
Las personas pertenecientes, sea a las fuerzas armadas gubernamentales, sea a grupos de oposición, que, de hecho, portan armas, pueden herir o matar a personas o resultar ellos mismos heridos o muertos. Asimismo, también pueden facilitar u obstaculizar la acción humanitaria. El CICR procura mantener y fortalecer el diálogo con los portadores de armas porque lo considera una tarea fundamental de su cometido, que es prestar protección y asistencia a las personas afectadas por los conflictos armados y otras situaciones de violencia.
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