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Examen amplio de toda la cuestión de las operaciones de mantenimiento de la paz en todos sus aspectos

29-10-2010 Declaración

Naciones Unidas, Asamblea General, sexagésimo quinto período de sesiones, Cuarta Comisión, tema 53 del programa, declaración del CICR, Nueva York, 25 de octubre de 2010.

Sr. Presidente:

Proteger a las personas y las comunidades durante los conflictos armados y otras situaciones de violencia es tanto una prioridad como un desafío, no sólo para el Comité Internacional de la Cruz Roja sino también para la comunidad internacional en su conjunto.

A menudo, los civiles quedan atrapados en zonas afectadas por conflictos armados o por situaciones de creciente violencia. Temiendo por su seguridad y dignidad, buscan protección. Cada vez más, la comunidad internacional percibe a las misiones de mantenimiento de la paz como un importante medio para garantizar la protección de la población civil. 

Los miembros de las poblaciones afectadas consideran que las fuerzas de mantenimiento de la paz deberían poder brindarles una protección física efectiva. Con frecuencia, se espera que los miembros de esas fuerzas garanticen el acceso de los civiles a los servicios esenciales y que protejan sus medios de subsistencia. Las fuerzas de mantenimiento de la paz pueden, en efecto, desempeñar un papel fundamental en lo que respecta a mejorar la situación de las personas afectadas por conflictos armados y otras situaciones de violencia.

Sr. Presidente:

La protección de las personas civiles constituye un aspecto central del derecho internacional humanitario (DIH) y figura en muchas de sus disposiciones. Se refleja especialmente en el principio del DIH de que se debe proteger a las personas civiles contra los efectos de las hostilidades.

Sin duda alguna, las actividades que realizan las Naciones Unidas con el propósito de proteger a los civiles en los contextos en que despli ega operaciones de mantenimiento de la paz benefician a las personas afectadas por conflictos armados. Esas acciones guardan coherencia con la obligación de respetar y hacer respetar el DIH, establecida en el artículo 1 común a los Convenios de Ginebra de 1949. La aspiración colectiva de proteger a las personas civiles mediante operaciones de mantenimiento de la paz constituye es una novedad alentadora, que permite dar carácter operativo al artículo 1. En efecto, los actores humanitarios no pueden, por sí solos, garantizar plenamente la protección de los civiles, sobre todo cuando se trata de su integridad física.

El CICR colabora con gobiernos de todo el mundo en lo que respecta a incorporar el DIH en la doctrina, en el programa de instrucción y en los procedimientos operativos de las fuerzas armadas y policiales. Además, presta apoyo a los Estados en relación con la integración del DIH en sus ordenamientos jurídicos, colaborando con los expertos jurídicos de los gobiernos en un esfuerzo por prevenir las infracciones del DIH y poner fin a la impunidad.

Los Estados tienen la responsabilidad primaria de proteger a las personas dentro de sus respectivas jurisdicciones. La comunidad internacional es plenamente consciente de los peligros que amenazan a las víctimas de los conflictos armados cuando no se respetan las leyes que los protegen. Por ello, el CICR observa con interés la creciente importancia, en las actividades relacionadas con el mantenimiento de la paz, de la protección de las personas civiles, en particular las recientes medidas adoptadas por las Naciones Unidas para que esa protección forme parte de los mandatos de las misiones de mantenimiento de la paz.

Sr. Presidente:

Sin embargo, el CICR quisiera subrayar que es preciso que se comprendan y respeten los distintos papeles de los actores que participan en las actividades de protección, especialmente cuando se desempeñan en un marco común. Los componentes militares, policiales, políticos y civiles de una misión de mantenimiento de la paz tienen papeles diferentes en lo que respecta a la protección. No sólo las poblaciones afectadas, sino también las autoridades, las fuerzas de seguridad y los grupos armados deben poder distinguir esos diferentes papeles. Esa distinción es vital para los actores humanitarios independientes, como el CICR.

El CICR siempre mantiene un enfoque neutral, independiente, imparcial y estrictamente humanitario de las víctimas en todos los países donde realiza actividades. Por tanto, el CICR no puede formar parte de ningún enfoque integrado, sea en una estructura de las Naciones Unidas o de otra índole. Dicho esto, el CICR mantiene un diálogo permanente y constructivo con todas las partes interesadas que ejercen influencia directa o indirecta en la protección de las personas civiles.

A lo largo de los años, el CICR ha desarrollado relaciones constructivas con las misiones de mantenimiento de la paz desplegadas en los contextos en que realiza actividades. Nuestras delegaciones establecen contacto con los países que aportan tropas en sus respectivas capitales a fin de proporcionar capacitación e información a las tropas de mantenimiento de la paz antes de su despliegue sobre el terreno. Además, el CICR ha empezado a colaborar con los países que aportan policías, a fin de formar a las personas que prevén enviar como miembros de las misiones de mantenimiento de la paz. 

Aquí, en Nueva York, el CICR mantiene un diálogo institucional y contactos periódicos con el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y, de manera creciente, con los países que aportan tropas y los países que aportan policías. Valoramos estos contactos y consideramos que son un medio sumamente importante para compartir opiniones y experiencias acerca del DIH y la acción humanitaria.

Sr. Presidente:

El CICR renueva su compromiso con el diálogo y la cooperación con los países que aportan tropas, los países que aportan policías, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, el Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno y con las fuerzas de mantenimiento de la paz en todo el mundo. Tanto éstas como el CICR, dentro del ámbito de sus respectivos cometidos, sirven el interés de las comunidades y de las personas afectadas por conflictos armados y otras situaciones de violencia.

Gracias, Sr. Presidente.