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Yemen: esperanzas de un futuro mejor en una situación de seguridad inestable

16-08-2012 Resumen de actividades N° 03/12

Aunque en el norte del país, especialmente en las gobernaciones de Sadá y Amran, reina una calma relativa, la situación en el sur y el centro es más inestable en lo que a la seguridad se refiere. Muchas personas desplazadas que regresaron a sus lugares de origen necesitan ayuda para rehacer sus vidas. El CICR trata de darles la oportunidad de valerse por sí mismos.

Decenas de civiles han perdido la vida en los constantes ataques que se han registrado en las últimas semanas, especialmente en las gobernaciones de Saná y Abyan. Esta última todavía no se ha recuperado del conflicto y la situación de seguridad no tiene visos de mejorar. "Los desplazados internos son reacios a regresar a sus lugares de origen, ya sea por el alto grado de destrucción, como en Zanjibar, o porque temen que se reanuden los combates", explicó Eric Marclay, jefe de la delegación del CICR en el país.

"En el norte, la situación es diferente", precisó el señor Marclay. "Después de varios años viviendo en los campamentos de Sadá y sus inmediaciones en condiciones muy duras, sin nada más que la ayuda prestada por el CICR, los desplazados internos han empezado a regresar a sus lugares de origen. "La situación de seguridad se ha estabilizado, lo que les ha animado a regresar, pero necesitan medios para poder sobrevivir y alimentar a sus familias".

"Llevábamos una vida normal en nuestra aldea, nos dedicábamos al cultivo de la tierra, pero la guerra me obligó a huir con mi mujer y mis siete hijos a un lugar más seguro y tranquilo. Nos quedamos en un campamento de desplazados en Sadá y, la verdad, no sé qué habría sido de nosotros si no hubiéramos recibido ayuda y apoyo", relata Ali Mohammed. "Tras cuatro años de desplazamiento, por fin podemos regresar. El CICR me proporcionó un ciclotaxi para que pueda ganarme el sustento y mantener a mi familia".

Una iniciativa microeconómica emprendida por el CICR en Sadá en mayo de 2012 proporciona a las personas que regresaron a sus lugares de origen alimentos suficientes para cuatro meses, materiales para construir refugios y artículos de primera necesidad, pero además, les ofrece actividades generadoras de ingresos para darles una estabilidad financiera que les permita mantener a sus familias.

"La vida en el campamento no era fácil. El CICR nos salvó de esas condiciones tan duras", nos cuenta Baqla'a, una madre de 45 años que hace seis años tuvo que huir con sus hijos de su casa en ruinas.  El CICR le facilitó materiales para reconstruir la vivienda y los suministros necesarios para que pudiera montar una tienda de comestibles y mantener así a sus hijos.

Hasta la fecha, unas 4.200 personas han recibido este tipo de ayuda del CICR, y se encuentran ya de regreso en sus lugares de origen. Desde 2007, el CICR ha proporcionado alimentos y otros artículos, así como agua potable, alojamiento y saneamiento, a más de 23.000 personas desplazadas en 10 campamentos de la ciudad de Sadá y sus inmediaciones.

Apoyo a los agricultores de la gobernación de Amran

La agricultura es el pilar de la economía de Yemen: representa entre un 15 y un 20 por ciento del PIB nacional y da trabajo a más de la mitad de la población activa. Sin embargo, los numerosos problemas políticos y medioambientales están atrofiando el crecimiento de este sector. El mayor problema es, sin duda, la escasez de agua. En la gobernación de Amran, la agricultura es, después de la cría de ganado, la principal fuente de ingresos. La gobernación, fértil para la agricultura, cubre una parte importante de las necesidades agrícolas del país. La mayoría de los campesinos de la gobernación se dedica al cultivo de subsistencia de maíz, trigo, mijo y hortalizas. Sin embargo, los conflictos que asolaron la zona en los últimos años dañaron profundamente el sector, lo que perjudicó gravemente a los agricultores: los ciclos agrícolas se interrumpieron, la inflación se disparó, y los servicios públicos se deterioraron y se volvieron poco fiables.

Para mejorar las prácticas agrarias, el Gobierno yemení tomó hace tiempo la decisión de crear granjas de investigación agrícola en diversos lugares del país. Un ejemplo era la granja de Al Asha, en la gobernación de Amran, creada en 1975 para introducir variedades mejoradas de grano y fruta y ayudar a los campesinos locales a adoptar nuevas tecnologías. Desde 1986, Al Asha ha ido en declive, debido principalmente a la falta de apoyo técnico y financiero. En 2007, estaba casi abandonada.

En mayo de este año, el CICR y el Departamento de Agricultura emprendieron un proyecto para restaurar la granja de Al Asha e impulsar la productividad de los granjeros y, con ello, sus ingresos. "Este proyecto permitirá producir semillas de calidad mejorada que se distribuirán o venderán a otras comunidades agrícolas a precios subvencionados", explicó Mustapha Ben Messaoud, jefe de la subdelegación del CICR en Amran. Actualmente, el CICR suministra la maquinaria y las semillas necesarias para producir sorgo y mijo en seis de las 20 hectáreas de la granja.

Asistencia a otras personas necesitadas

Además de sus proyectos de generación de ingresos en el norte, el CICR siguió prestando asistencia a la población civil de todo el país. El mes pasado, el CICR:

  • donó productos de aseo a seis centros de salud del distrito de Arhab en favor de 2.500 niños y 18.000 mujeres en edad fértil, para concienciarles de la importancia de la inmunización y los cuidados prenatales;
  • proporcionó ayuda de urgencia a cerca de 25.000 desplazados internos y a otras personas necesitadas en Al Hosn y Baties, en la gobernación de Abyan;
  • suministró 148.500 litros de agua diarios a los habitantes de la ciudad de Sadá, 44.000 a los desplazados del campamento de Mandaba y 115.000 a más de 1.200 personas desplazadas y que habían regresado a la ciudad de Al Harf;
  • suministró 11.000 litros de combustible al organismo de abastecimiento de agua de Sadá y reparó la red hidráulica;
  • proporcionó generadores para que se pudiera abastecer de agua a 120.000 personas afectadas por los enfrentamientos en Jar, en la gobernación de Abyan;
  • donó e instaló cuatro bombas hidráulicas sumergibles en Taiz y les suministró piezas de repuesto;
  • impartió formación en primeros auxilios a dos grupos de militantes del Movimiento Al Hirak en Habel Jabr y Yahar, y a dos grupos de personal médico de esos distritos meridionales;
  • concluyó las obras de reparación de las instalaciones hidráulicas en los centros de detención de los Departamentos de Investigación Penal y de Seguridad Política, para que los reclusos tuvieran agua potable todos los días;
  • visitó a las personas recluidas en varios centros de detención de Saná y Aden y les dio la posibilidad de efectuar llamadas telefónicas y por videoconferencia. También ofreció su servicio de mensajes de Cruz Roja a las familias yemeníes, para que pudieran intercambiar noticias con sus parientes detenidos en Irak, Afganistán y la Bahía de Guantánamo

Para más información:
Dibeh Fakhr, CICR, Saná tel.: +967 7119 443 43 ó +967 736 071 967
Hicham Hassan, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 25 41 ó +41 79 536 92 57


Fotos

Sadá, Yemen. Campamento de desplazados de Al Jabanah, que recibe apoyo del CICR. 

Sadá, Yemen. Campamento de desplazados de Al Jabanah, que recibe apoyo del CICR.
© ICRC / C. Martin-Chicco / ye-e-00831

Sadá, Yemen. Campamento de desplazados de Al Jabanah, que recibe apoyo del CICR. 

Sadá, Yemen. Campamento de desplazados de Al Jabanah, que recibe apoyo del CICR.
© CICR

Sadá, Yemen. Las personas que regresan reciben medios de sustento provistos por el CICR. 

Sadá, Yemen. Las personas que regresan reciben medios de sustento provistos por el CICR.
© CICR / S. Alhaddi

Granja de Al Asha, gobernación de Amran, Yemen. Campesinos en una granja que recibe el apoyo del CICR preparan el suelo para la siembra. 

Granja de Al Asha, gobernación de Amran, Yemen. Campesinos en una granja que recibe el apoyo del CICR preparan el suelo para la siembra.
© CICR