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Jurisdicción penal internacional

29-10-2010 Introducción

Desde la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional ha promovido el desarrollo de un sistema de jurisdicciones internacionales, complementarias de los tribunales nacionales, a fin de encausar a los acusados de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Ese sistema tiene dos vertientes: por un lado, se basa en el establecimiento de tribunales ad hoc y otros tribunales internacionalizados que se establecen después de un conflicto; por otro lado, se basa en la recientemente creada Corte Penal Internacional.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las potencias victoriosas establecieron tribunales penales en Alemania y Japón para juzgar los crímenes de guerra cometidos durante las hostilidades contra civiles y combatientes de los aliados. Pese a las reservas sobre el hecho de que fueran las potencias ganadoras las que tomaran esa iniciativa, dado el horror de los crímenes cometidos, en particular el homicidio masivo de judíos y otras minorías, la opinión pública dio amplio apoyo a la realización de los juicios.

A diferencia de las guerras anteriores, casi la mitad de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial fueron civiles. Por ello, en agosto de 1949 la comunidad internacional también apoyó activamente la ampliación del ámbito del DIH, sobre todo a través del derecho convencional, para abarcar la situación de los civiles de forma más eficaz.

El CICR se congratuló del desarrollo del derecho internacional humanitario a través de la aprobación de los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y el establecimiento de la obligación de ejercer jurisdicción universal contra las infracciones graves de sus normas, como forma de evitar que queden impunes los crímenes de guerra.

Casi cinco décadas después, el término de la Guerra Fría y los nuevos conflictos en Europa y en África, que causaron cientos de miles de víctimas civiles, convencieron al Consejo de Seguridad de la ONU de la necesidad de considerar una vez más el establecimiento de tribunales penales internacionales ad hoc.

El conflicto armado en los Balcanes condujo a la ONU a establecer un tribunal penal internacional en La Haya, Holanda, a fin de juzgar a los acusados de crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad. El acusado más famoso fue el ex presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic.

Poco después, la ONU estableció un tribunal en Arusha, Tanzania, para castigar las violaciones del DIH y otros crímenes internacionales cometidos en Ruanda a comienzos de los años 1990.

Desde entonces, también se han establecido tribunales especiales para enjuiciar crímenes nacionales e internacionales. Algunos ejemplos de esos tribunales mixtos son los de Kosovo, Bosnia Herzegovina, Timor Leste, Sierra Leona, Camboya y, más recientemente, Líbano.

Esos tribunales penales internacionales (y mixtos) pueden contribuir al desarrollo y el esclarecimiento del derecho internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos. Pueden fortalecer el respeto del DIH al hacer justicia para las víctimas; también pueden tener un efecto disuasivo en los conflictos armados futuros y, al determinar la verdad de lo sucedido durante un conflicto, contribuyen a la reconciliación y la reconstrucción.

La decisión de la comunidad internacional de establecer, en 1998, la Corte Penal Internacional también intentó abordar esas preocupaciones procurando los medios para asumir los casos que los Estados no puedan o no deseen procesar.


Fotos

 

© Foto de NB para el CICR / N. Danziger / ba-e-00075