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El CICR en Burundi

29-10-2010 Introducción

En Burundi, el CICR rehabilita los sistemas de agua y saneamiento en beneficio de grupos vulnerables, restablece el contacto entre familiares y facilita la reunificación de familiares separados por el conflicto. Además, colabora con las autoridades penitenciarias a fin de garantizar que los detenidos reciban un trato conforme a las normas internacionalmente reconocidas y apoya la formación en materia de derecho internacional humanitario para los miembros de las fuerzas armadas.

Desde que alcanzó su independencia en 1962, Burundi fue asolado por una serie de violentas crisis sociales y políticas. El CICR inició sus visitas a personas detenidas en el país en 1963 y cuenta con representación permanente desde 1992; la prioridad de la Institución es ayudar a la población a superar las peores consecuencias de los conflictos armados.

El CICR trabaja en estrecha colaboración con la Cruz Roja de Burundi, particularmente en situaciones de emergencia.

Burundi sigue albergando a decenas de miles de refugiados de la región, con inclusión de miles de congoleños que tienen dificultades para reasentarse y mantener el contacto con los familiares que se hallan en su país de origen. Mientras tanto, la mayoría de los miles de refugiados burundianos que huyeron a raíz de las crisis de 1972 y 1993 ya ha regresado a su lugar de origen; el cierre de los campamentos de refugiados en Tanzanía aceleró este proceso.

Las numerosas armas que circulan en el país y la relativamente elevada tasa de criminalidad tienen efectos negativos en la seguridad. Burundi también sigue sufriendo los impactos de la pobreza y el subdesarrollo; las tensiones que se generan en torno al acceso a la tierra se acentúan a causa del rápido crecimiento de la población y el regreso de los refugiados.

Junto con la Cruz Roja de Burundi, el CICR presta servicios de búsqueda y de intercambio de mensajes de Cruz Roja a fin de ayudar a las personas que han quedado separadas de sus familiares, en particular los burundianos que regresan a su hogar y los refugiados congoleños, a restablecer y mantener el contacto con sus seres queridos. Reunificar a los menores no acompañados con sus familiares es una cuestión prioritaria para la Institución.

Casi la mitad de la población de Burundi carece de acceso al agua potable, debido a que los sistemas de abastecimiento quedaron deteriorados tras muchos años de abandono o fueron destruidos durante la violencia. El CICR colabora con las autoridades e imparte formación a las comunidades locales y al personal de los organismos encargados del abastecimiento de agua para asegurar que las instalaciones rehabilitadas reciban mantenimiento y puedan suministrar agua potable a miles de personas.

A fin de mejorar los servicios para las personas discapacitadas, el CICR apoya el centro de rehabilitación física de Saint Kizito, en Bujumbura, que atiende principalmente a personas que viven en las provincias que lindan con la República Democrática del Congo. El CICR ayuda a mejorar los servicios del centro mediante la introducción de nuevas técnicas de fabricación de prótesis y órtesis.

Los delegados del CICR visitan con regularidad a los detenidos alojados en lugares de detención permanente y transitoria a fin de evaluar el trato que reciben y las condiciones de detención; cuando procede, los delegados presentan sus observaciones a las autoridades en forma confidencial. El CICR también proporciona apoyo material y técnico a las autoridades penitenciarias para permitirles prestar los servicios médicos básicos, mejorar las condiciones de higiene y renovar la infraestructura básica.

El CICR dialoga con las fuerzas armadas para conseguir que se imparta formación en derecho internacional humanitario (DIH) en todos los niveles y también apoya la enseñanza del DIH en las universidades.


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