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Cierre de Gaza: ¡ni un año más!

14-06-2010 Comunicado de prensa 10/103

Ginebra-Jerusalén (CICR) – La grave situación a la que hacen frente 1,5 millones de personas no puede solucionarse con el suministro de ayuda humanitaria. La única solución es levantar el cierre.

  Vea también el vídeo: entrevista con la jefa de actividades operacionales del CICR en Oriente Medio

    Más fotos en Flickr: la atención médica en gaza alcanza su punto más bajo

       
©CICR /C. Goin/il-e-01975 
   
El cierre impuesto en Gaza inicia su cuarto año e impide toda posibilidad de desarrollo económico, además de condenar a la población al desempleo, la pobreza y un sistema de atención médica en constante deterioro. 
           
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En los últimos años, la calidad de la atención médica que se presta en Gaza ha disminuido a raíz de la falta de medicamentos, fármacos y equipamiento. 
           
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La unidad de diálisis del hospital Al Shifa hospital. Cada vez que se corta la electricidad, se debe interrumpir el tratamiento de los pacientes. 
           
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El CICR presta apoyo al departamento de urgencias del hospital, al que entrega equipamiento básico y repuestos, además de capacitar al personal. 
               
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El CICR mantuvo más de 60 ambulancias del Ministerio de Salud y realizó 15 visitas a la Media Luna Roja Palestina para controlar y apoyar las actividades de los Servicios Médicos de Emergencia. 
           
©CICR/C. Goin/il-e-01980 
   
El CICR continúa apoyando las obras de construcción de la planta de tratamiento de agua en Rafah. 
           
©CICR/C. Goin 
   
Los proyectos de dinero por trabajo, como este proyecto de reparación de una carretera en Jan Yunis, son una ayuda esencial para las comunidades. 
           
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Este proyecto de dinero por trabajo ayuda a los agricultores a mejorar el rendimiento de las cosechas, aumentando la fertilidad del suelo y apoyando los viveros para el cultivo de plantines. 
           
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Los pescadores de Gaza han resultado muy afectados por las sucesivas restricciones impuestas por Israel a los caladeros. La última restricción a tres millas náuticas ha reducido la cantidad y la calidad de la pesca. 
           

El 31 de mayo pasado, se hizo patente, una vez más, la acuciante situación de penuria a la que hace frente la población en la franja de Gaza, cuando se registraron los graves incidentes entre las fuerzas israelíes y los activistas de una flotilla que iba rumbo a Gaza.

Como el CICR ha señalado en repetidas ocasiones, la situación es cada vez más urgente en Gaza y no puede ser resuelta con la ayuda humanitaria. Pronto se cumplirán cuatro años desde que se impuso el cierre en la franja de Gaza, que estrangula cualquier posibilidad real de desarrollo económico. Los habitantes de Gaza siguen sufriendo el desempleo, la pobreza y la guerra, en tanto que la calidad del sistema de atención de salud ha llegado a un constante deterioro.

Se castiga a toda la población civil de Gaza por actos de los que no es responsable en modo alguno. Por consiguiente, el cierre constituye un castigo colectivo impuesto en clara violación de las obligaciones que incumben a Israel de conformidad con el derecho internacional humanitario.

" El cierre tiene devastadoras repercusiones entre las 1,5 millones de personas que viven en Gaza " , dijo la jefa de Actividades Operacionales para Oriente Próximo, Béatrice Mégevand-Roggo. " Por eso, instamos a Israel a que ponga fin a este cierre y hacemos un llamamiento a cuantos puedan ejercer su influencia en esta situación, incluido Hamás, a que hagan todo lo posible por ayudar a la población civil de Gaza. Debe equilibrarse el derecho de Israel a disponer acerca de su legítima preocupación por la seguridad respecto del derecho de los palestinos a vivir en condiciones normales y dignas " .

La comunidad internacional debe hacer lo que le corresponde para que se escuchen los reiterados llamamientos de los Estados y de las organizaciones internacionales a que se levante el cierre.

De conformidad con el derecho internacional humanitario, Israel debe velar por que se atienda a las necesidades básicas, como la asistencia médica, de los habitantes de Gaza. Las autoridades palestinas, por su parte, deben hacer cuanto esté a su alcance para proporcionar servicios de salud, de suministro eléctrico, y manutención de las infraestructuras, en favor de los habitantes de Gaza.

Además, todos los Estados tienen la obligación de autorizar y facilitar el paso rápido y sin trabas de todos los envíos de socorros, equipamiento y personal.

El soldado israelí Gilad Shalit ya empieza su quinto año de cautiverio. Hamás ha seguido rechazando las solicitudes del CICR para que permitan a la Institución efectuar visitas a Gilad Shalit. En violación del derecho internacional humanitario, también se ha negado a permitir que Gilad Shalit se mantenga en contacto con su familia. El CICR vuelve a instar a los que detienen a Gilad Shalit a que le concedan mantener, con regularidad, el contacto con sus familiares. Él tiene derecho a hacerlo. El CICR recuerda también que quienes lo detienen tienen la obligación de cerciorarse de que el trato que recibe es bueno y que sus condiciones de vida son humanas y dignas.

  Destrucción de los medios de subsistencia  

Si bien ahora se autoriza la entrada en Gaza de casi 80 tipos de mercancías –el doble de hace un año–, antes del cierre era posible introducir más de 4.000 artículos en Gaza. En general, el precio de los bienes se ha incrementado al tiempo que su calidad ha disminuido. Es una de las consecuencias del amplio comercio irregular de mercancías que se efectúa, sorteando el cierre, mediante los tú neles excavados en la frontera de Gaza con Egipto.

A causa de las actuales hostilidades, se registra una transformación en eriales de los fértiles terrenos agrícolas situados cerca de la barrera fronteriza. Esto ha afectado los medios de subsistencia de muchas comunidades rurales. La zona tampón impuesta por Israel se extiende, en la práctica, en más de un kilómetro tierra adentro en la franja de Gaza y cubre una superficie total de 50 km2 aproximadamente, donde se encuentra casi un tercio de la tierra agrícola de Gaza, así como tierras para buena parte de su ganado. Las condiciones de seguridad son un obstáculo para las actividades agrícolas en la zona. La imposición por Israel de la zona tampón y las frecuentes hostilidades han tenido como consecuencia no sólo víctimas civiles y la destrucción de bienes civiles sino que también han provocado la pobreza y el desplazamiento de muchas familias.

Los pescadores de Gaza se han visto muy afectados por las sucesivas reducciones, impuestas por Israel, de las superficies de pesca que se les permite explotar. La última restricción a tres millas náuticas ha disminuido tanto la cantidad como la calidad de la pesca. Por consiguiente, actualmente, de los 4.000 pescadores de Gaza casi el 90% es considerado pobre (con un ingreso mensual de 100-190 dólares EE.UU.), o muy pobre (los que ganan menos de 100 dólares al mes), lo cual es un aumento del índice de la pobreza, con respecto al 50% registrado en 2008. En su lucha por sobrevivir, los pescadores no tienen más remedio que navegar en zonas prohibidas, corriendo el riesgo de que la armada israelí dispare contra ellos.

     

" Ya me detuvieron una vez y me han confiscado la barca varias veces " , declaró el dir igente de la Unión de pescadores de Gaza, Nezar Ayyash. " Pero así vivimos aquí. Sabemos que la pesca puede costarnos la vida, pero no tenemos otra alternativa que salir con nuestras barcas, pues tenemos que alimentar a nuestras familias. "

  No hay perspectivas de mejora para el claudicante sistema de atención de salud  

En Gaza hay una grave crisis en el suministro de electricidad. Dicho servicio se interrumpe, en promedio, siete horas al día. Las consecuencias son devastadoras para los servicios públicos, sobre todo para el sistema de atención primaria de salud. Los hospitales dependen de los generadores para hacer frente a los apagones diarios.

Los cortes de electricidad suponen un grave peligro para el tratamiento -y la vida- de los pacientes. Pasan dos o tres minutos antes de que empiece a funcionar un generador, y entretanto, los dispositivos electrónicos no están activos. Por consiguiente, los respiradores artificiales deben ser reactivados manualmente, las diálisis son interrumpidas y las intervenciones quirúrgicas se suspenden, a causa de la oscuridad en los quirófanos.

Peor aún es el hecho de que las reservas de combustible para los generadores de los hospitales se agotan constantemente. En tres ocasiones este año, la escasez de combustible ha obligado a los hospitales a cancelar todas las operaciones quirúrgicas electivas y a aceptar únicamente los casos urgentes. El hospital pediátrico de Gaza tuvo que trasladar a todos sus pacientes a otro establecimiento, porque ya no tenía modo de funcionar. Los servicios de lavandería cierran repetidamente. Teniendo en cuenta un incremento del consumo de electricidad durante los calurosos meses de verano, cuando se necesita el aire acondicionado, es probable que la situación empeore, si los hospitales no reciben suficiente combustible.

Las variacione s en el suministro de electricidad dañan también los equipamientos médicos esenciales. A causa del cierre, es difícil efectuar reparaciones: hay grandes demoras de hasta varios meses en la transferencia a Gaza de piezas de recambio para los equipamientos médicos.

Desde agosto de 2009, se está postergando el transporte a Gaza de electrodos desechables, que se utilizan para monitorear el ritmo cardiaco de los pacientes con dolencias de corazón. Sin este equipamiento, corre peligro la vida de los pacientes, pues es imposible detectar a tiempo los problemas de corazón. A causa de las restricciones impuestas, al final de este mes la mayoría de esos monitores serán inutilizables. El deterioro de los equipamientos es una de las razones por las cuales muchísimos pacientes tratan de seguir un tratamiento fuera de la franja.

Las existencias de suministros médicos básicos son mínimas constantemente, a causa de la suspensión de la cooperación entre las autoridades palestinas de Ramalá y de Gaza. A finales de mayo de 2010, en Gaza, de 470 medicamentos considerados esenciales hacían falta 110, como los fármacos de quimioterapia y para tratar la hemofilia. Cuando se interrumpe una quimioterapia, disminuyen considerablemente, las posibilidades de que ésta surta efecto, aunque se inicie otra ronda de doloroso tratamiento. Los pacientes hemofílicos hacen frente a hemorragias que pueden causarles la muerte cuando no se dispone de componentes tales como los factores VIII y IX.

De los 700 artículos desechables que siempre debe haber en las existencias, se han agotado más de 110. Con el riesgo de provocar infecciones mortales en los pacientes, la única forma de hacer frente a esta carencia es reutilizar artículos como los tubos de ventilación y las bolsas de colostomía.

" El sistema de atención de salud en Gaza está peor que nunca " , dijo la coordinadora de salud en el territorio, Eileen Daly. " Se está politizando la salud: es la principal razón de la debilidad del sistema. A menos que cambien las cosas, todo irá empeorando y, a largo plazo, la perspectiva de la salud de toda la población será cada vez más preocupante " .

Hacen aún más endeble el sistema de salud las graves restricciones impuestas a la circulación de personas, para entrar y salir de Gaza. Las restricciones impiden que el personal médico salga de la franja para recibir la necesaria formación de perfeccionamiento, y que entren los técnicos para reparar los equipamientos médicos.

  La falta de saneamiento es peligrosa para la salud y el medio ambiente  

La falta de un debido saneamiento y algunas prácticas agrícolas están contaminando el acuífero de Gaza. Sólo un 60% de los 1,5 millones de habitantes del territorio está conectado a un sistema de recogida de aguas residuales. El río Wadi Gaza, en el cual se vierten las aguas residuales sin tratar, atraviesa serpenteante las zonas urbanas y compromete la salud de las comunidades ribereñas. 

Dado que hay una sobreexplotación del acuífero, en casi toda Gaza, el agua potable contiene altos niveles de nitrato, cloruro y sal. El agua no es apta para el consumo; comporta un alto riesgo de contraer enfermedades infecciosas.

Es lento y engorroso procurarse materiales suficientes para realizar proyectos de saneamiento. Los materiales obtenidos mediante el comercio por los túneles pueden ser de dudosa calidad, en tanto que no se pueden encontrar algunos artículos, como algunos tipos de bombas de agua electromecánicas, lo cual dificulta los esfuerzos de construcción.

" La situación actual es crítica y puede llevar a una tendencia irreversible en la degradación d el agua fresca subterránea " , dijo el encargado de supervisar las actividades de agua y saneamiento del CICR en Gaza, Javier Cordoba. " A fin de satisfacer las necesidades de abastecimiento de agua, sin seguir exponiendo el acuífero, se deben realizar proyectos de gran envergadura, como la construcción de una planta de desalinización. Se debe levantar el cierre, a fin de que puedan utilizarse los 4,6 mil millones de dólares EE.UU. prometidos por los países donantes hace más de un año " .
 

  Actividades del CICR en 2010:  

     

En Gaza, el CICR continúa trabajando estrechamente con la Media Luna Roja Palestina, apoya sus esfuerzos para mejorar su capacidad de proveedor de servicios humanitarios esenciales en la franja de Gaza. Entre esos servicios se incluyen la atención de emergencia prehospitalaria y las actividades psicosociales. El CICR también ha prestado apoyo para las obras de construcción y renovación de tres estaciones de los servicios médicos de emergencia de la Media Luna Roja Palestina. Dos de esas estaciones fueron dañadas durante la guerra del año pasado.

El CICR sigue de cerca la situación de los civiles afectados por la conducción de las hostilidades o la violencia armada. La Institución hace gestiones confidenciales ante las autoridades o grupos armados concernidos, a quienes recuerda su obligación de aplicar las normas del derecho internacional humanitario y otras normas internacionales. 

     

El CICR se esfuerza por garantizar cierto nivel de atención para los pacientes heridos y enfermos; sin embargo, a causa de las restricciones, no puede hacer tanto. Entrega piezas de recambio que se necesitan para mantener en condiciones de funcionamiento los equipamientos médicos. Además, ayuda a los hospitales a hacer frente a las necesidades más acuciantes; aprovisiona, con regularidad a los centros médicos con fármacos y otros artículos médicos, principalmente para las salas de emergencia y los quirófanos. También proporciona asistencia técnica y suministros para el Centro Ortopédico para Prótesis y Poliomielitis en la ciudad de Gaza, donde este año se ha prestado tratamiento a más de 1.000 pacientes.

El CICR hace cuanto le es posible para mejorar el abastecimiento de agua y el suministro eléctrico en los hospitales, donde también procura mejorar el saneamiento, la lavandería y otros servicios. Asimismo, está construyendo una extensión del Centro Ortopédico para Prótesis y Poliomielitis en la ciudad de Gaza.

El CICR continúa las obras para hacer mejoras en la planta de tratamiento de aguas residuales de Rafah, mediante la cual se sirve a unas 170.000 personas. Sin embargo, para terminar las obras, se debe permitir el ingreso de algunos materiales en los puntos de cruce. Cuando se terminen las obras de mejoras, habrá no solamente un entorno más sano para la población, sino también aguas residuales tratadas y lo suficientemente limpias para filtrarlas en el acuífero y reconstituirlo. El acuífero es la única fuente de agua potable en la franja de Gaza.

El CICR ayuda a las familias necesitadas en Gaza a llegar a fin de mes, mediante la realización de programas de efectivo por trabajo, y ayuda a los agricultores a aumentar el rendimiento agrícola. En particular, la ayuda que presta permite a los agricultores reclamar y labrar las tierras degradadas por las operaciones militares o porque se han visto obligados a descuidarlas, mejorar la fertilidad del suelo y la productividad, así como obtener simientes suficientes para cada temporada agrícola.

     

Desde junio de 2007, cuando Israel suspendió el programa de visitas familiares del CICR, se ha impedido a más de 800 detenidos procedentes de Gaza en las cárceles israelíes recibir visitas personales de sus familiares. A fin de paliar los efectos de dicha medida, el CICR ha duplicado las visitas de la Institución a los detenidos de Gaza y ha intensificado sus esfuerzos para mantener los vínculos familiares, mediante la entrega de mensajes escritos y orales entre los detenidos y sus familias.

Entre enero y mayo de 2010, el CICR:

 
  • visitó a unas 450 personas en lugares de detención en toda la franja de Gaza, a fin de seguir de cerca las condiciones de detención, el tratamiento que reciben y la aplicación de las garantías procesales. La Institución compartió, con regularidad, sus conclusiones con las autoridades y, cuando procedía, realizó gestiones confidenciales;
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  • visitó a 300 detenidos de Gaza, en más de 20 lugares de detención en Israel;
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  • entregó más de 100 mensajes remitidos por las familias de Gaza a los familiares detenidos y, más de 200 mensajes de los detenidos de Gaza a sus familiares en Gaza;
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  • proporcionó unas 90 toneladas de fármacos y artículos desechables para ocho hospitales gubernamentales;
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  • respondió a 17 solicitudes procedentes del Ministerio de Salud, para ayudar en la manutención y funcionamiento de equipamiento médico especializado; en particular, el CICR procuró piezas de recambio para máquinas de ultrasonidos y mamógrafos, conectores de oxígeno para una unidad de cuidados intensivos, una lente de laringoscopio y una caja de suministro eléctrico para un escáner TC. También proporcionó repuestos para generadores de hospitales y lavadoras;para el departamento de emergencia del Hospital Shifa, prestó apoyo técnico, en el cual se incluyeron dos cursos de formación para salas de emergencia, en los cuales participaron más de 50 médicos y enfermeros;
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  • proporcionó ayuda para el mantenimiento de más de 60 ambulancias del parque de ambulancias del Ministerio de Salud, efectuó, con la Media Luna Roja Palestina, 15 visitas de estaciones para supervisar y prestar apoyo a las actividades de los servicios médicos de emergencia;
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  • prestó apoyo a los esfuerzos de la Media Luna Roja Palestina, para mejorar su capacidad, tomó medidas para mejorar la coordinación entre los diferentes servicios de ambulancia en la franja de Gaza;
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  • prestó apoyo para las obras de construcción y renovación llevadas a cabo en tres estaciones de los servicios médicos de emergencia;
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  • prestó apoyo para los talleres de la Media Luna Roja Palestina sobre la planificación en casos de catástrofe, en los cuales participaron más de 120 empleados y voluntarios;
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  • efectuó sesiones de promoción del derecho internacional humanitario entre las autoridades Hamás de Gaza, grupos armados y círculos académicos y religiosos.
 

  Para más información:  

  Dorothea Krimitsas (en inglés y en francés), CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 25 90 ó +41 79 251 93 18  

  Florian Westphal (en inglés y en alemán), CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 22 82 ó +41 79 217 32 80  

  Cecilia Goin (en inglés y en español), CICR, Jerusalén, tel.: +972 52 601 91 50  

  Nadia Dibsy (en árabe), CICR, Jerusalén, tel.: +972 2 582 88 45 ó +972 52 601 91 48  

  Hicham Hassan (en árabe), portavoz regional en El Cairo, tel.: +20 1 87 42 43 44