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Sobrevivir en tiempo de paz: reducir los efectos de la contaminación por armas

29-10-2010 Introducción

Las minas y los "restos explosivos de guerra", entre los que se cuentan bombas, obuses y submuniciones en racimo sin estallar, siguen matando y mutilando incluso después de terminado un conflicto. Este letal problema tiene un nombre: contaminación por armas. Priva a poblaciones enteras de agua, leña, tierra cultivable, servicios de salud y educación, y obstaculiza la labor de asistencia, impidiendo la distribución de ayuda y agravando los problemas en el plano humanitario.


Actividades del CICR para reducir los efectos de la contaminación por armas en la población civil

La prevención de accidentes y la reducción de los efectos de la contaminación por armas van acompañados de actividades destinadas a ayudar a las víctimas de dichos problemas, como los programas de rehabilitación física, cirugía y seguridad económica.

Las actividades que realiza el CICR para prevenir accidentes y reducir los efectos de la contaminación por armas dependen del contexto, pero normalmente consisten en una combinación de las siguientes tareas:

  • recopilación y análisis de información;
  • reducción de riesgos;
  • educación sobre los riesgos;
  • exploración y limpieza.

Recopilación y análisis de información

La recopilación y el análisis de los datos procedentes de zonas contaminadas por armas forman la base de toda planificación. Tras analizar la información, el CICR utiliza los resultados para determinar zonas peligrosas y planificar y priorizar la exploración, la limpieza, la reducción de riesgos y la educación sobre los riesgos.

En casi todos los países del mundo hay una Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja. A menudo, estas Sociedades Nacionales se encuentran en la mejor posición para recopilar información sobre la contaminación por armas. En el corto plazo, suelen reunir datos cuando actúan como socios operacionales del CICR. En el largo plazo, la recopilación de datos normalmente forma parte de una estrategia nacional global de acción sobre las minas que, generalmente, lleva adelante el gobierno del territorio afectado.

El CICR está al frente de las actividades del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja relacionadas con la contaminación por armas; ayuda a las Sociedades Nacionales a fortalecer sus capacidades en este ámbito y vela por que realicen sus actividades de conformidad con las mejores prácticas y las normas internacionales. En tal sentido, el CICR elabora instrumentos como el Sistema de Gestión de la Información para Actividades Relativas a las Minas (IMSMA, por sus siglas en inglés) y las Normas internacionales para las actividades relativas a las minas (IMAS, por sus siglas en inglés), que abarcan la recopilación, el almacenamiento y el análisis de información.

Reducción de riesgos

En países donde la guerra ha trastocado la sociedad y la economía, es común que la gente se vea obligada a entrar en zonas contaminadas por armas para cultivar, recoger agua y leña, llevar a pastar el ganado o viajar. Hasta que una zona se limpie, es posible reducir los accidentes si se ofrecen alternativas más seguras. Una forma de hacerlo son los programas de seguridad económica y de agua/hábitat que tomen en cuenta el problema de la contaminación por armas.

Ejemplos:

  • establecer zonas seguras;
  • proporcionar nuevas fuentes de agua en zonas libres de contaminación por armas;
  • ofrecer fuentes alternativas de alimentos o combustibles;
  • administrar programas de microcréditos.

El objetivo es garantizar que las personas puedan sobrevivir o llevar una vida normal sin correr riesgos.

Actividades seleccionadas/Informe especial: Iniciativas microeconómicas en Camboya – enlace con la película

Educación sobre los riesgos

La educación sobre los riesgos abarca los siguientes aspectos:

  • sensibilizar a las personas en casos de emergencia;
  • cambiar el comportamiento de largo plazo;
  • permitir que las comunidades decidan qué zonas limpiar primero.

Normalmente, las actividades de sensibilización deben basarse en las comunidades y vincularse a la reducción de riesgos. Sin embargo, en situaciones de emergencia en que la información escasea y las personas no están familiarizadas con el problema ni saben cómo responder a él, el CICR a veces se limita a realizar actividades de sensibilización. Así sucede, por ejemplo, inmediatamente después de un conflicto, cuando las personas desplazadas regresan rápidamente a sus hogares. La experiencia demuestra que éste es el momento en que se producen más heridos y muertos por minas y artefactos explosivos sin estallar.

La mejor forma de sensibilizar a las personas depende de factores culturales y sociales, y de la índole de la amenaza. Pero, el objetivo es siempre el mismo: llegar hasta las personas civiles que corren los mayores riesgos. El CICR raras veces utiliza la comunicación de una sola vía como medio de sensibilización; usa materiales como los afiches sólo para reforzar el mensaje. El enfoque interactivo impulsado por la comunidad ha demostrado ser el más eficaz. Los voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja son miembros de sus comunidades y se encuentran en la mejor posición para explicar los problemas de una comunidad particular a los organismos que llevan adelante actividades relativas a las minas. La coordinación con la comunidad es otro aspecto de la función que una Sociedad Nacional debería desempeñar en el marco de una estrategia de acción contra las minas de alcance nacional y de largo plazo.

Exploración y limpieza

Inmediatamente, tras el término de las hostilidades, el CICR suele llegar sobre el terreno, antes que otras organizaciones puedan instalarse y comenzar la labor. En dichas situaciones, los restos explosivos de guerra sin estallar o almacenados incorrectamente plantean un grave riesgo, tanto para la población local como para los equipos del CICR. Según los contextos, los equipos intervienen bien como parte del plan de despliegue rápido del CICR, bien en colaboración directa con las delegaciones. Estos equipos de limpieza realizan un análisis técnico y evalúan las necesidades, asimismo se encargan de la remoción o la destrucción de artefactos en las zonas contaminadas. Los equipos del CICR están capacitados para efectuar la remoción y hacer que edificios y la infraestructura esencial, como hospitales, escuelas, estaciones de bombeo de agua, sean un lugar seguro, a fin de posibilitar la rehabilitación en el período de post-conflicto y la reanudación de los servicios básicos. Cuando no es posible efectuar la limpieza o ésta no sea una prioridad inmediata, estos equipos pueden señalar las zonas y advertir a la población para que no entre en éstas. Gracias a la aceptación de que goza en este ámbito, así como a su neutralidad e independencia, la Institución tiene acceso a zonas vedadas para otras organizaciones. Por consiguiente, el CICR se dedica también a las tareas de limpieza, posibilitando así la creación de zonas seguras, que de otro modo serían inaccesibles para otras organizaciones.


Fotos

 

© CICR / U. Meissner / lb-e-00671