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El CICR en la República Democrática del Congo

29-10-2010 Introducción

En la República Democrática del Congo, el CICR promueve el respeto del derecho internacional humanitario en el trato de las personas civiles y los detenidos y ayuda a las personas afectadas por el conflicto y la violencia interna a sobrevivir y alcanzar la autosuficiencia. La Institución también mejora el abastecimiento de agua y el saneamiento, fortalece los servicios de atención médica para los heridos y enfermos, en particular las víctimas de la violencia sexual, y ayuda a reunir las familias que han quedado separadas.

El CICR abrió una delegación permanente en Zaire, actualmente República Democrática del Congo (RDC) en 1978, en Kinshasa, capital del país.

Siguen registrándose denuncias de infracciones del derecho internacional humanitario (DIH), particularmente violaciones, asesinatos, saqueos y la destrucción de viviendas y bienes, y muchos miles de personas desplazadas gravemente afectadas por las hostilidades pasadas y actuales siguen dependiendo de la ayuda humanitaria.

En Kivu Norte y Sur, persisten los enfrentamientos militares entre el ejército de la RDC y las Fuerzas democráticas de liberación de Ruanda (FDLR), Mayi Mayi u otros grupos armados. El conflicto se está desplazando hacia el oeste y afecta cada vez más a las poblaciones hostigadas por los portadores de armas en zonas de difícil acceso.

En la zona norte de la Provincia Oriental, la inseguridad causada por la presencia del Ejército de Resistencia del Señor y las consiguientes operaciones militares afectan gravemente a las comunidades. Estos factores, sumados a las restricciones logísticas, limitan la acción humanitaria a las ciudades principales, adonde sigue afluyendo la población rural en busca de refugio.

A finales de 2009, la violencia étnica y las posteriores operaciones militares en la provincia de Ecuador también causaron el desplazamiento de miles de personas, dentro del país o hacia el vecino Congo y la República Centroafricana.

El CICR proporciona a los desplazados socorros de emergencia, alimentos y agua. En las zonas que se recuperan de las pasadas hostilidades, las personas que regresan y los residentes reciben semillas y herramientas para permitirles reanudar las actividades agrícolas. En ciertos casos, el CICR también distribuye alimentos y artículos domésticos esenciales para ayudar a estas personas a sobrevivir hasta la cosecha. La asistencia para mejorar la generación de ingresos toma diferentes formas, como el apoyo a las asociaciones de agricultura y de pesca, o las campañas de vacunación de ganado.  Se instalan o reparan los puntos de agua en las aldeas, y el CICR colabora con las autoridades urbanas de abastecimiento de agua y de electricidad en la rehabilitación de las redes de suministro.

En el ámbito de la atención médica, CICR aporta materiales y conocimientos técnicos, así como equipos quirúrgicos, y de este modo ayuda a los centros médicos y ortopédicos a tratar a las personas afectadas por el conflicto. Cuando la situación en materia de seguridad lo permite, el CICR asiste a las asociaciones locales que dirigen centros de asistencia psicosocial, que ofrecen apoyo psicológico y social a las víctimas de la violencia sexual y a otras personas que sufren traumas relacionados con el conflicto, y facilita su acceso a la atención médica.

Los delegados del CICR mantienen contactos bilaterales con todas las partes en conflicto y les recuerdan sus obligaciones de conformidad con el derecho internacional humanitario, en particular el deber de proteger a las personas que no participan o han dejado de participar en las hostilidades. Además, organiza sesiones informativas sobre el DIH para las fuerzas policiales, las organizaciones de la sociedad civil y los grupos armados, así como para los miembros de la Misión de las Naciones Unidas en la RDC (MONUSCO).

El CICR realiza actividades de protección en favor de las personas privadas de libertad, principalmente las que han sido detenidas en relación con el conflicto y los internados civiles. En algunos casos, la Institución sigue de cerca el trato que reciben ciertos detenidos;  en particular, evalúa sus necesidades médicas y nutricionales y adopta las medidas que sean necesarias.

La Cruz Roja de la RDC sigue siendo el principal asociado del CICR en el país. La Institución mantiene las actividades de formación y de apoyo en favor de estos esforzados voluntarios, a fin de mejorar la capacidad de respuesta de la Sociedad Nacional. La importante red de voluntarios de la Cruz Roja de la RDC también representa una contribución esencial a los esfuerzos del CICR por restablecer el contacto entre las personas separadas por los conflictos armados, en particular los niños anteriormente asociados con las fuerzas armadas o con grupos armados.