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Declaración del CICR acerca de la incorporación de criterios del DIH en un tratado sobre el comercio de armas

20-07-2010 Declaración

Durante la sesión del Comité preparatorio dedicado a la elaboración de un tratado sobre el comercio de armas, celebrada en julio de 2010 en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el CICR formuló una declaración acerca de la incorporación de criterios del DIH en un tratado sobre el comercio de armas.

En el curso de las actividades desplegadas por el CICR con el fin de proporcionar ayuda humanitaria a las víctimas de los conflictos armados, hemos sido testigos de los gravísimos daños que la deficiente reglamentación del comercio internacional de armas convencionales ocasiona a las personas civiles. Demasiado a menudo, la insuficiencia de los controles sobre las transferencias de armas hace que éstas caigan en manos de personas que las utilizan para cometer violaciones del derecho internacional humanitario (DIH).

Por ello, quisiéramos contribuir a esta sesión dedicada a las normas y criterios poniendo de relieve la necesidad de evaluar el riesgo de que las armas objeto de transferencia sean utilizadas para cometer violaciones graves del DIH.

Las transferencias de armas deberían analizarse a la luz de la actual obligación de los Estados de " hacer respetar " el DIH. Por lo general, se interpreta que esa obligación confiere a los terceros Estados que no participan en un conflicto armado la responsabilidad de abstenerse de alentar a una parte en un conflicto armado a que cometa violaciones del DIH, de evitar adoptar medidas que ayudarían a cometer esas violaciones, y de adoptar las medidas necesarias para poner fin a esas violaciones. Los Estados que exportan armas se consideran particularmente influyentes en lo que respecta a " hacer respetar " el DIH, debido a su capacidad de proporcionar o denegar los medios que permitirían cometer las violaciones.

Teniendo presente la obligación de " hacer respetar " , un tratado sobre el comercio de armas debería establecer los siguientes requisitos: a) la obli gación de evaluar la probabilidad de que se cometan violaciones graves del DIH con las armas que se transfieren, y b) la obligación de no autorizar las transferencias si existe el claro riesgo de que se utilicen para cometer violaciones graves del DIH. Si un tratado sobre el comercio de armas permite la aplicación de medidas menos rigurosas que la denegación de la transferencia cuando existe el claro riesgo de que se cometan violaciones graves del DIH con las armas que se transfieren, se menoscabará el objetivo del tratado, que es reducir el sufrimiento humano.

En un tratado sobre el comercio de armas también habría que incorporar, en forma explícita, la obligación de no transferir armas o municiones cuyo uso o transferencia estén prohibidos, así como la obligación de no transferir armas o municiones que, por su naturaleza, causen lesiones superfluas o sufrimientos innecesarios, o efectos indiscriminados.

Hemos oído a por lo menos un Estado preguntar cuál sería el nivel de riesgo requerido para denegar las transferencias de armas en virtud de un tratado sobre el comercio de armas. Los incidentes aislados de violaciones del DIH no necesariamente reflejan la actitud de un receptor hacia el DIH y, por sí solos, no constituyen una base suficiente para denegar una transferencia de armas. Pero, una sucesión discernible de violaciones, o el hecho de que el receptor no adopte las medidas necesarias para poner fin a las violaciones y prevenir su reiteración, son motivos de grave preocupación.

 

La "Guía práctica" sobre la aplicación de los criterios basados en el DIH en las decisiones relativas a la transferencia de armas contiene directrices concretas para la realización de evaluaciones de riesgo sistemáticas y objetivas. En ella, se propone que los Estados transferentes evalúen ciertos indicadores antes de autorizar la transferencia. Algunos de esos indicadores son los siguientes:    
  • Si el receptor que participa o que ha participado en un conflicto armado ha cometido violaciones graves del DIH;
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  • Si el receptor que participa o que ha participado en un conflicto armado ha tomado todas las medidas necesarias para prevenir las violaciones del DIH o para hacerlas cesar, incluso castigando a los responsables de las violaciones graves
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  • Si el receptor se ha comprometido formalmente a aplicar las normas del DIH y si ha adoptado las medidas necesarias para su aplicación;
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  • Si el país receptor cuenta con los mecanismos jurídicos, judiciales y administrativos necesarios para la represión de las violaciones graves del DIH;
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  • Si existen estructuras de poder capaces de rendir cuentas y dispuestas a velar por el respeto del DIH;
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  • Si el receptor ejerce un control riguroso y eficaz sobre sus armas y su equipamiento militar, y sobre las ulteriores transferencias de los mismos.