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El CICR y los portadores de armas*

29-10-2010 Introducción

Las personas pertenecientes, sea a las fuerzas armadas gubernamentales, sea a grupos de oposición, que, de hecho, portan armas, pueden herir o matar a personas o resultar ellos mismos heridos o muertos. Asimismo, también pueden facilitar u obstaculizar la acción humanitaria. El CICR procura mantener y fortalecer el diálogo con los portadores de armas porque lo considera una tarea fundamental de su cometido, que es prestar protección y asistencia a las personas afectadas por los conflictos armados y otras situaciones de violencia.

La conducción de todas las operaciones militares y de mantenimiento del orden público se rigen en gran medida por el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos. Todo Estado tiene las siguientes prerrogativas inalienables: defender el territorio nacional, proteger las instituciones públicas, mantener la ley y el orden y participar en operaciones militares internacionales. No obstante, hay límites a la fuerza que es posible utilizar en esas operaciones, por ejemplo no hay una elección ilimitada de armas y de tácticas.


Tras más de un siglo y medio de actividades en contextos de guerra y de diálogo con todo tipo de portadores de armas, el CICR ha adquirido mucha experiencia sobre la forma más eficaz de prevenir violaciones contra las normas fundamentales del derecho internacional humanitario. La finalidad de ese diálogo es, por una parte, resolver o impedir que surjan problemas en el ámbito humanitario y, por otra, obtener acceso a todas las personas afectadas por los conflictos armados y otras situaciones de violencia.

Cuando los delegados del CICR operan sobre el terreno, entablan el diálogo en puestos de control, comisarías y cuarteles, y hablan directamente con altos oficiales en la cadena de mando.

En las situaciones en que hay menos tensiones, durante las cuales las autoridades se muestran dispuestas a establecer una cooperación a largo plazo con el CICR, la Institución las ayuda a incorporar las disposiciones pertinentes del derecho en sus cursos de formación y operaciones. Los delegados del CICR ante las fuerzas armadas y ante las fuerzas de seguridad, que son por lo general ex oficiales del ejército o de la policía, ayudan a las autoridades a fortalecer las capacidades necesarias para poner en marcha este proceso. Con ello, el CICR espera un cambio en el funcionamiento institucional de las fuerzas armadas y de seguridad, en particular en la dirección de las operaciones, y que esto se traducirá en un respeto duradero de las normas fundamentales del derecho humanitario y de los derechos humanos.

No obstante, sigue habiendo las violaciones de normas jurídicas fundamentales, la más importante de las cuales es el derecho de toda persona a la vida y al respeto de su integridad física y mental. No basta únicamente con conocer el derecho. Por experiencia se sabe que es necesario tener en cuenta varios factores para que el uso de la fuerza se avenga con las normas fundamentales del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos. Entre los factores clave cabe destacar los siguientes:

  • el compromiso firme por parte de las altas autoridades
  • la incorporación de los tratados internacionales en la legislación nacional
  • la incorporación de las normas pertinentes en los códigos de conducta y las directrices operativas
  • la realización de ejercicios prácticos y la utilización del equipo adecuado para la misión
  • el establecimiento de un sistema para castigar a los que infrinjan la ley
  • una cadena de mando eficaz.

En un estudio publicado por el CICR en 2003 sobre el origen de la conducta en la guerra se confirma que los derechos fundamentales de las personas se respetarán sólo si los jefes están decididos a hacer que todos los portadores de armas respeten las normas pertinentes. En los últimos 20 años, el CICR ha incrementado su asistencia a las autoridades para que cumplan con su obligación de incorporar las normas pertinentes en los códigos de conducta y directrices operativas.

* Por el término "portadores de armas" el CICR entiende fuerzas armadas regulares, fuerzas policiales, grupos paramilitares, grupos armados de oposición y compañías militares y de seguridad  privadas. Todos ellos tienen la obligación de conocer y respetar las normas fundamentales del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos.


Fotos

 

© CICR / af-e-01078