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Los emblemas

29-10-2010 Introducción

La cruz roja, la media luna roja y el cristal rojo confieren protección al personal sanitario de las fuerzas armadas y a los colaboradores humanitarios en los conflictos armados. Además, los emblemas son utilizados por las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de los distintos países a título identificativo.

El uso de los emblemas y el derecho

Los usos correctos e incorrectos de la cruz roja, la media luna roja y el cristal rojo están descritos claramente en los instrumentos del derecho internacional humanitario. Los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales contienen varios artículos referidos a los emblemas. Entre otras cuestiones, en ellos se especifica el uso, las dimensiones, el propósito y la posición de los emblemas, las personas y los bienes que protegen, quién está autorizado a usarlos, en qué consiste el respeto a esos símbolos y qué sanciones se aplican a su uso indebido. Asimismo, de conformidad con los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales, los Estados Partes están obligados a promulgar leyes nacionales que definan el uso y prevengan el uso incorrecto de los emblemas dentro de cada país.

Uso protector y uso indicativo de los emblemas

Los emblemas tienen dos usos: el uso protector y el uso indicativo.

Por un lado, los emblemas son una manifestación visible de la protección que el derecho internacional confiere al personal médico y a las unidades y edificios sanitarios de las fuerzas armadas. Dicha protección se hace extensiva a ciertas organizaciones humanitarias que trabajan en paralelo con el personal militar para aliviar el sufrimiento de los heridos, los prisioneros y los civiles atrapados en el conflicto. Este uso se denomina habitualmente "uso protector".

Por otro lado, se permite a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en todo el mundo usar los emblemas para identificarse como parte de una red mundial conocida como el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Este uso lleva el nombre de “uso indicativo”.

Las normas generales que rigen estos dos usos son muy precisas.

Los emblemas utilizados con fines de protección durante un conflicto armado deben ser de color rojo sobre fondo blanco, sin agregados. Cuando se los coloca sobre edificios protegidos, como hospitales, y sobre vehículos, han de tener grandes dimensiones respecto del objeto que señalan. Los emblemas sobre brazaletes y petos del personal protegido también deben verse claramente. El ataque deliberado contra una persona, una unidad o un edificio que porte el emblema protector constituye un crimen de guerra con arreglo al derecho internacional.

El uso indicativo por parte de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es diferente, ya que éstas pueden usar el nombre y el emblema de la cruz roja mientras desempeñan actividades distintas del apoyo a los servicios médicos de las fuerzas armadas. Así, el uso de los emblemas a título indicativo tiene lugar principalmente en tiempo de paz, y en ese caso se utilizan como logotipos. En tiempo de guerra, las Sociedades Nacionales pueden continuar usando los emblemas a título indicativo, pero no como garantes de la protección conferida por los Convenios de Ginebra, es decir, que no deben confundirse con emblemas protectores. A este fin, el emblema indicativo debe ser de dimensiones comparativamente reducidas y no puede colocarse en brazaletes o techos de edificios.

Historia de los emblemas

El primer emblema fue creado en 1864. En ese año, los Gobiernos presentes en la conferencia diplomática que aprobó el Primer Convenio de Ginebra decidieron que era necesario adoptar un símbolo neutral claro para proteger al personal médico y las unidades sanitarias en los campos de batalla. Eligieron una cruz roja sobre fondo blanco: una imagen invertida de la bandera de Suiza, potencia neutral. El símbolo resultante tenía la ventaja de que era fácil de realizar y de reconocer a la distancia, gracias a sus colores contrastantes.  

En los años siguientes, varias organizaciones nacionales de socorro adoptaron el nombre de “sociedades de la cruz roja”, estableciendo así el uso del emblema a título indicativo.

La intención original de la conferencia de 1864 era crear un signo de protección universal, neutral y distintivo que todos pudieran utilizar y reconocer. Pero una década más tarde, durante la guerra entre Rusia y Turquía, el Imperio Otomano adoptó la media luna roja como símbolo de protección, aunque sin dejar de reconocer y respetar la cruz roja. Persia también empezó a utilizar su propio símbolo y, en 1929, los gobiernos reconocieron formalmente los tres emblemas.

La situación permaneció invariable hasta 1980, cuando Irán abandonó el antiguo símbolo persa –el león y el sol rojos– y adoptó la media luna roja. En la década de 1990 surgieron dudas acerca de la neutralidad de la cruz roja y la media luna roja en ciertos conflictos de carácter complejo, de modo que en 1992, el entonces presidente del CICR propuso que se creara un emblema adicional que careciese de toda connotación nacional, política o religiosa. Así fue que en 2005, los gobiernos adoptaron un tercer símbolo protector, el cristal rojo.


Fotos

 

© CICR / T. Pizer / lk-d-00014-02