Sudán del Sur: es crítica la escasez de agua en los campamentos de refugiados
20-09-2012 Resumen de actividades
La grave escasez de agua que se padece en los campamentos de refugiados cercanos a la frontera con Sudán presiona al alza los índices de mortalidad y desnutrición, cuyas alarmantes cifras se traducen en una crisis de índole humanitaria. El CICR emprendió un proyecto para mejorar las condiciones de abastecimiento de agua, en favor de unas 37.000 personas, que viven en el campamento Yusuf Batil.
Desde septiembre de 2011, miles y miles personas procedentes del estado sudanés de Nilo Azul se han refugiado en el condado de Maban, en el estado sursudanés del Alto Nilo, para huir del conflicto armado, y desde mayo pasado ha aumentado constantemente la cantidad de nuevos refugiados. Como viven en lugares remotos de su país, casi todos se ven obligados a emprender arduas travesías a pie, que pueden durar semanas, y llegan exhaustos en busca de cobijo a campamentos aislados, cuyos escasos recursos no alcanzan ni para subvenir a las necesidades más elementales.
"Preocupa sobremanera la situación de índole humanitaria en que se encuentra, particularmente, el campamento Yusuf Batil. Las condiciones son atroces en la lucha por la supervivencia. A falta de agua potable, se bebe agua de superficie contaminada. Los niños, por su particular vulnerabilidad, pueden morir fácilmente por las enfermedades transmitidas por estas aguas, como las diarreicas," según el jefe de la delegación del CICR en Sudán del Sur, Melker Mbeck. "Para afrontar esta emergencia, el CICR realiza obras de ampliación de las instalaciones hídricas del campamento y distribuye bidones y baldes, a fin de que los refugiados recojan y almacenen mejor el agua.
Infraestructura hídrica
El CICR proyecta instalar ductos, tanques de almacenamiento, grifos públicos y bombas para abastecer de suficiente agua a la mitad de la población del campamento. Esto servirá para aligerar la carga de los sistemas ya instalados y suministrará el mínimo necesario de agua al campamento. Actualmente, los refugiados de Yusuf Batil sólo disponen de escasísimas cantidades de agua, más reducidas aún para quienes se asientan en la periferia del campamento.
Además, se distribuirá a toda la población del campamento artículos para protegerse de la intemperie, como ropa, lonas, cobijas, mosquiteros y colchonetas. Debido a la estación lluviosa, que durará hasta noviembre, la zona es extremadamente inhóspita, con lodazales profundos y grandes franjas de terrenos empantanados. Las lluvias son también un desafío logístico para el transporte de socorros al campamento, que se trasladan por vía aérea a la zona.
Entre tanto, el CICR está a punto de finalizar las obras de un acueducto de 15 kilómetros, que abastecerá a 30.000 refugiados asentados en el vecino campamento de refugiados de Jamam, donde se padece también una grave merma de agua.
Restablecimiento del contacto entre familiares
Tras la multitud de refugiados que acudió a los tres campamentos del condado de Maban, algunos perdieron el contacto con sus familiares, en medio de la caótica huida de sus hogares. El CICR posibilitó, desde julio, que unas 250 personas restableciesen el contacto con sus seres queridos, brindándoles la oportunidad de realizar llamadas o de enviar mensajes por escrito.
Además, el CICR encauzó, en agosto, la reunión de tres ugandesas con las respectivas familias en Uganda. Las tres mujeres, tras ser liberadas por un grupo armado que las había secuestrado, fueron repatriadas desde Yambio, región del sudoeste de Sudán del Sur.
Asistencia en los lugares remotos
Se emprendió una campaña de seis semanas en el condado de Twic, estado de Warrab, para vacunar a más de 100.000 animales contra una enfermedad grave. La campaña, que tuvo lugar en colaboración con el Ministerio de Recursos Pecuarios y de Pesca, se llevó a cabo, principalmente, entre las personas para los que los ganados y rebaños constituyen la principal fuente de ingresos. El condado de Twic es ruta de trashumancia de varias tribus dedicadas a la ganadería.
Se han registrado los datos de unos 8.000 habitantes del reino Shilluk, ubicado en la región del Alto Nilo, a fin de proporcionarles artículos de primera necesidad como mosquiteros y lonas. Estas personas, que huyeron de sus hogares a raíz de los enfrentamientos acaecidos en abril de 2012, comienzan a regresar a sus viviendas, pero muchos encuentran sus casas destruidas y saqueadas en gran parte.
Respaldo a los servicios de salud
El equipo médico del CICR en el Hospital Universitario de Malakal presta servicios de pediatría y fisioterapia, además de cirugía traumatológica y de emergencia. Esto abarca la cirugía de guerra realizada en el hospital o en el lugar de los enfrentamientos. El equipo ha hecho, desde comienzos de julio, 80 operaciones, y 400 pacientes se han beneficiado de sesiones de fisioterapia.
Las operaciones del CICR en Sudán meridional se iniciaron en 1986. La Institución abrió una delegación en Juba, capital de Sudán del Sur, tras declararse la independencia del país, el 9 de julio de 2011. Asimismo, el CICR dispuso dos subdelegaciones en la nueva nación, una en Malakal, y otra en Wau. El CICR vela por que no se cometan infracciones del derecho internacional humanitario, y respalda los servicios hospitalarios y de fisioterapia. De igual forma, ayuda a las comunidades afectadas por las secuelas de los conflictos para que sobrevivan y se encaminen a la autosuficiencia.
Para más información:
Ewan Watson, CICR, Juba, tel.: +211 912 17 89 46
Jean-Yves Clémenzo, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 22 71 ó +41 79 217 32 17








