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Examen de armas nuevas

29-10-2010 Introducción

Las partes en un conflicto armado tienen restricciones en cuanto a las armas y los métodos y medios de guerra que pueden elegir, que les son impuestas por las normas del derecho internacional humanitario. Los Estados deberían determinar si están respetando esas normas o no. Habida cuenta de los avances actuales en las nuevas tecnologías, es sumamente importante evaluar la licitud de las armas que van desarrollándose.

Siempre han existido restricciones en cuanto al empleo de armas. Las leyes y las costumbres de la guerra, como las normas que figuran en los códigos de caballería, regularon durante muchos siglos la manera en que podían conducirse las guerras. A lo largo de los últimos 150 años, una serie de tratados de derecho internacional humanitario han codificado y desarrollado esas normas, que contienen numerosas restricciones en cuanto a los métodos y medios de guerra que está permitido emplear en los conflictos armados.

El principio rector general es que las partes en un conflicto armado tienen limitaciones en cuanto a la elección de armas y a la forma en que las pueden emplear. Esas limitaciones incluyen prohibiciones de armas que causan daños superfluos o sufrimientos innecesarios o de armas que no distinguen entre civiles o bienes de carácter civil y objetivos militares. Se trata de normas fundamentales del derecho internacional humanitario.

Por otro lado, existen numerosos convenios que regulan o prohíben el empleo de armas específicas. Esos tratados incluyen prohibiciones de las armas biológicas y químicas, las minas antipersonal y las armas láser cegadoras.

El artículo 36 del Protocolo adicional I a los Convenios de Ginebra de 1949 establece que los Estados Partes, cuando estudies, desarrollen, adquieran o adopten una nueva arma tienen la obligación de determinar si su empleo se atendría a las normas del derecho internacional humanitario. Sin embargo, todos los Estados tienen interés en evaluar la licitud de las armas nuevas, así sean Partes en el Protocolo adicional I o no. Esas evaluaciones contribuirán a garantizar que las fuerzas armadas de un Estado puedan conducir las hostilidades de conformidad con las obligaciones internacional de ese Estado.

Sigue siendo importante realizar exámenes jurídicos de las armas nuevas, a la luz del rápido desarrollo de la tecnología armamentística. En la XXVIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, los Estados Partes en los Convenios de Ginebra declararon que "en vista del rápido avance tecnológico de las armas y con objeto de proteger a la población civil de los efectos indiscriminados de las armas y a los combatientes de sufrimientos innecesarios y las armas prohibidas; todas las armas y los medios y métodos de guerra nuevos deberán someterse a exámenes rigurosos y multidisciplinarios".

Sin embargo, hasta la fecha y según la información disponible,  sólo unos pocos países han establecido mecanismos formales para examinar las armas nuevas. En 2006, a fin de prestar asistencia a los Estados, el CICR elaboró una Guía para el examen jurídico de las armas, los medios y los métodos de guerra nuevos. Fue preparada en consulta con militares y expertos en derecho internacional procedentes de diez países.

El Protocolo adicional I no especifica cómo los Estados Partes, deberían determinar la licitud del empleo de armas, métodos y medios de guerra nuevos al momento de estudiarlos, desarrollarlos, adquirirlos o adoptarlos. Corresponde a cada Estado establecer su propio mecanismo de examen. Sin embargo, la obligación claramente sobreentiende que debería existir un procedimiento permanente, de carácter obligatorio para el desarrollo o el aprovisionamiento de cualquier arma.

La Guía en sí no es una declaración definitiva sobre cómo deberían examinarse las armas, los métodos y los medios de guerra nuevos. En cambio, refleja la interpretación del CICR de los requisitos jurídicos pertinentes, así como la experiencia y la práctica de los Estados que hasta ahora han establecido procedimientos para examinar las armas. Con esa publicación, el CICR espera que aumente significativamente el número de Estados que se doten de mecanismos nacionales para examinar la licitud de las armas nuevas.