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Otras personas protegidas: tabajadores humanitarios, periodistas, personal médico y religioso

29-10-2010 Introducción

Se denomina personas protegidas a aquellas que, en tiempo de guerra, se benefician de la protección establecida en los tratados o en el derecho internacional humanitario consuetudinario. En particular, son personas protegidas los heridos, los enfermos, los prisioneros, los náufragos y los civiles que no participan directamente en las hostilidades. Asimismo, son personas protegidas el personal médico y religioso, los voluntarios de sociedades de socorro y los miembros de organismos de protección civil.

El derecho aplicable a las situaciones de conflicto armado, en particular los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales, brinda protección a las víctimas de la guerra. En un principio, se consideró únicamente a los enfermos, los heridos, los náufragos y los prisioneros de guerra pero, tras los terribles sufrimientos padecidos por los civiles en la Segunda Guerra Mundial, se hizo especial mención de éstos.

El principio general es el respeto por la vida, la seguridad y la dignidad de quienes no participan o han dejado de participar en las hostilidades. Todas las partes en un conflicto, sean éstos Estados o actores no estatales, tienen la obligación de respetar y hacer respetar las disposiciones del derecho internacional humanitario.

En la actualidad, las principales víctimas de la guerra son los civiles que residen en zonas de conflicto, por lo que el derecho internacional humanitario aborda sus necesidades de seguridad y protección. No obstante, existen otros grupos de personas no tan numerosos que integran la categoría de no combatientes que requieren protección especial en el campo de batalla. Se trata del personal sanitario o religioso, miembros de sociedades de socorro o de organismos de protección civil, e incluso periodistas. Todos ellos corren peligro y ven amenazada su seguridad y coartada su libertad para desempeñar su labor.

El derecho internacional humanitario protege a los heridos, los enfermos y los náufragos, pero también a quienes se ocupan de sus necesidades físicas y espirituales, es decir, el personal sanitario, religioso y administrativo de las unidades sanitarias, quienes no deben ser atacados y a quienes se debe permitir realizar sus tareas médicas o religiosas. Asimismo, el derecho internacional humanitario contempla la protección de unidades sanitarias, medios de transporte y material sanitario.

En la última década, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha advertido un deterioro en las condiciones de seguridad de los trabajadores humanitarios en el terreno. Si bien esto no significa que se hayan puesto en cuestión los principios operativos de independencia, neutralidad e imparcialidad, ha llevado a una reconsideración de ciertos aspectos de las actividades del CICR.  

En muchos conflictos complejos, en los cuales con frecuencia las partes son actores no estatales, el CICR ha redoblado sus esfuerzos para asegurarse de que no existan dudas sobre cuáles son sus funciones, a fin de que éstas sean respetadas. Realiza acciones conjuntas con otros organismos de ayuda para evitar que las partes beligerantes tengan una impresión negativa o una actitud hostil hacia el organismo.

El CICR está convencido de la importancia de generar confianza y aceptación en las comunidades locales afectadas por la guerra para garantizar la seguridad del personal humanitario. Asimismo, establecer una clara distinción entre operaciones humanitarias y militares es fundamental para la seguridad. Del mismo modo, el CICR hace hincapié en la capacidad y el profesionalismo del personal que se desempeña en las zonas de conflicto.

El derecho internacional humanitario se aplica también a muchas de las tareas que llevan a cabo los organismos de protección civil: evacuación, control de incendios, descontaminación y tratamiento  de restos mortales. En total, se cubren quince tareas distintas. El personal de organismos de protección civil que las realiza, y que no participa en las hostilidades, no puede ser objeto de ataques. Los equipos, vehículos y unidades que utiliza dicho personal también están protegidos.

El signo distintivo de protección civil, previsto en el Protocolo adicional I a los Convenios de Ginebra, consiste en un triángulo equilátero de color azul sobre fondo anaranjado.  

Este signo no posee el mismo valor que los emblemas de la cruz roja, la media luna roja y el cristal rojo que utilizan los servicios médicos de las fuerzas armadas y el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, tal como los definen los Convenios de Ginebra y los Protocolos adicionales.

Los incidentes de seguridad que se han producido en los últimos años en relación con periodistas que se desempeñan en zonas de conflicto han generado un debate internacional acerca de cómo protegerlos mejor. El tema se trató en la XXX Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, celebrada en noviembre de 2007.


Fotos

 

© CICR / C. von Toggenburg / co-e-00919