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Restablecimiento del contacto entre familiares separados por conflictos armados y desastres naturales

29-10-2010 Introducción

Los conflictos y los desastres no causan únicamente lesiones corporales: el desorden, el pánico y el terror pueden causar, en un instante, que los miembros de una familia queden dispersos. Esta separación puede significar pasar años sin saber, en un constante estado de incertidumbre y angustia, lo que ha sido de un hijo, un cónyuge o un progenitor. Una de las tareas más difíciles que llevan a cabo el CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es tratar de dar con el paradero de las personas desaparecidas y restablecer el contacto entre los miembros de una misma familia. Se ocupan de buscar a personas, de posibilitar el intercambio de mensajes entre familiares y de emprender gestiones para tratar de saber qué suerte corrieron las personas que siguen siendo dadas por desaparecidas.

Las tareas del CICR destinadas a restablecer el contacto entre familiares se remontan a 1870, con motivo de la guerra franco-prusiana. Las fuerzas alemanas detenían a prisioneros franceses y, para tranquilizar a las respectivas familias, obtuvo la lista de esos prisioneros. Desde entonces, la búsqueda de personas separadas por conflictos y desastres ha llegado a constituir una importante actividad de protección del CICR, en la que participa todo el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que forma una red mundial.

Apuntalan esta actividad las disposiciones del derecho internacional humanitario según las cuales las autoridades de las partes en un conflicto armado deben hacer todo lo posible por que los miembros de una misma familia que estén separados puedan ponerse de nuevo en contacto. La Agencia Central de Búsquedas del CICR y sus asociados pueden ofrecer ayuda a las autoridades para que cumplan esas obligaciones; en la práctica, es muy frecuente que la Agencia y sus asociados se ocupen de esta actividad y traten al respecto con todas las partes en conflicto, observando siempre una estricta neutralidad.

Son muchas las razones por las cuales los miembros de una misma familia pueden verse separados en una situación de conflicto o de desastre natural. Cuando la gente huye en una de estas situaciones, los niños pueden perderse. En cuanto a los ancianos y enfermos, muchos prefieren permanecer donde están o simplemente o no les queda más remedio. Los heridos tienen que ser evacuados, muchas veces, sin que sus seres queridos sepan adonde los han llevado. Puede ocurrir que personas sean arrestadas o detenidas sin que los parientes lleguen a saberlo.

Los niños separados, los ancianos, los heridos, los discapacitados y los enfermos crónicos constituyen grupos vulnerables y sus casos se tratan con prioridad. En los últimos años, otros grupos de personas han pedido ayuda para dar con el paradero de un pariente y poder ponerse de nuevo en contacto con él: se trata de algunas categorías de migrantes y de sus familias.

Se restablece el contacto entre familiares por diferentes medios: se pone a su disposición teléfonos o conexiones a internet o se les da la posibilidad de escribir mensajes a mano. La tarea más frecuente es buscar a personas dadas por desaparecidas o registrar los datos de grupos especialmente vulnerables, como los niños separados de sus familias y los detenidos. En muchos casos, se trata de buscar información sobre personas desaparecidas que posiblemente están muertas. Cuando todo sale bien, las actividades tienen como resultado la reunión de la persona buscada con sus familiares.

El derecho a saber

Varias disposiciones del derecho internacional humanitario prohíben las desapariciones forzadas y otorgan a las familias el derecho a saber lo que ha sido de los seres queridos cuyo paradero desconocen. En las situaciones de emergencia, sin embargo, el CICR toma inmediatamente medidas sobre el terreno para tratar de averiguar su paradero. Se trata, por ejemplo, de visitar a prisioneros y detenidos (alrededor de un millón y medio cada año) y de buscar información en todos los lugares en donde posiblemente pueda obtener indicaciones.

Al mismo tiempo el CICR alienta a las autoridades a que den prioridad a la transmisión de información de índole familiar y, para ello, les ofrece su asistencia técnica. Procura también que las familias de personas desaparecidas, que esperan con angustia recibir noticias de sus seres queridos, obtengan un apoyo psicosocial adecuado, el que a veces se ofrece también después de que sepan lo que ha sido de sus seres queridos.


Fotos

 

2009. Un joven que se había separado de su familia por la guerra en la República Democrática del Congo se reúne con sus seres queridos.
© CICR/VII / Ron Haviv / cd-e-01001