
Los conflictos y los desastres no causan únicamente lesiones corporales: el desorden, el pánico y el terror pueden causar, en un instante, que los miembros de una familia queden dispersos. Esta separación puede significar pasar años sin saber, en un constante estado de incertidumbre y angustia, lo que ha sido de un hijo, un cónyuge o un progenitor. Una de las tareas más difíciles que llevan a cabo el CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es tratar de dar con el paradero de las personas desaparecidas y restablecer el contacto entre los miembros de una misma familia. Se ocupan de buscar a personas, de posibilitar el intercambio de mensajes entre familiares y de emprender gestiones para tratar de saber qué suerte corrieron las personas que siguen siendo dadas por desaparecidas.
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