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La delegación regional del CICR en Pretoria

29-10-2010 Introducción

La delegación regional del CICR en Pretoria sigue de cerca la situación humanitaria en Sudáfrica, Lesoto, Botsuana y Suazilandia. Promueve el derecho internacional humanitario, ayuda a restablecer el contacto entre familiares para víctimas civiles de los conflictos y fortalece la capacidad operacional de las Sociedades Nacionales de la región para responder a las emergencias.

El CICR abrió una delegación regional en Pretoria en 1978. Sigue de cerca la situación interna en Sudáfrica, Lesoto, Botsuana y Suazilandia.

Dentro de la región, Sudáfrica mantiene su influencia política y económica, realiza actividades diplomáticas y de resolución de conflictos y proporciona tropas a las operaciones de apoyo a la paz en el exterior. En abril de 2011, Sudáfrica se adhirió al grupo de economías emergentes formado por Brasil, China, India y la Federación de Rusia (llamado BRICS). Además, el país es sede de instituciones de la Unión Africana como el Parlamento Panafricano, así como de una importante comunidad diplomática, representaciones regionales de la ONU y otros organismos humanitarios, grupos de reflexión y grandes agencias periodísticas. En Sudáfrica, durante las protestas y las huelgas siguen produciéndose episodios esporádicos de violencia.

En ocasiones, se registran ataques contra personas extranjeras, en particular migrantes, principalmente por parte de los residentes locales, y el nivel de violencia entre los jóvenes se cuenta entre los más elevados del mundo.

La situación política en Suazilandia y Lesoto sigue siendo inestable.

La Comunidad de Desarrollo de África del Sur, con sede en Botsuana, procura impulsar el programa de integración regional de África meridional y sigue participando en las actividades de mediación política en Madagascar y Zimbabue.

El CICR se esfuerza por que los gobiernos de la región ratifiquen e implementen los tratados de derecho internacional humanitario (DIH) en los que son partes, y por que sus fuerzas armadas integren el DIH en su doctrina, entrenamiento y operaciones.

La Institución también mantiene contactos con medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y otros actores de la sociedad civil para que las cuestiones humanitarias tengan mayor difusión entre el público en general, los responsables de tomar decisiones y todos los que participan en conflictos armados o situaciones de violencia, y de ese modo lograr un mayor respeto de la dignidad humana. A través de una asociación basada en la sociedad civil, presta apoyo a programas de reducción de la violencia destinados a los jóvenes y lleva adelante estudios multianuales sobre sus repercusiones. Los jóvenes aprenden acerca del DIH gracias al apoyo que el CICR brinda a 14 universidades de la región.

El CICR se asegura de que se trate con humanidad y se respete la dignidad de las personas detenidas por motivos de seguridad en Lesoto. También verifica que las condiciones de detención se atengan a las normas reconocidas internacionalmente, incluido el respeto de las garantías procesales. Cuando los delegados del CICR visitan a los detenidos, hacen gestiones confidenciales ante las autoridades en relación con sus condiciones  de vida y el trato que reciben.

El CICR también ayuda a restablecer el contacto entre familiares que han quedado separados a raíz de conflictos o situaciones de violencia. En 2011, se intercambiaron más de 780 mensajes de Cruz Roja entre familiares presentes en los países abarcados por la delegación regional del CICR en Pretoria y sus seres queridos residentes en África o en otros países.

El CICR presta apoyo técnico, material y financiero para ayudar a las Sociedades Nacionales de la región  a promover los principios humanitarios, implementar programas en favor de los jóvenes en riesgo, responder a situaciones de emergencia y restablecer el contracto entre las personas que solicitan asilo y sus familiares, en particular cuando se producen situaciones de violencia.