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Promoción y protección de los derechos del niño: declaración del CICR ante las Naciones Unidas, 2011

17-10-2011 Declaración

Naciones Unidas, Asamblea General, 66º período de sesiones, tercera comisión, tema 65 del orden del día, declaración del CICR, Nueva York, 17 de octubre de 2011. session, Third Committee, item 65 of the agenda, statement by the ICRC, New York, 17 October 2011.

Excelentísimos Señores y Señoras,
Distinguidos Señores y Señoras,
Señor Presidente:

Los conflictos armados y otras situaciones de violencia son una de las causas principales de las discapacidades que afectan a los niños. Todos los años, miles de niños, desde bebés recién nacidos hasta adolescentes, quedan mutilados a raíz de conflictos armados y otras situaciones de violencia. Sólo en Afganistán, se estima que un millón de niños han quedado discapacitados debido al conflicto. Son víctimas directas de la guerra y tendrán que vivir con su discapacidad por el resto de su vida. En gran medida, esta situación es consecuencia de la falta de respeto por el derecho internacional humanitario, en particular la obligación de distinguir entre civiles y combatientes.

El CICR quisiera aprovechar esta oportunidad para señalar algunas de las consecuencias directas e indirectas de los conflictos en el bienestar físico de los niños.

Las minas terrestres, las bombas en racimo, los artefactos sin estallar y los artefactos explosivos improvisados son armas extremadamente peligrosas y siguen afectando a las personas durante largo tiempo después de finalizada la guerra.  En la actualidad, los niños en unos 80 países sufren la amenaza constante de estas armas. Miles de niños mueren durante los conflictos, pero muchos más quedan lesionados o con discapacidades permanentes, con frecuencia mucho tiempo después del cese de las hostilidades.

Los efectos indirectos de los conflictos armados tienen graves repercusiones en los niños: cuando los sistemas de atención de la salud dejan de funcionar o cuando resulta sumamente difícil acceder a ellos, la salud de los niños se resiente. El cierre de las clínicas de salud urbanas y rurales debido a la violencia trae aparejados mayores riesgos de complicaciones médicas para los pacientes que quedan sin tratamiento. Varias enfermedades sencillas que han quedado sin tratar causan ahora discapacidades permanentes. Los niños que no han sido vacunados sufren discapacidades permanentes que podrían haberse prevenido fácilmente. El número de niños que nacen con discapacidades es mayor en las zonas afectadas por conflictos armados porque, en esos lugares, las mujeres tienen menos acceso a servicios médicos de calidad y carecen de condiciones de vida dignas durante el embarazo y el parto.

El CICR quisiera destacar un factor particular que aumenta el riesgo de sufrir discapacidades durante los conflictos armados así como en otras situaciones de violencia: la falta de acceso a los servicios básicos, en especial los servicios de atención de salud y los servicios de rehabilitación.  El CICR está profundamente preocupado por las limitaciones en el acceso a estos servicios. Durante situaciones de conflicto armado, los ataques violentos perpetrados contra el personal médico y las instalaciones y vehículos sanitarios reflejan una falta absoluta de respeto del derecho internacional humanitario y limitan severamente el acceso a los servicios de atención de la salud de las personas civiles que están heridas o enfermas. La violencia que impide el acceso o la prestación de servicios médicos es una de las cuestiones humanitarias actuales más graves, aunque no siempre se la reconozca como tal. Muchas personas mueren o quedan discapacitadas en forma permanente simplemente porque no pudieron recibir atención médica a tiempo.

A fin de reducir al mínimo los casos de discapacidad, particularmente en tiempo de conflicto armado, debemos fortalecer el respeto de las normas existentes. A fin de encarar las consecuencias de los conflictos armados en el plano humanitario, el CICR proporciona asistencia en forma directa o por medio de las estructuras existentes.  Asimismo, se esfuerza por persuadir a todas las partes de respetar el derecho internacional humanitario y, sobre todo, el respeto de los servicios de atención médica.

Llegado este punto, tal vez sea útil citar algunos ejemplos de las actividades del CICR: apoya la prestación de atención de urgencia para los heridos de guerra, a menudo mediante los hospitales y otros centros de salud existentes; también presta este tipo de apoyo en muchas zonas contaminadas por minas y otras armas.  A través de su Programa de Rehabilitación Física y su Fondo Especial para los Discapacitados, el CICR viene garantizando el acceso a los servicios de rehabilitación física desde hace más de 30 años.  En 2010, de las aproximadamente 200.000 personas que se beneficiaron de los programas de rehabilitación del CICR, más de 56.000 eran niños. Esta cifra representa tan sólo una pequeña fracción de los niños del mundo que necesitan este tipo de ayuda. Las medidas destinadas a restablecer la movilidad son esenciales para la plena reintegración de las personas discapacitadas en la sociedad, y son indispensables para que puedan gozar de los mismos derechos básicos que disfrutan otros miembros de la sociedad.

Señor Presidente:

Durante un conflicto armado, todos los niños son vulnerables. Los que padecen discapacidades, sea que permanezcan en las zonas afectadas por la guerra o huyan de ellas, corren riesgos particulares. Sus problemas se ven exacerbados en los países en desarrollo, donde los niños ya corren mayores riesgos de sufrir discapacidades debido a la pobreza y a las limitaciones en la atención de la salud.

Los conflictos armados también tienen importantes consecuencias en el acceso a otros servicios básicos para los civiles. Para los niños con discapacidades, suele ser imposible asistir a la escuela durante situaciones de conflicto.  

Tomemos el caso de un niño de cinco años que ha sufrido una amputación: este niño necesitará acceso a los servicios de rehabilitación de por vida, y requerirá también unas 25 prótesis a lo largo de su vida, sin contar las reparaciones y los ajustes intermedios. En situaciones de conflicto, satisfacer estas necesidades es prácticamente imposible, porque el acceso a los servicios de rehabilitación no suele constituir una cuestión prioritaria. Esto, a su vez, reduce la movilidad del niño y sus posibilidades de asistir a la escuela. Las posibilidades de que alguna vez logren desempeñar un papel activo en la sociedad se reducen drásticamente para los niños privados de educación.

En el mundo, hay mil millones de personas discapacitadas y muchas de ellas son niños. Esta cifra sería muy inferior si las partes en los conflictos armados hubiesen respetado el derecho internacional humanitario y si se hubiesen observado los derechos humanos en otras situaciones de violencia (como los disturbios civiles, las revueltas y las manifestaciones).  Cuando las normas no son universalmente respetadas, muchos niños sufren discapacidades que podrían haberse evitado de no haber sido por la falta de acceso a la atención médica y a la rehabilitación; por otra parte, en tales situaciones, los niños con discapacidades preexistentes no pueden obtener el tratamiento que necesitan.  

Como conclusión, el CICR exhorta a todas las partes en conflictos armados a respetar el derecho internacional humanitario y garantizar que las personas civiles tengan acceso a la atención de la salud y a los servicios de rehabilitación. Esto reducirá considerablemente las consecuencias adversas que los conflictos armados y otras situaciones de violencia tienen para los niños, en particular las discapacidades evitables y duraderas.  

Muchas gracias.