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Armas

29-10-2010 Introducción

El derecho internacional humanitario contiene principios y normas básicos que rigen la elección de armas y prohíben y restringen el empleo de determinadas armas. El CICR cumple un importante papel en la promoción y el desarrollo del derecho que regula el empleo de ciertas armas.

Desde el inicio, el derecho internacional humanitario (DIH) ha procurado limitar el sufrimiento causado por los conflictos armados. Para ello, regula la conducta de los combatientes y la elección de los métodos y medios bélicos, incluidas lar armas.

Los primeros tratados prohíben el empleo de proyectiles explosivos de un peso inferior a 400 gramos (en 1868) y de balas que se aplastan en el cuerpo humano (en 1899). En 1925, los Gobiernos adoptaron el Protocolo de Ginebra, que prohíbe el empleo de gases venenosos y de métodos de guerra bacteriológicos. Ese tratado se actualizó con la adopción de la Convención sobre armas biológicas, en 1972, y la Convención sobre armas químicas, en 1993. Estos dos últimos instrumentos reforzaron el Protocolo de 1925, al extender las prohibiciones al desarrollo, la producción, la adquisición, el almacenamiento, la retención y la transferencia de armas biológicas y químicas, y al exigir su destrucción.

El empleo de numerosas armas convencionales está reglamento en la Convención de 1980 sobre Ciertas Armas Convencionales. Esa Convención prohíbe el empleo de municiones que utilizan fragmentos no localizables por rayos X y de armas láser cegadoras. Además, limita el empleo de armas incendiarias, así como minas, armas trampa y "otros dispositivos". La Convención es, asimismo, el primer tratado que establece un marco para abordar los riesgos que conllevan, en situaciones de posconflicto, las municiones abandonadas y las municiones sin estallar.

Las minas antipersonal están prohibidas en la Convención de 1997 sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción. Más de tres cuartos de los países del mundo se han adherido a la Convención, que ya ha tenido efectos positivos por lo que respecta a la destrucción de reservas, remoción de minas, reducción del número de damnificados y asistencia a las víctimas.
El 30 de mayo de 2008, 107 Estados aprobaron la Convención sobre municiones en racimo. Las obligaciones del tratado adquirieron carácter vinculante al ser ratificadas por 30 Estados el 1 de agosto de 2010. Más tarde, otros Estados la ratificaron. Al adoptar y firmar la Convención, los Estados han dado un importante paso terminar con las muertes, las heridas y los sufrimientos causados por esas armas.
La amplia disponibilidad no reglamentada de armas contribuye a que se cometan infracciones del derecho internacional humanitario e impide la prestación de asistencia a las víctimas.

Desde 2006, los Estados están negociando un Tratado sobre el Comercio de Armas. En enero de 2010, la Asamblea General de la ONU decidió convocar una conferencia de las Naciones Unidas relativa al Tratado sobre el Comercio de Armas que se celebraría en 2012 a fin de elaborar un instrumento jurídicamente vinculante sobre las normas internacionales comunes más elevadas posibles para la transferencia de armas convencionales. El CICR apoya la elaboración de un Tratado sobre el Comercio de Armas global y jurídicamente vinculante que establezca normas internacionales comunes para la transferencia y el comercio responsables de todas las armas convencionales y sus municiones.  

El poder destructivo de las armas nucleares las coloca en una categoría aparte, y sin embargo no existe una prohibición total ni universal de su empleo en el derecho internacional. De todos modos, en julio de 1996, la Corte Internacional de Justicia concluyó que su empleo sería contrario, en general, a los principios y las normas del DIH. Para el CICR, sería difícil pensar una situación donde el empleo de armas nucleares fuera compatible con las normas del DIH. Dadas las características únicas de esas armas, el CICR insta una vez más a todos los Estados a que garanticen que nunca más vuelvan a emplearse dichas armas, independientemente de sus opiniones sobre la licitud de ese empleo.

Ante la evolución rápida y constante de las armas, el CICR publicó una Guía para el examen jurídico de las armas, los medios y los métodos de guerra nuevos, a fin de ayudar a los Gobiernos a cumplir su obligación de garantizar que el empleo de arnas, métodos y medios de guerra nuevos se atenga a las normas del DIH.

A continuación, una lista de las armas cuyo empleo está reglamentado por tratados de DIH.  

Arma

Tratado

Proyectiles explosivos con un peso inferior a 400 gramos

Declaración de San Petersburgo (1868)

Balas que se expanden y se aplastan en el cuerpo humano

Declaración de La Haya (1899)

Veneno y armas envenenadas

Reglamento de La Haya (1907)

Armas químicas

Protocolo de Ginebra (1925)

 

Convención sobre la prohibición de las armas químicas  (1993)

Armas biológicas

Protocolo de Ginebra (1925)

 

Convención sobre la prohibición de las armas biológicas (1972)

Armas que lesionan mediante fragmentos no localizables en el cuerpo humano mediante rayos X

Protocolo I (1980) a la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales

Armas incendiarias

Protocolo III (1980) a la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales

Armas láser cegadoras

Protocolo IV (1995) a la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales

Minas, armas trampa y "otros artefactos"

Protocolo II, según fue enmendado en 1996, a la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales

Minas antipersonal

Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal (1997)

Restos explosivos de guerra

Protocolo V (2003) a la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales

Municiones en racimo

 

Convención sobre municiones en racimo (2008)


Fotos

 

© Reuters / I. Taxta