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Agua y saneamiento

29-10-2010 Introducción

Los conflictos armados afectan a millones de seres humanos año tras año. Los programas de Agua y Hábitat del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tienen la finalidad de asegurar el acceso al agua en zonas de conflicto y establecer o preservar un medio ambiente sustentable. Su objetivo fundamental es contribuir a la reducción de la mortalidad y el sufrimiento provocados por el daño o la destrucción de los hábitats y los sistemas de abastecimiento de agua.

La preservación de los sistemas de abastecimiento de agua y los servicios de saneamiento en las zonas de conflicto se cuenta entre las prioridades del CICR desde la creación de la Unidad de Agua y Hábitat en 1983. Con frecuencia, las poblaciones carecen de protección, asistencia médica y acceso al agua potable por el daño y la destrucción de las fuentes de suministro. Por ello, al trauma de la guerra se suman los riesgos sanitarios.

En situaciones de crisis aguda, cuando se interrumpe el suministro de agua (a veces deliberadamente) y se pone en riesgo la vida de las personas, que deben buscar fuentes alternativas de agua en entornos hostiles, el CICR brinda la asistencia necesaria para asegurar el acceso a este recurso y a los servicios de salud en situaciones de emergencia, y para preservar las instalaciones que no hayan sido destruidas. En situaciones de crisis emergente o crónica o situaciones de poscrisis, el objetivo del CICR, en lo referente a agua y hábitat, consiste en asegurar la continuidad de la prestación de los servicios básicos, preservando y restaurando las estructuras existentes.

Las cinco principales actividades de la Unidad de Agua y Hábitat del CICR son las siguientes:

  • Abastecimiento, almacenamiento y distribución de agua
  • Tratamiento de desechos y aguas residuales y protección del medio ambiente
  • Restablecimiento y administración de la distribución de energía
  • Renovación y construcción de estructuras y restablecimiento de la seguridad en esas estructuras 
  • Construcción de estructuras temporarias

Estas actividades se llevan a cabo en el seno de las comunidades, por lo cual el trabajo coordinado con las autoridades locales es fundamental para lograr la sustentabilidad. El propósito del CICR en estas circunstancias consiste en definir e implementar soluciones respetuosas de la cultura y la capacidad tecnológica locales. Los resultados esperados trascienden las meras actividades prácticas en respuesta a las necesidades urgentes, pues se pretende mejorar las infraestructuras permanentes de las comunidades afectadas.

Agua

La disponibilidad de agua, elemento esencial para la vida, es un asunto muy importante para el mundo actual y lo será cada vez más en el futuro. En materia de agua, el CICR lleva a la práctica programas para garantizar el acceso por parte de los grupos más vulnerables de la población en situaciones de crisis emergente, aguda, crónica o en situaciones poscrisis.

Durante los conflictos armados y los desastres naturales suele haber necesidades urgentes de agua, a veces como consecuencia de desplazamientos masivos de población. Actuar rápidamente es prioritario, en particular para asegurar el acceso al agua en cantidad y calidad suficientes. En situaciones de emergencia, y como último recurso, el agua se transporta hacia el lugar donde se la requiere hasta que se encuentre una solución permanente. En la mayoría de los casos, proporcionar instalaciones de almacenamiento para la comunidad y los hogares es clave para la implementación de soluciones definitivas pues, entre otras cuestiones, reduce el riesgo de contraer enfermedades. La asistencia proporcionada por el CICR en este aspecto es amplia: comprende desde la solución de problemas de infraestructura en grandes ciudades, como Bagdad, hasta el acceso al agua en poblaciones rurales remotas de Chad.

En situaciones de crisis crónica, el CICR procede a evaluar las necesidades con el fin de que las expectativas de todas las partes se definan y acuerden con claridad. Es importante considerar la ubicación, la producción y la calidad, y evaluar cuestiones relativas a la construcción, explotación y mantenimiento de las fuentes de abastecimiento de agua (que no necesariamente serán las que estén operativas al momento de realizar las evaluaciones).

Si bien son de fácil acceso y obtención, las aguas superficiales (ríos, lagos o embalses) pueden estar contaminadas. En este sentido, en los sitios donde se pueda acceder a ella, es preferible el agua subterránea, puesto que se purifica gracias a la acción de filtrado que realiza el suelo por el que discurre. No obstante, el agua subterránea puede estar contaminada por fluir a través de depósitos de hierro, manganeso o sales, en cuyo caso es inevitable el empleo de aguas superficiales. El agua de lluvia es una alternativa posible, que depende del régimen pluvial, los materiales utilizados en los techados, la disponibilidad y costo del almacenamiento y la contaminación atmosférica, entre otros factores.

El CICR presta asistencia en la rehabilitación o la construcción de todo tipo de sistemas de abastecimiento de agua de distintos tamaños y diversas características técnicas. Entre las tareas de asistencia se encuentran la extracción, el tratamiento, el almacenamiento en grandes o pequeñas cantidades y la distribución de agua. En zonas rurales, las actividades comprenden desde la reparación de pozos de extracción manual hasta la instalación de bombas hidráulicas.  

Asimismo, el CICR interviene facilitando del acceso al agua y mejorando las condiciones básicas de higiene en situaciones de conflicto, donde la superpoblación en centros de detención supone una amenaza para la salud pública.

Saneamiento e higiene

 

La superpoblación en los campamentos de refugiados o los centros de detención conduce irremediablemente a la propagación de enfermedades. La provisión de servicios de saneamiento, esenciales para la prevención de enfermedades, es una actividad prioritaria para el CICR.

Las excreciones y desechos humanos y animales son causantes de riesgos sanitarios. El CICR proporciona soluciones viables y sustentables, que abarcan desde la construcción o reparación de letrinas y sistemas de tratamiento de aguas residuales hasta la recolección, evacuación, tratamiento y transporte de desechos, incluidos los hospitalarios.

La propagación de enfermedades contagiosas relacionadas con la falta de higiene a través de ratones, ratas e insectos es habitual en zonas de superpoblación y confinamiento donde hay escasez de alimentos y agua y donde la asistencia médica, la protección y las condiciones de salubridad son insuficientes. Las estrategias de control de vectores transmisores de enfermedades que utiliza el CICR incluyen la sensibilización de la población, la gestión sanitaria, el abastecimiento de agua, la provisión de elementos de protección personal (repelentes, mosquiteros, etc.) y la distribución de insecticidas.

La Institución también promueve campañas informativas sobre enfermedades asociadas a la carencia de agua limpia y de servicios sanitarios.

Construcción

La necesidad de refugios o centros de alojamiento temporario que surge tras un desastre natural o durante un conflicto armado varía según el clima, la cultura y el tiempo estimado de uso, entre otros factores. El CICR posee amplia experiencia en la creación de soluciones óptimas para cada tipo de situación de emergencia.

Con frecuencia, la solución más rápida en muchas situaciones de emergencia es la instalación de techos de plástico o tiendas de campaña. También pueden ofrecerse refugios temporarios en escuelas, mezquitas, iglesias y casas de familia, entre otras opciones. Cada situación de emergencia tiene sus necesidades particulares, que deben ser evaluadas de inmediato para optimizar la asistencia.

La provisión de refugios de emergencia forma parte del programa de Agua y Hábitat del CICR, pero siempre dentro de un marco más amplio en el que se contemplan la elección de la ubicación, el acceso a los servicios básicos, la seguridad y la administración del campamento, junto con otros servicios humanitarios.

El CICR se ocupa asimismo de la reparación o la reconstrucción de instalaciones sanitarias y escuelas después de una crisis, la rehabilitación de prisiones u otros centros de detención, la construcción de campamentos para alojar a las personas desplazadas de su lugar de residencia y el suministro de ayuda material (vivienda, calefacción y refrigeración, agua, electricidad, etc.) a las familias que retornan a sus comunidades.

Medio ambiente y energía

En la actualidad, las organizaciones humanitarias deben lidiar con nuevas cuestiones ambientales, que tendrán cada vez más incidencia en la gestión de situaciones de emergencia. La planificación deficiente del traslado de personas puede tener un impacto negativo en el medio ambiente y causar inconvenientes a las comunidades locales. El CICR intenta evitar este tipo de situaciones en todos los proyectos de reubicación de personas desplazadas en los que interviene.

El CICR asegura el suministro de energía a instalaciones clave tales como hospitales y plantas purificadoras o redes de distribución de agua mediante la reparación de redes de distribución, generadores y plantas hidroeléctricas.


Fotos

Photo, Kenya, Rift Valley. Children drinking from the tap of an ICRC-installed standpipe. 

Kenia. Niños toman agua de una fuente instalada por el CICR.
© CICR / A. Mucheke / V-P-KE-E-00166