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Promover el respeto de la vida y la dignidad de los detenidos

29-10-2010 Introducción

Mediante los Convenios de Ginebra, la comunidad internacional ha dado al CICR el cometido de visitar tanto a los prisioneros de guerra como a los internados civiles en tiempo de conflicto armado. Cuando es posible, el CICR visita también a las personas detenidas en otras situaciones de violencia. El objeto de las visitas del CICR a estas personas, cualquiera que sea la razón de su arresto y detención, es velar por que sean tratadas con dignidad y humanidad, de conformidad con las normas y principios internacionales. Los delegados del CICR trabajan con las autoridades a fin de prevenir los abusos y mejorar el trato que reciben las personas privadas de libertad y las condiciones de detención..

Las actividades del CICR en el ámbito de la detención tienen una finalidad exclusivamente humanitaria: promover el bienestar físico y mental de los detenidos y velar por que el trato que éstos reciben y las condiciones de su detención sean conformes con lo dispuesto en el derecho internacional humanitario y/o en otras normas reconocidas universalmente. El CICR visita con regularidad a los detenidos, a fin de prevenir la tortura, otras formas de malos tratos, las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, así como para velar por que gocen de las garantías judiciales fundamentales. El CICR también se esfuerza por mejorar las condiciones de detención y dar a los detenidos la posibilidad de mantenerse en contacto con sus familiares.

Para promover el bienestar de los detenidos, el CICR:

  • entabla negociaciones con las autoridades detenedoras para obtener acceso a las personas privadas de libertad, cualquiera que sea el lugar en donde estén, y para cerciorarse de que puede aplicar modalidades de visita que garanticen la eficiencia y la coherencia de su acción;
  • visita a todos los detenidos en los lugares que visita, evalúa las condiciones de detención y toma nota de las deficiencias y necesidades humanitarias;
  • sigue de forma individual los casos de algunos detenidos (por razones de protección especial, médicas o de otra índole);
  • promueve el contacto entre las personas privadas de libertad y sus respectivos familiares facilitando las visitas de familiares o el intercambio de mensajes de Cruz Roja;
  • proporciona a los detenidos suministros médicos y de otro tipo, sea directamente sea mediante las autoridades detenedoras;
  • busca soluciones a los problemas humanitarios mediante un diálogo confidencial con las autoridades detenedoras.

El CICR hace las visitas en los lugares de detención según condiciones estrictas:

  • los delegados han de poder acceder siempre y sin trabas a todos los detenidos y a todos los lugares utilizados por y para los detenidos;
  • los delegados han de tener la posibilidad de entrevistarse en privado con los detenidos de su elección;
  • los delegados tendrán la oportunidad de repetir las visitas;
  • las autoridades detenedoras notificarán los nombres de los detenidos al CICR, y se dará a éste la oportunidad de hacer, de forma independiente, una lista de los nombres de los detenidos.

Las visitas del CICR sirven para recabar información de primera mano sobre las condiciones de vida de los detenidos, sobre la forma en que son tratados y sobre el régimen de detención.

El CICR sigue un procedimiento para las visitas. Para empezar, los delegados se entrevistan con la persona a cargo del lugar de detención. Es una ocasión para presentar el objetivo de la visita y para hablar tanto de la situación general como del seguimiento dado a las recomendaciones que el CICR haya podido hacer previamente.

Los delegados visitan después, acompañados de personal de las autoridades detenedoras todos los lugares utilizados por y para los detenidos: celdas, casernas, salas de interrogatorio, cocinas, letrinas, patios de recreo y enfermerías. Esto les ayuda a comprender la forma en que el lugar está organizado y administrado.

Las entrevistas en privado con los detenidos son la piedra angular de la visita. En ellas, los detenidos tienen la ocasión de hablar libre y confidencialmente sobre su situación, y los delegados pueden determinar los problemas humanitarios.

Durante las entrevistas, los delegados también registran los datos de los detenidos que considera vulnerables para poder seguir su situación en las siguientes visitas. La repetición de las visitas es esencial para evitar que los detenidos desaparezcan.

El CICR transmite la información recogida durante las entrevistas en privado a las autoridades detenedoras, únicamente con el consentimiento expreso del detenido.

Al final de la visita, el CICR examina con las autoridades detenedoras las medidas que podrían ayudar a mejorar las condiciones de detención y la gestión del lugar, teniendo en cuenta los recursos locales.

El CICR somete después un informe confidencial a las autoridades detenedoras, en el que presenta sus conclusiones y formula recomendaciones. Éstas últimas se hacen teniendo en cuenta los principios humanitarios y el derecho aplicable.

Para poder hablar de asuntos delicados de forma franca y constructiva, el diálogo entre el CICR y las autoridades detenedoras es, por lo general, de carácter confidencial, con el objeto de lograr mejoras efectivas. En algunas ocasiones, el CICR puede decidir hacer una declaración pública, pero lo hace sólo cuando el diálogo confidencial no produce el efecto esperado y si esa declaración puede ser verdaderamente útil. El hecho de que el CICR hable públicamente sobre asuntos de detención solo en contadas ocasiones es una prueba de la eficacia de su enfoque confidencial.


Fotos

Visitas a detenidos 

Bakú, Azerbaiyán. Un delegado del CICR visita una unidad especial en la que se atiende a detenidos enfermos de tuberculosis.
© CICR / B. Heger / V-P-az-e-00086