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El CICR en Ruanda

29-10-2010 Introducción

En Ruanda, el CICR continúa respondiendo a las consecuencias humanitarias del genocidio, así como de los conflictos armados pasados y presentes en la región. Sus programas atienden a las necesidades de las personas detenidas y de los niños no acompañados. Presta apoyo a las actividades humanitarias de la Cruz Roja Ruandesa y promueve la adhesión a los tratados de derecho internacional humanitario, así como su implementación en la legislación nacional.

El CICR tiene una delegación en Ruanda desde 1990.

Luego del genocidio perpetrado en 1994, Ruanda ha conocido un desarrollo socioeconómico tangible, dado que ha recibido un fuerte apoyo internacional y ha podido entablar relaciones comerciales cada vez más sólidas. Se restablecieron los contactos diplomáticos con la República Democrática del Congo y con Francia, y el país fue nuevamente admitido en el Commonwealth.

Sin embargo, las consecuencias humanitarias del genocidio, así como de los conflictos armados pasados y presentes en la región, siguen siendo considerables. Hay todavía más de 50.000 refugiados ruandeses en los países vecinos y unos 55.000 refugiados de los países vecinos en Ruanda. Más de cinco años después de haber comenzado a actuar oficialmente, el tribunal semitradicional ("gaçaça") prevé concluir sus tareas. Ha procesado alrededor de un millón y medio de casos. Unos 42.000 genocidas condenados están cumpliendo penas de largo plazo. Decenas de miles de huérfanos necesitan protección y apoyo. Numerosos ex portadores de armas continúan regresando a Ruanda en el marco de un programa de desarme, desmovilización, repatriación, reasentamiento y reinserción facilitado por la ONU.

Con su programa de detención, el CICR continúa apoyando a la administración penitenciaria civil para que pueda atender a las necesidades de unos 65.000 detenidos en 14 cárceles, en materia de higiene personal y colectiva, condiciones sanitarias, facilidades para cocinar y acceso a la atención primaria de la salud. Se presta especial atención a las condiciones de categorías de detenidos particularmente vulnerables, como los menores, las mujeres con hijos, los ancianos, los detenidos que han solicitado ciudadanía extranjera y los que están a la espera del juicio. En todas las actividades, el CICR contribuye a fortalecer la capacidad de la administración penitenciaria a través del intercambio y la transferencia de competencias y experiencia con el personal administrativo y técnico.

El CICR también visita a personas detenidas por la Policía Nacional Ruandesa y por las Fuerzas de Defensa Ruandesas, con el objetivo de mantener un diálogo constructivo y confidencial con las autoridades responsables del trato y de las condiciones materiales de los detenidos.

Los niños que han quedado separados de sus familiares, sea durante el genocidio de 1994 o durante los conflictos armados pasados o presentes en la región, se benefician de los servicios de búsqueda del CICR cuyo objetivo es restablecer el contacto entre familiares, reunir a familiares y facilitar la reinserción en la vida familiar.

A fin de ayudar a los refugiados y a quienes regresan a la región a restablecer o mantener el contacto con sus familiares, el CICR presta apoyo financiero y técnico a la Cruz Roja Ruandesa para recoger y distribuir mensajes de Cruz Roja y tramitar las solicitudes de búsqueda. A los ex portadores de armas que han regresado a Ruanda el CICR les ofrece servicios de búsqueda, sobre todo por medio de los mensajes de Cruz Roja.

El CICR brinda asesoramiento jurídico al Gobierno y al Parlamento ruandeses sobre adhesión a los tratados de derecho internacional humanitario y sobre la incorporación de las obligaciones establecidas en esos instrumentos en la legislación nacional. Además, organiza reuniones de difusión del derecho internacional humanitario para el personal militar que cumple misiones de apoyo a la paz.

En cooperación con la Cruz Roja Ruandesa, el CICR ayuda a la Sociedad Nacional a fortalecer su capacidad de realizar sus actividades, incluido el restablecimiento del contacto entre familiares, la prestación de asistencia de emergencia y de salud en situaciones de conflicto armado o de violencia, la promoción del DIH y el equipamiento, la formación y la coordinación de su personal y sus voluntarios.