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Relaciones del CICR con la policía y otros organismos encargados de hacer cumplir la ley

29-10-2010 Introducción

Para el CICR los organismos encargados de hacer cumplir la ley son contactos importantes, tanto en un conflicto armado como en otras situaciones de violencia, ya que se encargan de mantener la seguridad y el orden públicos, prevenir y detectar delitos, así como y proteger y asistir a la población.

Lima, Escuela Nacional de Oficiales de Policía 

Lima, Escuela Nacional de Oficiales de Policía.
© CICR / HEGER, Boris / V-P-PE-E-00353

La policía tiene muchas facultades: utilizar la fuerza y las armas de fuego, proceder a arrestos y detenciones, así como a registros e incautaciones. La forma en que las ejercen puede tener grandes consecuencias en las personas afectadas por situaciones de violencia o conflicto.

Las víctimas de la violencia o de delitos suelen acudir primero a la policía. Por lo demás, los agentes de policía también pueden ser víctimas: dado que son la parte más visible del Estado y puede ocurrir que el público descargue en ellos su ira en tiempo de disturbios. En su calidad de representantes gubernamentales, pueden ser atacados por pandillas o grupos armados.

También puede ocurrir que la labor de la policía afecte las actividades del CICR. Puede facilitar o impedir el acceso del CICR a las víctimas y puede influir de forma positiva o negativa en la seguridad del personal del CICR en diferentes lugares y situaciones como puestos de control, centros de detención, disturbios públicos violentos o, simplemente, cuando su personal imparte cursos de primeros auxilios cerca del lugar donde la policía lleva a cabo una operación potencialmente peligrosa.

En su diálogo con la policía, el CICR se propone mejorar la comprensión y aceptación de sus actividades y modalidades de trabajo. La Institución le recuerda también las obligaciones que tiene en virtud de la legislación nacional e internacional. Por lo general, a las operaciones policiales se aplica el derecho internacional de los derechos humanos. Sin embargo, el derecho internacional humanitario también se aplica a las fuerzas policiales en un conflicto armado, cuando están oficialmente integradas en las fuerzas armadas o participan en las hostilidades de alguna otra forma. Incluso entonces, es posible que su trabajo siga siendo hacer cumplir la ley; En tales situaciones, el CICR habla con la policía sobre la forma en que ésta ejerce sus facultades y cumple con sus deberes para con la población.

El trabajo de un agente de policía es muy distinto al de un soldado. Su misión es mantener la seguridad y el orden públicos, servir a la población y protegerla, más que eliminar al enemigo. La mayor parte de los agentes policiales trabajan solos o en pareja y tienen que decidir ellos mismos cómo actuar en caso de incidentes. Esto debe tenerse en cuenta en su instrucción y equipamiento. Éste último debe darles la posibilidad de intervenir de forma gradual a fin de no causar daños a los transeúntes. Las armas que utilizan las fuerzas armadas son, por consiguiente, inadecuadas para velar por el cumplimiento de la ley. Si se los agentes de policía disponen del material de protección adecuado, tienen menos necesidad de recurrir a la fuerza.

De conformidad con su cometido de prestar protección y asistencia a las personas afectadas por la guerra y la violencia, el CICR explica a las fuerzas de policía las normas que se aplican al uso de la fuerza y las armas de fuego, al arresto y la detención, así como a las operaciones de registro e incautación. El CICR hace hincapié asimismo en la necesidad de que la policía cuente con un procedimiento para castigar al personal que viole dichas normas.

Los delegados del CICR entablan diálogos con la policía en los puestos de control, organizan charlas en las comisarías y los cuarteles, y hablan directamente con los agentes de policía con más rango en la cadena de mando. Aprovechan todas esas oportunidades para recordarles sus deberes en relación con las personas afectadas por una situación en determinado lugar. El CICR también da a conocer su labor de forma neutral e imparcial, a fin de acceder con las debidas condiciones de seguridad a las personas que intenta ayudar.

El CICR ayuda a las autoridades a incorporar el derecho internacional de los derechos humanos o el derecho internacional humanitario en la doctrina y la formación relacionadas con sus operaciones. Los delegados del CICR ante los organismos encargados de hacer cumplir la ley son todos ex agentes de policía, por lo que son los más idóneos para aportar sus conocimientos especializados y formar a los instructores y a las personas encargadas de elaborar los procedimientos operativos. El objetivo último del CICR es crear un entorno propicio para el cumplimiento de las normas fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos en lo que se refiere a hacer cumplir la ley.