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La salud en las cárceles

29-10-2010 Introducción

El CICR, en su carácter de intermediario neutral, se ocupa del bienestar de todos los detenidos en tiempos de conflictos armados o de violencia interna. El objetivo del CICR es asegurar que las condiciones de detención sean dignas y proteger la salud física y mental de los prisioneros.

Las cárceles son lugares de detención donde las condiciones de vida son cuanto menos duras desde el punto de vista físico y psicológico. La angustia de los detenidos por estar separados de sus familiares y amigos y la incertidumbre respecto de su futuro se ven intensificadas debido a las condiciones de detención en lo que respecta a alimentación, higiene e instalaciones. En lugares superpoblados cuyos habitantes son propensos a enfermarse, el riesgo de contraer tuberculosis, VIH y otras infecciones es mayor que en condiciones normales. Por lo general, los sistemas sanitarios de los centros de detención no cuentan con los recursos necesarios.

En ciertas circunstancias, los prisioneros son víctimas de abuso sexual o de torturas físicas o psicológicas. En tiempos de conflicto y en situaciones de disturbios políticos, aumentan la violencia, la tortura y los asesinatos ilegales. La tortura tiene consecuencias de corto y largo plazo tanto en quienes la sufren como en sus familias.

El CICR, en su carácter de intermediario neutral, se ocupa del bienestar de todos los detenidos en tiempos de conflictos armados o de violencia interna. Su objetivo es asegurar que las condiciones de detención sean dignas y proteger la salud física y mental de los detenidos. El CICR evalúa la situación de los prisioneros en su lugar de detención y, de ser necesario, antes de su detención, realizando visitas a las víctimas y dialogando con los captores.

El CICR  destaca la obligación de las autoridades penitenciarias de respetar y proteger a los detenidos, identifica los casos de violación del derecho y las normas internacionales y recomienda acciones para remediarlos. En situaciones de emergencia en las cuales las autoridades no pueden satisfacer las necesidades básicas de los prisioneros, el CICR provee, de manera temporaria, agua, alimentos o insumos médicos.

Los médicos, enfermeros y delegados del CICR que realizan visitas a las cárceles para evaluar los factores que puedan afectar la salud de los detenidos deben tener experiencia en temas de salud pública en ámbitos carcelarios. Asimismo, deben tener conocimientos de higiene ambiental, epidemiología, necesidades nutricionales y relaciones entre nutrición, sanidad, asistencia médica, violencia y superpoblación.

Las visitas tienen por objetivo brindar asesoramiento para la mejora del funcionamiento general del sistema de salud carcelario y no proporcionar diagnósticos o tratamientos. No obstante, los profesionales médicos del CICR informan sobre cómo tratar el cólera, la tuberculosis, el beriberi, el tifus, la sarna, las enfermedades de transmisión sexual, el VIH/sida y otras enfermedades típicas de los ámbitos carcelarios.

Cuando identifican casos de tortura y otras formas de maltrato, los médicos del CICR toman nota de los mismos y solicitan la intervención formal de la organización. El informe no forma parte de ninguna investigación judicial sino que facilita el inicio de la misma por parte de las autoridades competentes.   

El personal del CICR debe estar debidamente capacitado para ocuparse de los casos de maltrato, conocer a fondo las consecuencias de la tortura física y psicológica, y saber cómo tratar a las víctimas. El CICR puede también capacitar a médicos forenses y carcelarios en el manejo de la documentación relevante para casos de tortura, de modo que éstos puedan ocuparse de la misma en forma permanente.


Fotos

Azerbaiyán: unidad de tuberculosis para detenidos en Bakú. 

Azerbaiyán: unidad de tuberculosis para detenidos en Bakú.
© CICR / Hoffman / il-e-00106