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Irak: la población afronta las secuelas ocasionadas por décadas de conflicto

15-03-2013 Resumen de actividades

Se cumplen diez años de la intervención en Irak de la coalición encabezada por Estados Unidos en marzo de 2003 y la población iraquí sigue sufriendo las innumerables consecuencias humanitarias de la violencia que aún hoy continúa asolando el país. Numerosos iraquíes siguen teniendo dificultades para acceder a servicios esenciales como la atención médica y el agua potable, especialmente en las zonas rurales y en los lugares más castigados por la violencia. En 2013, el CICR prosigue su labor de asistencia a la población iraquí a través de las actividades que desarrolla en todo el país.

Décadas de conflicto y de sanciones económicas en Irak han dejado graves secuelas y una infraestructura incapaz de cubrir las necesidades de una población en aumento. La violencia que aún hoy azota diversas zonas de Irak sigue haciendo mella en la población civil y dificulta la recuperación del país. Los servicios públicos básicos, especialmente la atención sanitaria, corren peligro como consecuencia de la inseguridad reinante.

La sequía, agravada por la disminución del caudal de los ríos Tigris y Éufrates, ha provocado el descenso de las capas freáticas y la escasez crónica de agua. Al desembocar menos agua dulce en el mar, el agua salada se empieza a adentrar en los ríos, causando una salinización paulatina del suelo en el sur del país. Asimismo, la saturación y falta de mantenimiento de los sistemas de abastecimiento de agua impiden un suministro eficaz. Según datos del Banco Mundial, en el año 2010 el nueve por ciento de la población de los núcleos urbanos y cerca de la mitad de los habitantes de las zonas rurales carecían de acceso al agua potable.

La escasez de agua, el daño a los sistemas de irrigación y el aumento del precio de las semillas y otros artículos esenciales han llevado a los campesinos a reducir la superficie cultivada, con la amenaza que ello supone para la agricultura, principal medio de subsistencia.

Irak sigue plagada de minas y otros restos explosivos de guerra. Se calcula que hay unos 25 millones de artefactos, especialmente en la frontera con Irán y Turquía, que ponen en peligro a alrededor de 1,6 millones de iraquíes.

Por otra parte, miles de familias en todo el país siguen tratando de averiguar qué ha sido de sus familiares desaparecidos. Se estima que un millón y medio de viudas afrontan serias dificultades para mantener a sus familias.

En 2013, el CICR continuará ayudando a la población iraquí de las regiones más castigadas, para lo cual mantendrá su diálogo con todos los órganos competentes y las partes interesadas de todo el país. También mantendrá su apoyo sin discriminación a las personas más necesitadas. Después de Afganistán, la operación que el CICR lleva a cabo en Irak es la segunda de mayor envergadura de 2013.

La delegación del CICR en Irak tiene sus oficinas en Bagdad. Cuenta, además, con 11 oficinas sobre el terreno y con unos 850 colaboradores, de los cuales 750 son iraquíes.

Actividades en 2012

El CICR amplió su presencia en las zonas más azotadas por la violencia, especialmente en los territorios en disputa del norte, así como en el centro del país. Ayudó a las personas y comunidades vulnerables, en particular a las mujeres que tienen que mantener a sus familias, las personas con discapacidad, los campesinos empobrecidos y los desplazados internos. Su labor consistió fundamentalmente en reforzar los servicios de salud y rehabilitación física, mejorar el acceso al agua potable y hacer frente a las situaciones de emergencia humanitaria.

El CICR también ayudó a las autoridades iraquíes a esclarecer la suerte que corrieron las personas desaparecidas y comprobó las condiciones de detención y el trato dispensado a las personas privadas de libertad. Promovió el respeto del derecho internacional humanitario (DIH) entre los responsables de tomar decisiones y los portadores de armas, y estrechó su colaboración con la Media Luna Roja de Irak, en particular para ayudar a la población a restablecer o mantener el contacto con sus familiares, especialmente con quienes se encontraban detenidos.

Actividades en favor de los detenidos

El CICR visita a los detenidos para supervisar el trato que reciben y sus condiciones de detención. En 2012, el CICR:

  • realizó 231 visitas a 109 centros de detención;
  • visitó a más de 38.000 detenidos que se encontraban bajo el control de las autoridades centrales iraquíes o las autoridades regionales kurdas y realizó el seguimiento individual de 1.000 de estos casos;
  • contribuyó a mejorar las condiciones de vida de más de 3.000 detenidos (rehabilitando la infraestructura, mejorando de los sistemas de agua y saneamiento y facilitando su acceso al aire libre).

Cerca de 3.500 detenidos, entre ellos menores y mujeres, se beneficiaron de la distribución de diversos artículos de socorro. El CICR también colaboró con las autoridades de justicia para promover el respeto de las garantías judiciales básicas de los detenidos.

Restablecimiento del contacto entre los detenidos y sus familiares

El CICR permite a los detenidos restablecer o mantener el contacto con sus familiares mediante el intercambio de noticias a través de mensajes de Cruz Roja (en colaboración con la Media Luna Roja de Irak). En 2012:

  • se intercambiaron 1.953 mensajes;
  • se procesaron más de 12.700 llamadas telefónicas de personas que buscaban a  un familiar detenido o desaparecido.

El CICR expidió documentos de viaje a 107 personas que carecían de pasaporte, especialmente a refugiados a quienes se había concedido la residencia en un tercer país. A petición de las familias, el CICR también trató de localizar a 81 personas, muchos de ellos iraquíes residentes en Libia, con quienes habían perdido el contacto como consecuencia del conflicto armado.

Esclarecimiento de la suerte corrida por los desaparecidos

El CICR siguió apoyando a las autoridades iraquíes en sus esfuerzos por esclarecer la suerte corrida por decenas de miles de desaparecidos a raíz de la guerra entre Irak e Irak (1980-1988), y de la Guerra del Golfo (1990-1991). En 2012, el CICR:

  • facilitó cinco misiones de excavación compuestas por equipos irano-iraquíes, que permitieron recuperar y repatriar cientos de restos humanos;
  • ayudó a organizar dos misiones de excavación compuestas por equipos de Irak y Kuwait (no se lograron recuperar restos humanos);
  • organizó cursos de formación impartidos por expertos forenses internacionales.

Refuerzo de los servicios de atención médica

En coordinación con las autoridades sanitarias iraquíes, el CICR renueva y restaura las instalaciones y ayuda a reforzar los servicios de salud impartiendo formación sobre gestión de urgencias y cirugía de guerra. En 2012, el CICR:

  • impartió formación para mejorar las competencias profesionales y de gestión del personal de los centros de salud, mejorando así los cuidados curativos dispensados a más de 400.000 personas, sobre todo mujeres y niños;
  • rehabilitó cuatro centros de atención primaria.

Apoyo a las personas con discapacidad para que puedan llevar una vida normal

El CICR lleva desde 1993 prestando servicios de ortopedia y rehabilitación física a las personas con discapacidad. Dirige su propio centro en Erbil y colabora con otros 11 centros de rehabilitación física. En 2012, el CICR:

  • prestó servicios de rehabilitación física a cerca de 33.500 beneficiarios, la mitad de los cuales había sufrido la amputación de algún miembro;
  • proporcionó cerca de 4.000 prótesis y 14.213 ortesis, además de sillas de ruedas y muletas;
  • organizó tres cursos de posgrado y subvencionó a siete técnicos iraquíes para que pudieran asistir a cursos internacionales de formación.

El CICR también concedió ayudas económicas para que 202 personas con familias a cargo pudieran emprender una actividad generadora de ingresos.

Ayuda a las mujeres con familias a cargo

El CICR ayuda a las mujeres que pasan serios apuros para mantener a sus familias debido a que sus maridos murieron, fueron arrestados, quedaron discapacitados por heridas de guerra o están desaparecidos. Las ayuda a darse de alta en el sistema de asistencia social iraquí y les ofrece subvenciones para que puedan abrir un pequeño negocio y sean económicamente independientes. En 2012:

  • el CICR concedió subvenciones a 608 mujeres cabezas de familia, permitiéndoles llevar adelante pequeños negocios;
  • con el apoyo de ONG locales y del CICR, unas 4.000 mujeres cabezas de familia (con unas 16.000 personas a su cargo) recibieron ayuda para solicitar asistencia social. También recibieron pagos en metálico del CICR para amortizar los costes.

El CICR prosiguió su diálogo con la Dirección de Mujeres y Asuntos Sociales y con las autoridades competentes para mejorar las condiciones de vida de las mujeres que tienen familias a cargo.

Impulso a la capacidad productiva de las comunidades rurales

El CICR ayuda a los campesinos más pobres a asegurar su subsistencia incrementando su producción agrícola de manera sostenible y contribuyendo a repoblar su ganado. En 2012, el CICR:

  • ayudó a más de 7.000 campesinos y a sus familiares (más de 45.000 personas en total) con proyectos comunitarios de sostenimiento de la renta;
  • contribuyó a garantizar sus medios de subsistencia rehabilitando la infraestructura de irrigación, proporcionado invernaderos, sistemas de riego por goteo, semillas y aperos y colaborando en la vacunación del ganado.

Más de 500 campesinos recibieron, además, pagos en metálico para reparar los canales de riego y llevar a cabo labores de recuperación de la tierra.

Ayuda a los desplazados internos y a los habitantes más vulnerables

Muchos iraquíes se topan con serias dificultades para ganarse el sustento y mantener a sus familias. El CICR ayuda a las personas más necesitadas de las zonas asoladas por la violencia y las zonas rurales. En 2012:

  • con el apoyo de la Media Luna Roja de Irak, el CICR distribuyó artículos de primera necesidad y productos de aseo a unas 27.000 personas, la mayoría desplazados internos que viven en asentamientos de todo el país;
  • unos 10.000 desplazados especialmente vulnerables recibieron, además, raciones de alimentos adicionales con carácter excepcional.

En colaboración estrecha con el ACNUR, el CICR también distribuyó artículos de primera necesidad, productos de aseo y raciones de alimentos a unos 1.200 refugiados sirios.

Mejora del acceso al agua potable y el saneamiento

Los ingenieros del CICR reparan y restauran la red de suministro de agua, electricidad y saneamiento con el fin de mejorar la calidad de los servicios y la infraestructura.

En 2012, más de 1,4 millones de personas se beneficiaron de un mejor acceso al agua potable gracias a la restauración y construcción de 27 instalaciones de agua. Entre sus intervenciones más significativas, el CICR:

  • instaló seis bombas de agua para abastecer a medio millón de personas en Abu-Khistawi, en la gobernación de Babil;
  • impartió 20 cursos de formación dirigidos a 402 técnicos.

Asimismo, el CICR rehabilitó cinco sistemas de suministro de agua, permitiendo así a 24.600 desplazados internos abastecerse de agua potable en diferentes lugares del país. En agosto, construyó letrinas y duchas en favor de 589 refugiados sirios en Al-Qaim.

Labor para contrarrestar la amenaza de los artefactos sin estallar

En 2012, el CICR, en colaboración con el ejército iraquí, las autoridades locales, la Media Luna Roja de Irak y el centro regional de remoción de minas, retiró 958 artefactos en la gobernación de Missan, creando un entorno más seguro para más de 6.000 civiles.

El CICR colaboró con la Media Luna Roja de Irak para concienciar a cerca de 37.000 personas sobre los riesgos que entraña la contaminación por armas y animarles a que adoptaran hábitos de conducta más seguros.

Promoción del respeto del derecho internacional humanitario (DIH)

El personal del CICR celebra periódicamente sesiones de información sobre DIH con funcionarios gubernamentales, portadores de armas, notables de la comunidad, líderes religiosos, jefes tribales, periodistas y académicos.

En 2012, el CICR organizó seminarios sobre la integración del DIH en los procesos de toma de decisiones dirigidos a 87 comandantes de unidades e impartió cursos a 27 futuros instructores de DIH de las fuerzas Peshmerga del Kurdistán. Asimismo, organizó sesiones de información sobre las normas jurídicas internacionales orientadas a 920 miembros de las fuerzas armadas iraquíes y agentes de policía.

Cooperación con la Media Luna Roja de Irak

El CICR ayuda a la Media Luna Roja de Irak a desarrollar su capacidad de prestar servicios humanitarios y ayudar a las personas separadas de sus familiares a restablecer el contacto con ellos e intercambiar noticias personales.

El CICR colabora con la Media Luna Roja de Irak en su programa de concienciación sobre los restos explosivos de guerra para prevenir a las comunidades sobre los riesgos de los artefactos explosivos.