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Declaración del CICR sobre personas desplazadas - Informe del ACNUR

04-11-2010 Declaración

Asamblea General de las Naciones Unidas. 65º período de sesiones, Tercer Comité, Punto 61 del orden del día, declaración del CICR, Nueva York, 4 de noviembre de 2010.

Señor Presidente: 

En una reciente declaración, el Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que, actualmente, “el desplazamiento interno es el problema humanitario de mayores proporciones. Es muy difícil, si no imposible, medir sus efectos en los muchos millones de hombres, mujeres y niños desplazados, así como en las innumerables familias de acogida y comunidades residentes”.

Entre los diversos factores que provocan el desplazamiento, está claro que predominan el conflicto armado y otras situaciones de violencia. Las personas afectadas por la guerra consideran el desplazamiento su más traumática experiencia o uno de sus mayores temores. Otras causas del desplazamiento, como las catástrofes naturales, pueden también ser angustiosas: los últimos acontecimientos en Haití y Pakistán son buena prueba de ello. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) trabaja principalmente en situaciones de conflicto armado y otras situaciones de violencia. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación Internacional) desempeñan un papel importante en las catástrofes naturales y las causadas por actividades humanas.

En noviembre de 2009, el Consejo de Delegados del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aprobó una política común para reforzar la protección y mejorar la asistencia en favor de las personas afectadas por el desplazamiento interno.

En situaciones de conflicto a rmado, los desplazados internos son, principalmente, las personas civiles y, por tanto, son de plena incumbencia del cometido del CICR. La inseguridad a causa de las violaciones del derecho internacional humanitario es la principal razón que obliga a las personas a dejar sus hogares y tener que soportar difíciles condiciones de vida. Si se toman medidas eficaces para limitar los ataques deliberados a la población civil, se reducen los consiguientes desplazamientos y se mejoran las perspectivas de regresar en condiciones seguras y dignas. El CICR recuerda constantemente a las partes en el conflicto su obligación de proteger a la población civil, como se dispone en las normas fundamentales de derecho internacional humanitario.

La aplicación de un enfoque basado en los derechos y las necesidades al problema del desplazamiento interno permite que los componentes del Movimiento presten, de forma imparcial, asistencia y servicios humanitarios a las comunidades afectadas por el desplazamiento interno, a las personas que corren el peligro de verse obligadas a desplazarse, y a quienes han encontrado refugio fuera de los campamentos de desplazados internos. Adoptar únicamente un enfoque basado en categorías plantea riesgos operacionales. Si se centran las actividades en los desplazados internos de los campamentos se puede llegar a pasar por alto las necesidades de las familias y las comunidades de acogida, quienes sufren las consecuencias de los grandes desplazamientos de población. Dicho enfoque es injusto y no es compatible con el principio de imparcialidad.

Dado que, gracias a las asociaciones operacionales con las Sociedades Nacionales, el CICR goza de una presencia considerable en las comunidades que corren ese riesgo, la Institución desempeña una función específica respecto de todas las partes que influyen en la situación.

A menudo, hay muchos obstáculos para poner fin a los desplazamientos. Las consideraciones políticas, más q ue las preocupaciones jurídicas y humanitarias, pueden conllevar el olvido de los desplazados. Cuando, finalmente, es posible el regreso a sus hogares, la integración local o el reasentamiento, pueden tropezar con nuevas dificultades. Quizás haya otras personas o comunidades establecidas en los terrenos, o tal vez esté dañada la infraestructura. También puede haber otros problemas como la falta de alojamiento y de servicios públicos o de personal capacitado (en atención de la salud y educación). Los Gobiernos y las organizaciones humanitarias deben ser conscientes de que para encontrar soluciones eficaces y sostenibles respecto del desplazamiento, con frecuencia, es necesario realizar una considerable labor de desarrollo e invertir recursos. Los Estados deberían abordar estas cuestiones fundamentales.

Un ejemplo interesante a escala regional es la recientemente aprobada Convención de Kampala, mediante la cual se proporciona un sólido marco para la protección y la asistencia de los desplazados internos en África. El CICR acoge con satisfacción este instrumento que está en proceso de ratificación. El CICR mantiene un diálogo con el ACNUR para determinar la mejor forma de promover la ratificación y la aplicación nacional de la Convención, e incorporar, en particular, sus obligaciones de índole humanitaria en las normas jurídicas de los países.

Y, por último, desearía referirme, señor Presidente, al diálogo operacional que han emprendido el CICR y la Federación Internacional con los organismos de las Naciones Unidas, en especial con el ACNUR y el PMA. En esos debates se trata el tema de los acuerdos de cooperación entre dichos organismos y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La finalidad es velar por que esas Sociedades Nacionales, que realizan una labor importante en favor de las personas desplazadas tanto en tiempo de paz como durante los conflictos armados, puedan trabajar de conformidad con los Principios Fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, cuando colaboran con la familia de las Naciones Unidas.

Muchas gracias señor Presidente.