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Tribunales ad hoc

29-10-2010 Introducción

Los tribunales internacionales existen desde los comienzos del sistema internacional moderno. Su propósito es dirimir diferencias entre Estados o, a veces, entre otras entidades internacionales. Sin embargo, no fue sino hasta los juicios de Nuremberg que siguieron a la Segunda Guerra Mundial que se crearon tribunales ad hoc destinados a resolver causas penales entabladas contra particulares para encarar los crímenes internacionales más graves, como el genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.

Tras los juicios de Nuremberg y Tokio, los primeros tribunales penales internacionales se establecieron en la década de 1990 a fin de responder a las atrocidades cometidas durante el conflicto en ex Yugoslavia y los asesinatos en masa en Ruanda. El Tribunal Penal Internacional para ex Yugoslavia (TPIY) y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) fueron creados por el Consejo de Seguridad de la ONU.   

A partir de entonces, se han constituido otros tribunales especiales para juzgar delitos nacionales e internacionales. Algunos ejemplos de estos tribunales mixtos son los constituidos en Kosovo, Bosnia-Herzegovina, Timor Leste, Sierra Leona, Camboya y, más recientemente, en el Líbano.

El desarrollo de estos mecanismos jurídicos es un componente muy importante de algunos contextos post-conflicto, puesto que promueve el debate acerca de la necesidad de trabajar en favor de la paz y la reconciliación en un país o comunidad, frente a los reclamos de justicia para las víctimas de violaciones de los derechos humanos.

Los argumentos a favor de los juicios posteriores a un conflicto armado en los países donde hubo denuncias de genocidio, crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad giran en torno a la necesidad de prevenir nuevos crímenes, al reclamo de justicia para las víctimas y la comunidad, y a la necesidad de conocer la verdad acerca de lo ocurrido, como punto de partida para un futuro de convivencia pacífica.

Hoy en día, es imposible evaluar el efecto disuasorio de los tribunales ad hoc respecto de futuros crímenes. No hay aún evidencia suficiente. Tampoco es posible evaluar la medida en que efectivamente establecen la verdad de los hechos. Si bien la administración de justicia queda más clara ante los ojos del público, aún queda sin resolver el problema de la identificación y el enjuiciamiento de los sospechosos.  

Los abogados del CICR consideran que los tribunales como el que se creó para ex Yugoslavia constituyen un gran avance en la aplicación del DIH, pues han ratificado el carácter consuetudinario de ciertos principios, reducido la brecha entre las normas aplicables a los conflictos internacionales y las que se aplican a los conflictos no internacionales, y adaptado las disposiciones más tradicionales del DIH a la realidad actual mediante interpretaciones más flexibles.

El CICR acoge con beneplácito las acciones realizadas en ese sentido y celebra la creación de la Corte Penal Internacional como complemento de los tribunales ad hoc.

Como guardián del DIH, el CICR respalda las gestiones emprendidas con el fin de acabar con la impunidad mediante el fortalecimiento de la justicia penal internacional, para lo cual alienta a los Estados a promulgar las leyes necesarias para que la lucha contra la impunidad de quienes cometen delitos internacionales pueda librarse en el ámbito nacional y apoya la tendencia a la internacionalización de la responsabilidad individual por el delito de genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.


Fotos

 

© Reuters / C. Sokunthea