Las guerras deberían terminar apenas cesan las hostilidades. Sin embargo, las minas antipersonal siguen causando muertes y lesiones mucho tiempo después de que los conflictos han concluido. Por ello, la comunidad internacional aprobó la Convención de 1977 sobre la prohibición de las minas antipersonal a fin de prohibir categóricamente el empleo de esas armas. A pesar de los avances logrados, quedan todavía muchos retos por abordar, sobre todo en lo relativo a la remoción de minas y a aliviar el sufrimiento de las personas lesionadas. Sigue