios.

El CICR espera con interés trabajar sobre esta cuestión con ustedes y con otras partes en los países donde despliega sus actividades.