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Las relaciones del CICR con las fuerzas armadas

29-10-2010 Introducción

Mantener el diálogo con las fuerzas armadas es un aspecto fundamental de las actividades del CICR en todo el mundo. La finalidad es asegurarse de que todos los niveles de las fuerzas armadas conozcan y apliquen el derecho internacional humanitario (DIH) y el derecho internacional de los derechos humanos (DIDH) en sus actividades y faciliten la labor humanitaria en favor de las víctimas de conflictos.

 

 

© CICR / T. Gassmann / ch-e-00173

La mayor parte del personal de terreno del CICR participa de alguna manera en el diálogo con los militares, sea en los puestos de control, en las visitas a las personas detenidas en cuarteles militares o cuando intenta averiguar el paradero de las personas dadas por desaparecidas. Por otro lado, 32 delegados especializados, que en su mayoría son ex oficiales militares, trabajan en algunas delegaciones seleccionadas en todo el mundo, donde mantienen el diálogo con los militares en uno o más países de su región. En caso de conflicto armado o de desastre natural, cuando se plantean cuestiones de coordinación entre los militares y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el CICR puede reforzar su presencia especializada. Todo el personal del CICR contribuye al diálogo con las fuerzas armadas dentro de un marco unificado para las relaciones con los portadores de armas.

Los delegados del CICR ante las fuerzas armadas ayudan a la Institución a comprender el funcionamiento de las fuerzas, así como a trabajar en red con personas clave a diferentes niveles. También facilitan las actividades del CICR, pues ayudan a los militares a comprender el cometido de la Institución, sus modalidades de trabajo y sus actividades, así como el marco jurídico aplicable. Realizan esas actividades de difusión mediante conferencias, ejercicios prácticos o presentaciones antes del despliegue de una fuerza.

Delegados especializados apoyan los esfuerzos de las fuerzas armadas para difundir el DIH y el DIDH a fin de integrar esas normas en su doctrina, educación y entrenamiento, y de adoptar sanciones disciplinarias y penales en caso de infracciones. Apoyan a sus colegas del CICR que mantienen el diálogo con las fuerzas armadas en torno a la conducción de las hostilidades o al mantenimiento del orden, o participan directamente en éste. Los delegados en el terreno reciben apoyo de parte de la unidad especializada en la sede, es decir la unidad del CICR para las relaciones con los portadores de armas.