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Fortalecimiento de la coordinación de la asistencia humanitaria de emergencia que prestan las Naciones Unidas

07-12-2009 Declaración

Naciones Unidas, 64º período de sesiones de la Asamblea General, Tercera Comisión, punto 70 (a) del orden del día.

Señor Presidente, Excelencias, señoras y señores:

El CICR agradece la oportunidad de dirigirse una vez más a la Asamblea General con respecto al fortalecimiento de la coordinación de la acción humanitaria, particularmente en el contexto de los conflictos armados y otras situaciones de violencia.

Señor Presidente:

Durante 2009, la violencia armada y la inestabilidad política siguieron afligiendo a demasiadas personas en el mundo. Como observan a diario los delegados del CICR, una de las principales características de las situaciones de conflicto contemporáneas es la coexistencia de diferentes riesgos, que tienen efectos combinados en la población afectada. Un Estado endeble, una economía debilitada, el colapso de la infraestructura y los enfrentamientos armados librados por diversos actores con motivaciones políticas y por grupos criminales, así como la degradación del medio ambiente, la sequía, las inundaciones o las pandemias, son factores cuya combinación agudiza la vulnerabilidad de poblaciones enteras. La complejidad inherente a esas situaciones hace especialmente difícil determinar la respuesta humanitaria más apropiada.

A causa de estos múltiples riesgos, los organismos humanitarios se enfrentan con necesidades que crecen sin cesar. Al mismo tiempo, su entorno operacional es cada vez más diverso y problemático. Las limitaciones en el acceso a las personas necesitadas, derivadas de razones políticas o de seguridad, o causadas por la falta de aceptación, siguen siendo un problema que se presenta con frecuencia. Los reiterados ataques contra el personal humanitario demuestra n que no es fácil garantizar condiciones de seguridad adecuadas, ni para los beneficiarios ni para los colaboradores humanitarios. Las operaciones del CICR no se han salvado de los problemas relativos a la seguridad: últimamente, hemos sufrido varios incidentes graves. Si bien varios gobiernos anfitriones han asumido apropiadamente la responsabilidad primaria en lo que respecta a la coordinación de la asistencia humanitaria, en algunos casos han sometido la labor de las organizaciones humanitarias a condiciones estrictas, a veces hasta el punto de impedir la prestación de servicios puramente humanitarios que las personas afectadas necesitaban con urgencia.

En muchas situaciones, coexisten crecientes números y tipos de actores procedentes de diferentes ámbitos -políticos, militares, organismos de desarrollo, organizaciones humanitarias- que persiguen objetivos distintos y aplican enfoques diversos. También observamos que las fuerzas armadas, sean nacionales o internacionales, tienden a incrementar su participación en la acción humanitaria, que a veces se explota con fines políticos. Las operaciones de apoyo a la paz de las Naciones Unidas combinan un creciente número de actividades muy diferentes. Este enfoque se torna problemático en situaciones de conflicto, cuando esas operaciones parecen favorecer a una sola parte en el conflicto. A veces, estos factores han difuminado las líneas que separan las diferentes funciones y objetivos, reduciendo la aceptación de la acción humanitaria por parte de los beligerantes y los posibles beneficiarios. 

Cada entidad, sea de índole política, económica, militar o humanitaria, tiene una función importante que desempeñar. Sin embargo, el CICR considera fundamental que, en todas las circunstancias, y sobre todo en los conflictos armados, se preserve una distinción clara y visible entre los diferentes papeles y actividades de los actores políticos, económicos y militares, los organismos de desarrollo y las organizaciones humanitarias. En particular, la acción humanitaria debe mantenerse claramente aparte de los programas políticos y militares, incluso de los promovidos por actores internacionales. Este factor también es sumamente importante en el caso de los enfoques amplios o integrados de la gestión de crisis.

Señor Presidente:

En cumplimiento del cometido que le han asignado los Estados, el CICR ha seguido luchando por ayudar a las personas afectadas por las necesidades más apremiantes. Durante 2009, con el consentimiento y la aceptación de los Estados anfitriones, se esforzó por mantener y, en lo posible, fortalecer su cobertura operacional en contextos difíciles, como Afganistán, Irak, Gaza, Sudán/Darfur, Somalia, la República Democrática del Congo y, más recientemente, en Yemen y Pakistán. Al mismo tiempo, en esos países, trabajó infatigablemente para lograr que todas las partes en los conflictos respetasen en mayor medida el derecho internacional humanitario. El CICR procurará seguir demostrando en la práctica tanto el valor de su enfoque neutral, imparcial, independiente y exclusivamente humanitario como la pertinencia del derecho humanitario.

Para ello, la proximidad a las personas que deseamos ayudar es un elemento de fundamental importancia. Por proximidad, entendemos tanto la cercanía física como la auténtica comprensión de sus realidades y vulnerabilidades. La labor de protección y asistencia que desempeña el CICR sólo es posible si se cuenta con acceso directo a las personas necesitadas. El acceso directo permite a nuestro personal identificar las necesidades más urgentes y responder a ellas de manera significativa. Sin embargo, el acceso a las zonas de conflicto a menudo depende de las condiciones de seguridad, así como de la aceptación positiva de la presencia de nuestro personal por parte de las personas que deseamos ayudar y de los demás participantes. La forma en que el CICR procura obtener esa aceptación es demostrand o la neutralidad, la independencia y la imparcialidad de su labor, así como su capacidad de prestar asistencia y servicios puramente humanitarios. Nuestra abundante experiencia, adquirida a lo largo de muchos años de trabajo, nos ha enseñado que, para alcanzar este objetivo en el marco de conflictos armados y otras situaciones de violencia, es imprescindible establecer un diálogo sostenido y confidencial con todos los actores.

Para el CICR, hoy como ayer, el contacto no solamente con el Estado anfitrión sino con todas las partes que intervienen en determinada situación es una práctica esencial y establecida. Entre esas partes figuran las autoridades del Estado (militares y civiles) y los actores no estatales, reconocidos o no por la comunidad de los Estados, sean autoridades formales o grupos informales, y sin que importe la forma en que otros los describan. Esta voluntad de inclusión permite que nuestra Institución conduzca sus actividades humanitarias de manera transparente y previsible. La construcción de relaciones y el mantenimiento de un diálogo sostenido con todos los participantes, incluidos otros actores internacionales, tiene por objeto generar el entendimiento y la consiguiente aceptación de la misión del CICR, para que éste obtenga acceso a las personas de todas las partes que necesiten protección y asistencia, incluidos los detenidos y los heridos a ambos lados de la línea del frente. Y es la mejor forma de promover el cumplimiento con el derecho y los principios humanitarios por todas las partes, sin excluir a los grupos armados no estatales, que también están obligados por esa ley. La aceptación de la misión y de la presencia de la Institución también es importante para la seguridad de su personal.

El establecimiento de un diálogo sustancial, constructivo y cooperativo con las autoridades y las partes pertinentes a lo largo del tiempo también nos ha ayudado a comprender mejor los valores, las costumbres y las normas socioculturales que p revalecen en los contextos en los que desplegamos nuestras operaciones. A menudo, este diálogo nos ha permitido, en última instancia, beneficiarnos del apoyo de esas entidades para resolver cuestiones sensibles de interés humanitario y coordinar las actividades de protección y socorro.

Señor Presidente:

La coordinación es vital para evitar omisiones y duplicaciones y así optimizar la respuesta a las crecientes necesidades de las poblaciones afectadas. Por consiguiente, el CICR mantiene el firme compromiso de coordinar sus actividades con todas las entidades pertinentes, incluidos otros actores humanitarios -en particular aquellos que cuentan con mayor capacidad operacional- y hacerlo en un espíritu de complementariedad.

El enfoque de la coordinación que aplica el CICR se basa en los recursos operacionales requeridos y en la necesidad de preservar su independencia. Sobre el terreno, otros componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en particular las Sociedades Nacionales de los países donde realizamos actividades, son nuestros principales asociados operacionales.

Nuestra concentración en las necesidades operacionales y en las acciones basadas en la realidad, así como la preservación de nuestro enfoque neutral, independiente y estrictamente humanitario, son también elementos esenciales de nuestra forma de coordinar las actividades con los organismos de las Naciones Unidas y las ONG. Por esta razón, favorecemos la interacción con organismos que realizan operaciones en nuestro ámbito de trabajo y siempre nos hemos abstenido de asociarnos con enfoques que combinen objetivos de diferente naturaleza. Este enfoque se ha demostrado particularmente útil en situaciones en las que las Naciones Unidas desempeñan un papel político de peso o despliegan operaciones de paz conjuntamente con su labor humanitaria, y en particular, cuando se establece una presencia integrad a de la ONU.

El CICR ha seguido participando activamente, a título de observador, en los mecanismos de coordinación interinstitucional, tanto a nivel mundial como sobre el terreno. Dentro de esos mecanismos, nunca ha vacilado en compartir, en la medida compatible con el principio de independencia, su experiencia y sus conocimientos técnicos. La Institución tiene el firme compromiso de mantener esa participación y así ayudar a fortalecer la respuesta humanitaria.

Señor Presidente:

Este año, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha conmemorado dos fechas importantes: la batalla de Solferino, que tuvo lugar hace 150 años, y el 60º aniversario de la adopción de los Convenios de Ginebra.

Los principios que impulsaron a Henry Dunant a actuar en respuesta a los horrores de la batalla de Solferino y que finalmente se materializaron en la adopción de los Convenios de Ginebra, se basan en que se ha de ayudar, sin distinciones, a todas las personas que sufren en tiempo de guerra, sean amigos o enemigos. Llamamos a esos principios " humanidad " e " imparcialidad " , y siguen constituyendo el fundamento de la acción humanitaria. Desde entonces, también hemos identificado la " neutralidad " y la " independencia " como principios adicionales y particularmente valiosos, que guían nuestra labor en los conflictos y otras situaciones de violencia y que forman parte de la identidad del CICR.

Durante los últimos 150 años, el modo de hacer la guerra ha experimentado unos cambios impresionantes. Según los historiadores, en Solferino fueron heridos o murieron 40.000 soldados, mientras que, entre los civiles, hubo un solo muerto. Hoy, las personas civiles han pasado a ser las principales víctimas de las hostilidades, a pesar de que están claramente protegidas por los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales.

Para comprender mejor las preocupaciones más graves de las personas directamente afectadas por los conflictos armados, el CICR llevó a cabo una encuesta a nivel mundial titulada " Nuestro mundo. Perspectivas del terreno " . La encuesta reveló que millones de personas viven con el temor constante de que ellas mismas o uno de sus seres queridos mueran, sean heridas o desaparezcan, y que millones de personas luchan para mantener a sus hijos o, sencillamente, para sobrevivir. En promedio, la mitad de las personas entrevistadas había experimentado la guerra personalmente, y muchas dijeron que habían sido desplazadas o habían perdido el contacto con un familiar cercano. Las heridas, la humillación, el maltrato y el limitado acceso a los bienes y servicios esenciales como el agua, la electricidad y la atención médica, también fueron señalados como problemas muy generalizados. Según la opinión de las personas encuestadas, el desplazamiento era la experiencia más traumática, después de la pérdida de un ser querido y las penurias económicas. Cabe señalar que la encuesta también demostró que es más frecuente que las personas pidan ayuda a las personas " más cercanas " a su hogar, en otras palabras, a sus familiares, vecinos y comunidades.

Los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales han demostrado ser instrumentos fundamentales para salvar vidas, facilitar la reunificación de familias separadas y prestar apoyo a numerosos prisioneros de guerra. Si sus normas se cumpliesen mejor, podrían evitarse grandes sufrimientos. Por consiguiente, el CICR exhorta a todos los Estados y a todas las partes en conflictos armados a redoblar sus esfuerzos por adoptar todas las medidas necesarias a fin de que estas disposiciones jurídicas se hagan realidad sobre el terreno.

Señor Presidente:

El actual entorno operacional de las organizaciones humanitarias presenta numerosos desafíos, y las necesidad es de índole humanitaria son, a veces, inmensas. El CICR está persuadido de que el respeto de la complementariedad entre las diferentes organizaciones humanitarias y la distinción que se debe trazar entre los diferentes tipos de enfoques e intervenciones aplicados por distintos actores son la mejor forma de garantizar una respuesta global adecuada, que realmente mejore las vidas de los hombres, mujeres y niños que procuramos ayudar y cuya protección y dignidad son el objeto de nuestra labor.

Muchas gracias.