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Fortalecer la coordinación de la asistencia de la ONU en temas humanitarios y desastres: declaración del CICR

20-12-2010 Declaración

Asamblea General de las Naciones Unidas. 65º período de sesiones, Plenario, Punto 69 del orden del día, declaración del CICR, Nueva York, 15 de diciembre de 2010.

Señor Presidente, Excelencias, Señoras y Señores:

El Comité Internacional de la Cruz Roja tiene el honor de dirigirse a esta Asamblea para presentar el tema de la coordinación humanitaria.

En 2010, sin menoscabo de otras crisis humanitarias, la escalada de desastres en Haití y Pakistán, así como las ingentes dificultades para prestar asistencia y protección oportunas y de calidad, recordaron nuevamente a la comunidad internacional y a los organismos humanitarios los desafíos que entraña la intervención humanitaria y la necesidad de perfeccionar constantemente la coordinación humanitaria. Llevar a cabo esas mejoras es nuestro deber con las personas afectadas por las crisis humanitarias.

El CICR ha adoptado un enfoque pragmático con respecto a la coordinación y participa en mecanismos que reconocen que la coordinación no es un fin en sí mismo, sino más bien un medio de prestar servicios mejores y más oportunos. La coordinación humanitaria debería tener lugar primera y principalmente sobre el terreno; debería estar basada en la realidad y orientada a la acción. Dicho con otras palabras, el CICR sigue siendo partidario de una coordinación basada en las aptitudes de cada organización, en las capacidades de que ésta dispone en un determinado contexto, de su acceso y de los medios de financiación existentes, en vez de en eventualidades y probabilidades.

En virtud de los Principios Fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en especial, la humanidad, la neutralidad, la independencia y la imparcialidad, el CICR ha apoyado los mecanismos de coordinación existen tes y ha coordinado sus operaciones con los diferentes organismos humanitarios, en particular sus asociados naturales, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en los países donde trabaja. No obstante, el CICR se abstendrá de participar en toda coordinación susceptible de menoscabar su calidad de organización digna de crédito, neutral e independiente que despliega actividades estrictamente humanitarias. En situaciones de conflicto armado, la capacidad del CICR de llegar a las personas necesitadas, así como la seguridad de su personal dependen de que las distintas partes en conflicto acepten la acción de la Institución. Así pues, a la luz de estos Principios, el CICR ha de sopesar minuciosamente los riesgos a la hora de decidir cómo coordinar sus actividades fuera del marco del Movimiento con organizaciones que pretenden integrar objetivos políticos y militares en sus operaciones humanitarias. La acción humanitaria y la acción político-militar deberían mantenerse separadas, ya que desdibujar estos límites pone en peligro la seguridad del personal humanitario y la capacidad de acceder a las personas necesitadas.

Señor Presidente:

El CICR reconoce la función y las responsabilidades que tienen los Estados que viven una situación de emergencia de prestar protección y asistencia a su propia población cuando ésta se ve afectada por desastres naturales o por catástrofes provocadas por el hombre. El CICR adapta su respuesta a las necesidades humanitarias teniendo en cuenta las capacidades de las autoridades que controlan el territorio donde quiere intervenir, evitando la substitución o la duplicación del trabajo de éstas. De forma transparente y, cuando es menester también confidencial, toda la información necesaria se comparte con los organismos pertinentes, para que comprendan claramente las observaciones y las operaciones del CICR. No obstante, habida cuenta de su cometido y, por ende, de sus actividades, en situaciones de conflicto armado y otras situaciones de violencia, el CICR precisa que los organismos estatales y no estatales respeten su neutralidad, su independencia y su imparcialidad para poder acceder a todas las personas afectadas por esas situaciones. 

La acción humanitaria contemporánea ha de incluir las responsabilidades y las capacidades locales de forma más resuelta. Las actuales crisis humanitarias ponen en tela de juicio la adecuación de la respuesta humanitaria que se basa exclusivamente en la intervención de organizaciones internacionales. Los esfuerzos de coordinación deberían garantizar que la respuesta humanitaria se apoye en las capacidades nacionales existentes, de índole privada y pública. El CICR sabe que una respuesta humanitaria eficaz estriba en crear asociaciones genuinas conjugando esfuerzos nacionales e internacionales.

Para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, esas asociaciones son esenciales para que su acción global sea eficaz. En situaciones de emergencia, las Sociedades Nacionales siguen siendo los principales asociados del CICR. El CICR, en colaboración con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, se apoya en las capacidades de las Sociedades Nacionales y garantiza, según sea necesario, apoyo financiero y/o transferencia de pericia y de tecnologías para que las Sociedades Nacionales respondan a las emergencias solas o asociadas con la Institución. Para que estas asociaciones tengan éxito, tienen que fundarse en la igualdad y el respeto mutuo. Por ultimo, asociarse con el CICR en el marco del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sólo es posible si las Sociedades Nacionales respetan y les está permitido respetar los Principios Fundamentales del Movimiento, en particular los Principios de independencia, neutralidad e imparcialidad. 

Señor Presidente, Excelencias, Señoras y Señores:

Dad a la complejidad de la acción humanitaria, el CICR se compromete a coordinar sus actividades con todos los organismos humanitarios participantes en el mecanismo de coordinación de las Naciones Unidas, a fin de prestar la mejor asistencia y protección posibles, y garantizar que la respuesta humanitaria consolide la resiliencia y las capacidades locales de recuperación de las personas afectadas por conflictos armados y otras situaciones de violencia. En efecto, los límites de este compromiso vienen dados por la capacidad del CICR de acceder a las personas necesitadas y por la seguridad de su personal. Este compromiso sólo será factible si los Estados apoyan el cometido y las modalidades de trabajo del CICR.