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Rehabilitación física

29-10-2010 Introducción

El CICR comenzó a realizar actividades de rehabilitación física antes de 1979, pero fue en ese año cuando inició su Programa de Rehabilitación Física, que marca el comienzo de un compromiso mayor de la Institución en ese ámbito. Con el tiempo, el CICR adquirió una posición preponderante en la materia, habida cuenta de la envergadura de las actividades que realiza en todo el mundo, el desarrollo de su propia tecnología, sus competencias ampliamente reconocidas y su compromiso de largo plazo con los proyectos a los que presta apoyo.

El Programa de Rehabilitación Física no es el único medio por el cual el CICR presta asistencia en ese ámbito. Creado en 1983, el Fondo Especial para los Discapacitados persigue objetivos similares, ya que su misión consiste en apoyar los servicios de rehabilitación física en países con bajos ingresos, dando prioridad a los proyectos que previamente administraba el CICR. Para más información sobre este Fondo, véase www.icrc.org/fund-disabled

Los proyectos de rehabilitación física del CICR se diseñan y aplican de modo tal de fortalecer los servicios nacionales de rehabilitación física; los principales objetivos son mejorar el acceso de los discapacitados a esos servicios, mejorar la calidad de las prestaciones y garantizar su disponibilidad a largo plazo.

Mejorar la accesibilidad de los servicios

Para el CICR, mejorar la accesibilidad de los servicios significa asegurarse de que:

  • los servicios existan y sus usuarios potenciales estén informados de su existencia y sepan cómo acceder a ellos;
  • los usuarios tengan un acceso equitativo a los servicios, sin ningún tipo de discriminación, y que éstos sean de un costo asequible, sin que ello comprometa su calidad;
  • los servicios estén físicamente accesibles para todos, es decir que se presten lo más cerca posible del lugar de residencia de los usuarios y, por último, que éstos tengan acceso a otras prestaciones del servicio de rehabilitación física.

Para lograr estos objetivos, el CICR ha adoptado una estrategia articulada en torno a dos ejes, según la cual la ayuda beneficia al sistema nacional por un lado y a los usuarios de sus servicios, por otro. El apoyo prestado al sistema nacional apunta a garantizar que éste cuente con los medios de prestar esos servicios. Incluye, en particular, la construcción o la renovación de instalaciones, la donación de material, herramientas y otro tipo de equipamiento, materias primas y repuestos, el desarrollo de los recursos humanos y el apoyo para elaborar una estrategia nacional de rehabilitación física. En cuanto a la ayuda de la que se benefician los usuarios, apunta, en lo esencial, a garantizar a estos últimos el acceso a los servicios. Incluye el pago de los gastos de desplazamiento, alojamiento y alimentación de los beneficiarios, así como el costo del tratamiento en los centros.

Desde 1979, las actividades del Programa se han diversificado y ampliado al mundo entero; pasó de dos proyectos en dos países el año en que se inició el Programa a 83 proyectos en 25 países y un territorio en 2010. En la mayoría de los países donde el CICR ha prestado apoyo a los servicios de rehabilitación física, las prestaciones previas en ese ámbito eran mínimas o inexistentes. Con frecuencia, la asistencia del CICR ha dado origen a la implantación de un servicio nacional de rehabilitación física que permite dispensar atención a las personas que la necesitan.

Entre 1979 y 2009, el Programa prestó apoyo a 128 proyectos en 41 países y un territorio. Desde su inicio, centenares de miles de personas se han beneficiado de servicios como el suministro de prótesis, órtesis, sillas de ruedas y ayudas para caminar, fisioterapia y seguimiento (reparación y mantenimiento de los aparatos).

Mejorar la calidad de los servicios

El CICR se esfuerza por promover la calidad de los servicios capacitando a profesionales nacionales y especialistas expatriados. Además, presta apoyo a través de especialistas expatriados, perfecciona la tecnología del polipropileno desarrollada por la Institución, elabora y aplica protocolos de tratamiento, promueve un enfoque pluridisciplinario de la atención de paciente y, por último, privilegia la calidad antes que la cantidad de los servicios prestados.

Al comienzo, para producir prótesis, órtesis y sus componentes, el CICR utilizaba materiales y equipos comprados a proveedores occidentales. Luego, para contribuir a la reducción de los costos, el CICR desarrolló su propia tecnología. Basada en la utilización de polipropileno, la tecnología ha sido adoptada por otros organismos activos en el ámbito de la rehabilitación física. En 2004, el CICR obtuvo el premio Brian Blatchford otorgado por la Sociedad Internacional de Prótesis y Órtesis (International Society for Prosthetics and Orthotics, ISPO), que deseaba recompensar así los esfuerzos realizados por el CICR para que los aparatos ortopédicos fueran más accesibles.

La calidad de los servicios depende en gran medida de la disponibilidad de profesionales debidamente capacitados, por lo que con el transcurso de los años la capacitación ha cobrado una importancia cada vez mayor en los proyectos apoyados por el CICR. La presencia de personal capacitado permite aumentar las posibilidades de que los servicios de rehabilitación física continúen funcionando a largo plazo. En 2003, el CICR preparó un módulo de formación interna destinado a los técnicos ortoprotesistas, tras el cual los participantes reciben un certificado de competencias profesional reconocido por la ISPO. Desde 1979, el CICR ha realizado programas de capacitación en ortoprótesis reconocidos oficialmente en unos doce países, así como un programa de formación en fisioterapia reconocido oficialmente en otro país. Por otro lado, otorga becas de estudios que ya han permitido a varias personas seguir una formación en órtesis y prótesis en establecimientos de enseñanza reconocidos.

Además del desarrollo de nuevas tecnologías y de la formación de profesionales, el CICR recurre a las capacidades de sus especialistas para promover servicios de calidad. De todas las organizaciones internacionales que trabajan en ese ámbito, el CICR es la que dispone, de lejos, del mayor número de expertos internacionales. Con el tiempo, el número promedio de expatriados por proyecto ha pasado de 7 en 1979 a 0,7 en 2009; ello se debe a la experiencia cada vez mayor que tiene el CICR, así como al número creciente de profesionales formados a nivel local que trabajan en los centros a los que presta apoyo el CICR.

Funcionamiento de largo plazo

El CICR se esfuerza por garantizar el funcionamiento de largo plazo de los servicios. Para ello, presta apoyo a las actividades de formación, pero también realiza proyectos en estrecha cooperación con socios locales,  continúa desarrollando herramientas de gestión, apoya la labor de organismos de coordinación de las actividades de rehabilitación física en el plano local y alienta la elaboración de políticas nacionales en la materia.

Los proyectos del CICR se elaboran y conducen para contribuir al fortalecimiento del conjunto de los servicios de rehabilitación física de los países de que se trate. El CICR ayuda a sus socios locales (gobiernos, ONG, etc.) a prestar servicios en este ámbito. En algunas ocasiones, el CICR llega a sustituir a las autoridades.

A fin de garantizar lo más posible la perennidad de los servicios después de que se retira, el CICR privilegia un enfoque de largo plazo para la aplicación y la gestión de los proyectos que inicia en este ámbito. La implementación de proyectos con socios locales es la piedra angular de esta estrategia. En 2009, de los 82 proyectos apoyados por el CICR, 48 fueron realizados en colaboración con las autoridades gubernamentales (Ministerios de Salud o Asuntos Sociales), 15 con ONG locales, tres con prestatarios privados y seis con Sociedades Nacionales. Otros diez proyectos fueron realizados directamente por el CICR.

La prioridad esencial es mantener un nivel elevado de calidad y mejorar la accesibilidad de los servicios; el CICR se esfuerza permanentemente por desarrollar la capacidad de sus socios de administrar esos servicios. Para ello, ofrece al personal formación y apoyo continuos, fortalece la infraestructura y alienta a los gobiernos a aplicar una política eficaz en materia de rehabilitación física. Desde 1979, el CICR ha elaborado una serie de herramientas (gestión de stocks, atención de los pacientes, protocolos de tratamiento, etc.) con el objetivo de dar su apoyo a los directores de los centros. Esas herramientas de gestión también fueron transmitidas a otras organizaciones que trabajan en el mismo ámbito.

Aun cuando el CICR se haya retirado completamente de un país, el Fondo Especial del CICR para los Discapacitados puede efectuar el seguimiento de sus actividades. Ese compromiso de largo plazo para con los pacientes y los centros es único entre las organizaciones humanitarias. Muy apreciado por sus socios, prestatarios de servicios o gobiernos, es una de las principales fortalezas del CICR.


Fotos

Lokichokio, Sudán. Centro de rehabilitación física del CICR. 

Lokichokio, Sudán. Centro de rehabilitación física del CICR.
© CICR / ke-e-00044