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Armas convencionales

29-10-2010 Introducción

El derecho internacional humanitario prohíbe o restringe el empleo de ciertos tipos de armas convencionales con el fin de proteger a la población civil contra los efectos del uso indiscriminado de dichas armas y evitar que causen lesiones a los combatientes que excesivas sean excesivas y que no persigan ningún fin militar. El principal instrumento jurídico que regula el uso de armas convencionales es la Convención de 1980 sobre ciertas armas convencionales.

La Convención de 1980 sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados (Convención sobre ciertas armas convencionales o CCAC) se redactó sobre la base de las normas generales del derecho internacional humanitario que prohíben el empleo de armas de efectos indiscriminados o que, por su naturaleza, puedan causar daños superfluos o sufrimientos innecesarios. La Convención contiene disposiciones generales que regulan las condiciones de empleo de dichas armas y su ámbito de aplicación. Los Protocolos anexos imponen prohibiciones y restricciones en el empleo de armas específicas por razones humanitarias.

Los primeros tres Protocolos fueron aprobados en 1980, durante las sesiones de negociación de la Convención. Los Protocolos IV y V fueron aprobados en 1995 y 2003, respectivamente. El Protocolo I prohíbe el uso de armas que provoquen lesiones mediante fragmentos no localizables por rayos X. El Protocolo II, enmendado en 1996, se refiere al empleo de minas terrestres, armas trampa y otros artefactos explosivos, y estipula que las partes deberán adoptar las medidas necesarias para minimizar el peligro que representan esas armas una vez finalizados los conflictos armados. El Protocolo III prohíbe atacar con armas incendiarias a la población civil o los bienes de carácter civil. También prohíbe los ataques aéreos con armas incendiarias contra objetivos militares situados en zonas de concentración de población civil. El Protocolo IV prohíbe el uso y la transferencia de armas láser cegadoras. Por último, el Protocolo V, sobre restos explosivos de guerra, establece un marco normativo para reducir los peligros y los efectos de los restos de explosivos en situaciones de posconflicto.

Una característica importante de la CCAC es que admite ampliaciones y que es posible adoptar nuevos Protocolos que respondan al desarrollo de nuevas armas o a posibles cambios en la conducción de hostilidades. Mediante un sistema de conferencias de examen, los Estados tienen la posibilidad de debatir enmiendas a la Convención y a sus Protocolos, y de proponer Protocolos adicionales sobre armas convencionales que aún no estén consideradas en los Protocolos existentes. Ya ha habido propuestas para la inclusión de nuevos Protocolos sobre minas antivehículo y municiones en  racimo.


Fotos

 

© Reuters / Paul Hanna